El invierno 2025-26 fue el noveno más cálido registrado en España. Un estudio del IEGD-CSIC revela, además, que la mortalidad por frío se ha desplomado en 130 años. Aun así, lo que percibimos en la calle no siempre coincide con el termómetro y la estadística histórica. De manera parecida ocurre con la idea de que los inviernos tienden a ser cada vez más secos y, desde luego, la península ibérica, cada vez más árida. Vamos por partes.
Aunque el 20 de marzo termina el invierno astronómico y se da el equinoccio de primavera, cuando hablamos del tiempo y el clima se usa como referencia el trimestre completo. Es decir, que la primavera meteorológica ya comenzó el 1 de marzo y terminará el 30 mayo. Esto es importante a la hora de evaluar si agencias como Aemet han acertado más o menos en sus predicciones estacionales.
- Invierno cálido no significa pasar calor: El invierno 2025-2026 tuvo carácter muy cálido, con una temperatura media en la España peninsular de 7,6 °C, un grado por encima del promedio del periodo 1991-2020. Ya van ocho inviernos consecutivos más cálidos de lo normal. El último invierno con temperaturas por debajo de la media fue el de 2017-2018.
- Por qué +1ºC es importante: No es lo que sintamos en nuestra piel. Es una temperatura promedio. Un grado de media más puede suponer que se altere la floración de una especie y, por tanto, su cosecha. Si no hiela, por ejemplo, puede hacer que proliferen ciertas plagas. En el mar, puede ser la diferencia entre que vivan o mueran ciertos corales y resto seres de su ecosistema. También puede marcar la diferencia entre que un evento meteorológico sea más o menos energético y destructivo.
“Pues yo he pasado frío”
Sí. Y Roberto Granda (elTiempo.es) también: ”La memoria humana es frágil, y con la meteorología, más aún. Apenas recordamos el año pasado, y como venimos de inviernos muy cálidos, cualquier mínima variación a la baja nos parece frío”. A esto se suma, la ausencia de sol durante semanas, que ha hecho que “nuestra percepción del frío se incremente, especialmente porque los interiores de los edificios que no se calientan por el día”. Pero la realidad de las cifras, insiste, es clara: “Estamos muy lejos de haber vivido un invierno frío”, algo que corroboraba en el pódcast Esto no ha pasado el portavoz de Aemet Rubén del Campo.
Menos frío, menos muertes: la huella de 130 años
El calentamiento del invierno también ha dejado una marca en la estadística de mortalidad. Un estudio del CSIC publicado en Scientific Reports analizó 1,9 millones de fallecimientos registrados en Madrid entre 1890 y 2019. Su conclusión: la mortalidad asociada al frío extremo pasó del 2,2% a finales del siglo XIX al 0,3 % en la última década analizada.
Antiguamente, la exposición al frío generaba efectos prolongados, con incrementos de mortalidad que podían extenderse durante varias semanas, explica Dariya Ordanovich, investigadora del IEGD-CSIC. “Sin embargo, en las décadas más recientes, estos efectos son más breves y de menor magnitud”. ¿Buenas noticias? Sí. Pero no. Porque se está dando la vuelta a la tortilla. El calor está empezando a matar más. Las cifras de España son especialmente llamativas en el conjunto de Europa.
¿Se debe solo al calentamiento global? No exactamente. Diego Ramiro Fariñas, también autor del estudio sobre el frío, aclara que la mejora coincide con transformaciones profundas: la generalización de la calefacción, las infraestructuras urbanas y los avances sanitarios. Es verdad que desde la década de los dos mil, los avances en materia de adaptación han conseguido estabilizar las muertes por calor. Pero empiezan a evidenciarse las limitaciones para soportar las largas e intensas olas de calor, un efecto demostrado del cambio climático en nuestro país.
Y no es sólo este invierno
- No se ha registrado un solo récord de días fríos en España desde abril de 2022. Lo esperable hubiera sido igualar al menos 20 marcas históricas en este periodo.
- Para la media de las mínimas en invierno, la anomalía de temperatura lleva siendo positiva desde el año 2019. Destacan especialmente los años 2019 y 2023, con 1,7ºC por encima de lo esperable, de media.
- Las madrugadas son cada vez menos frías: En la última década de datos analizados, 2016-2025, la anomalía media de las temperaturas mínimas invernales fue de 0,66 °C.
Y la primavera, también cálida
Las predicciones estacionales de Aemet apuntan a que la tendencia continuará. Hay entre un 50% y un 70% de probabilidad, dependiendo de la zona, de que la primavera 2026 sea más cálida de lo normal. En Baleares esa probabilidad alcanza el 70%.
En cuanto a las lluvias, no hay una señal clara en la mayor parte del territorio, salvo en el suroeste, donde hay una ligera tendencia a que el trimestre sea más seco, como también pasó la predicción invernal que, en realidad terminó siendo una estación mucho más húmeda.
