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La mamografía no causa cáncer de mama, ningún estudio lo prueba
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La mamografía no causa cáncer de mama, ningún estudio lo prueba

A través de Facebook y Whatsapp se está compartiendo una cadena que advierte que la mamografía, por la radiación que emite, es la culpable directa del cáncer de mama. Es falso. En Newtral hemos tratado este asunto con dos médicos especialistas en cáncer de mama y nos han desmentido todas las afirmaciones de la publicación.

Jamás se ha podido aportar un sólo estudio, ni hay nada publicado en la literatura científica que demuestre que la utilización de la mamografía es responsable de la producción de cáncer”, explica a Newtral el doctor Alfonso Vega, jefe de la Sección de Radiología de Mama del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Cantabria. Marta Blanco, médico del servicio Infocáncer de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), coincide: “No hay ninguna evidencia científica que haya demostrado que con estas dosis y las metodologías con las que se hace una mamografía exista un mayor riesgo de inducción de cáncer de mama”.

Ambos profesionales aclaran que el uso de la radiación es una fuente potencial de cáncer a lo largo de nuestra vida, pero se trata sólo de un riesgo teórico, especulativo. Puede inferir, pero no hay una demostración científica palpable y la radiación a la que se someten las pacientes es muy pequeña.

No tiene ningún sentido utilizar el argumento de la radiación como razón para no realizarse una mamografía. Este riesgo teórico que se le aduce es 100 veces menor que el que tiene una mujer, por el hecho de ser mujer, de padecer un cáncer de mama”, explica el experto en radiología.

La doctora Blanco aporta un dato más: las máquinas y métodos con los que contamos para hacer este estudio en la actualidad son cada vez más precisos y producen menos radiación. “Los beneficios de pautar ese tipo de pruebas superan con creces los riesgos de que se pueda producir un cáncer por la acumulación de esa dosis de radiación que hoy por hoy, es ínfima.”, asegura.

En España, según la AECC, el cáncer de mama se sitúa en segundo lugar en incidencia, sólo por debajo del cáncer de pulmón. En 2018 se diagnosticaron 32.825 nuevos casos. Por eso, el doctor Vega es claro: “Dejar de hacer mamografía por cribado sólo nos llevaría a que esas mujeres tuvieran cánceres muchísimo más peligrosos de tratar y de curar en el futuro”.

No se hacen a partir de los 35, sino de los 50

En el texto que estamos verificando se dice también que este examen se hace en todo el mundo a partir de los 35 años. No es así. En Europa, la edad oficial recomendada a partir de la cual las mujeres deben someterse a este análisis rutinario es a partir de los 50 años, aunque en algunas comunidades autónomas españolas, como Valencia o Navarra, se inicia a los 45. Se realiza cada dos años hasta alcanzar los 70.

El doctor Vega explica que “se marcó un criterio objetivo de corte a los 50 años porque a partir de esa edad se podrían detectar, teóricamente, el 80% de los cánceres que se iban a producir en ese momento”.

Sin embargo, existen programas especiales para pacientes con alto riesgo de padecer un tumor en la mama, por herencia, por ejemplo. En estos casos, los exámenes pueden comenzar mucho antes, incluso a los 30 años.

A mayor compresión de las mamas, menos radiación

“Es verdad que en este examen las mamas se presionan para ser observadas, pero eso nunca degenera los tejidos ni produce inflamación, tampoco se hace de forma brusca o dolorosa”, aclara Marta Blanco. Ambos expertos también coinciden en que la compresión es precisamente un elemento fundamental para hacer una correcta mamografía porque la imagen será más clara, aumentará el contraste y se necesitará menos dosis de radiación.

Ninguna técnica es tan eficaz

La mamografía es la técnica universal para detectar cáncer precoz de mama por ser la más rápida y eficiente. Los especialistas pueden llegar a ver un tumor de menos de 5 milímetros. Esto no se puede hacer con otras como la resonancia (o ultrasonido) o la termografía (ambas se recomiendan en el post de Facebook) pero sí pueden ser complementarias. ¿En qué se diferencian?

Para Alfonso Vega la resonancia es una técnica muy buena, pero que aún no se puede plantear como una alternativa a la mamografía. «No trabaja a la misma velocidad y no funciona para detección precoz. Se basa en la interacción que los campos magnéticos hacen sobre los átomos de hidrógeno del organismo, a partir de ahí se consiguen las imágenes”, explica.

La termografía, sin embargo, está en desuso. Se trata de un análisis de radiación infrarroja, pero con el que tampoco detectan cánceres pequeños. La autoexploración tampoco sustituirá nunca a la mamografía en detección precoz, pero este examen no inflama el tejido linfático, como se asegura en la publicación.

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