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La dualidad del fondo y la forma entre el PSOE y Unidas Podemos
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La dualidad del fondo y la forma entre el PSOE y Unidas Podemos

La baza del PSOE para lograr el apoyo de Unidas Podemos en una hipotética investidura de Pedro Sánchez son 300 medidas progresistas solo programáticas.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en una imagen de archivo | Podemos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha presentado este lunes a la ejecutiva socialista el «programa común progresista” de 300 medidas con la que pretende convencer a Unidas Podemos de que permita su investidura. Por el momento se sabe que Sánchez presentará este documento en un acto público el martes, y no en un encuentro cerrado.

El ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, ha informado en una rueda de prensa posterior a la reunión de la cúpula del PSOE de que a lo largo de “esta semana” se van a reunir los negociadores socialistas y morados para abordar la discusión sobre el documento y después tendrá lugar entre Sánchez y el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, sin citar fechas para ninguna de las citas. Sin embargo, Iglesias avanzaba una fecha el pasado sábado en Twitter, el martes 10 de septiembre. La portavoz de Unidas Podemos, Noelia Vera, se ha mantenido hoy férrea y fija en la coalición y ha afirmado que si se sientan a hablar con el Gobierno será para negociar un “acuerdo integral” que incluya tanto programa como reparto de competencias. 

¿Por qué es importante?

Quedan tres semanas para el 23 de septiembre, cuando concluye el plazo para formar un acuerdo y no tener que repetir elecciones el 10 de noviembre. Unidas Podemos y el PSOE permanecieron inmóviles en sus posiciones de finales de julio durante el mes de agosto, los primeros anclados en la coalición y los segundos, en el acuerdo programático. La formación morada presentó dos semanas atrás una propuesta que fue desestimada ese mismo día por los socialistas, y la confianza ha ido desgastándose ante la ausencia de contactos personales, que ha sido inversamente proporcional a los mensajes públicos de rechazo a la propuesta de su respectivo “socio preferente”. 

A la espera de que se haga público el contenido del programa con el que el PSOE confía en desbloquear la investidura, en los últimos días se han dado pistas de la composición del texto: en la base está el programa electoral socialista del 28-A, los documentos ‘España avanza’ del PSOE del 18 de julio, el documento ‘Propuestas para retomar el diálogo’ de Unidas Podemos del 20 de agosto y las sugerencias de los 24 colectivos sociales que Sánchez ha contactado a lo largo del último mes. 

¿Cuál es el contexto?

En una negociación que ha tenido como constante el intercambio público de mensajes, hay que recurrir a los medios y a las cuentas de Twitter para reconstruir las posturas de unos y otros. Sánchez concedió el domingo una entrevista a El País en la que el presidente en funciones defendió una “tercera vía”, una salida alternativa a la coalición y las elecciones, que rechaza: “Un Gobierno con un programa común progresista”. En aparente respuesta, Iglesias tuiteaba veladamente: “El arte de la santa paciencia”.

La forma del ejecutivo promete seguir estando en el eje del debate, por mucho que el Gobierno en funciones insista en el fondo. El viernes, tras el Consejo de Ministros, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, acotaba el margen del acuerdo a que Unidas Podemos dé su “parabién” a las 300 propuestas socialistas. Pero Vera seguía supeditando la investidura al “gobierno integral”, es decir, un conjunto de propuestas programáticas no basta y hay que hablar de carteras. El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Alberto Garzón, que ofició como “facilitador” entre el PSOE y sus socios de Podemos, concluyó este lunes en RNE que la propuesta socialista tiene más “sabor a campaña electoral” que “espíritu de voluntad de negociación”. 

¿Qué hay que tener en cuenta?

Algunas voces recelan de un acuerdo exprés, inconsistente y de última hora entre Unidas Podemos y el PSOE. Un punto en común suficiente pero que en el futuro no tenga entidad suficiente para legislar en el Congreso de los Diputados. Algunas proceden del socialismo, según fuentes consultadas por El Confidencial, y son críticas con una negociación de última hora, así como partidarias de ir a las urnas. Además, advierten del riesgo de cerrar un gobierno inestable sin mayoría parlamentaria garantizada, pendiente de ERC y con tensiones entre los partidos.

“Como naufragara un pacto de salida, una salida falsa, un apaño entre PSOE y Podemos, entonces sí que se lanzaría la derecha por mucho tiempo y la izquierda quedaría condenada a estar en la oposición hasta que la princesa Leonor fuera abuela por lo menos”, advertía el periodista Iñaki Gabilondo este lunes en su vídeo en El País.

#Fact 

La demoscopia ya se pone en un escenario electoral. Y según la encuesta de Sigma Dos para El Mundo, el PSOE lograría un 33,4% de apoyo, casi cinco puntos más que en abril (28,7%) y Unidas Podemos se mantendrían en un porcentaje del 14,2%, similar al de primavera 14,3%. Esto significa que el socialismo conseguiría 145 escaños (22 más) y Podemos, 40 (dos menos), lo que sumaría 185 y constituiría mayoría absoluta. El Español publica otro sondeo de SocioMétrica en el que se otorgan 142 escaños al PSOE  y 38 diputados a la formación morada, lo que sumaría 180, cuatro más de los que exige la Cámara Baja.


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