La 'Canica Azul' (1972) y la Tierra desde Orión (2026) | Schmitt, Artemis II, NASA
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¿Por qué se ven tan distintas las fotos de la Tierra hechas por las tripulaciones de la misión Apolo 17 (1972) y Artemis 2? La captura tomada este 2026 desde la cápsula Orión, bautizada como Hola Mundo, es mucho menos vibrante que la icónica Canica Azul, que es como se conoció a aquella fotografía que sirvió incluso de revulsivo para el movimiento ecologista. ¿Se ha tornado la Tierra menos azul y brillante?
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Las diferencias entre la ‘Canica Azul’ de Apolo y Artemis son como la ‘noche y el día’
La Canica Azul, según Artemis
Para empezar, la imagen se ve volteada respecto a nuestro norte geográfico. Iberia aparece en la parte inferior izquierda. Pero, si te das cuenta, se ven puntitos de luz en las ciudades. Es una foto nocturna, en realidad. De ahí que se vea pálida.
Así se ve la foto si retiramos la sobreexposición que la dota de mayor brillo. En 1972 se usó una cámara Hasselblad con una óptica luminosa, sí. Pero no hizo falta una película muy sensible (con ISO muy alto), porque se hizo de día. En 2026, Artemis II ha hecho una foto nocturna, con una Nikon D5. La cámara permite ISO extremos (en este caso, 51.200), aperturas amplias de f/4. Esto permite desvelar aspectos que sólo se pueden ver de noche.
Ese borde brillante es el reflejo del Sol, colándose por la atmósfeara. El astro se encuentra al otro lado. Es algo así como un eclipse solar provocado por la Tierra, desde la perspectiva de la nave Orión.
La imagen nocturna permite apreciar en los polos el característico resplandor verde de las auroras. Ha habido suerte, porque se observan tanto a nivel boreal como austral. Las auroras se producen cuando el viento solar, cargado de partículas energéticas, chocan con el escudo magnético de la Tierra, que las desvía hasta los polos. Se concentran allí, ionizando el aire, que brilla.
Esa franja brillante también se puede ver en tardes-noches claras de la Tierra. Es la llamada ‘luz zodiacal’. Se trata de polvo interplanetario, reflejando la luz solar, tras acumularse en el plano por el que orbitan los planetas. Coincide con la línea imaginaria por la que discurren las constelaciones del Zodíaco (Aries, Tauro, Géminis…).
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El punto brillante que se ve en la imagen de 2026 no es una estrella. Se trata en realidad del planeta Venus. Pero gracias a que la foto se ha hecho a la Tierra oscura, se ha podido ampliar la exposición y abrir mucho el diafragma para que entre la luz de las estrellas lejanas.
La Era Analógica: Apolo 17 y la iluminación perfecta del Sol
La fotografía de la Canica Azul fue tomada el 7 de diciembre de 1972 con una cámara analógica Hasselblad eléctrica de 70 milímetros y una óptica de 80 mm. La clave para lograr esta imagen sin sombras radicó en la alineación astronómica. La nave se encontraba exactamente entre el Sol y la Tierra, con la luz incidiendo directamente sobre el disco terrestre. La película fotográfica pudo registrar un contraste y un color vibrantes. La tecnología química de la época dependía, en parte, de esta abundante iluminación frontal para captar imágenes nítidas a las velocidades de obturación necesarias dentro de una nave en movimiento para que no saliese movida.
La era digital de Artemis: ISO extremo y navegación óptica
Las impactante imagen nocturna del Hola Mundo de Artemis es posible gracias al rango dinámico de los sensores digitales modernos. En las misiones recientes del programa, se ha logrado capturar el lado no iluminado de la Tierra utilizando equipos comerciales ligeramente modificados. Es el caso de la cámara Nikon D5 DSLR, empleada en esta ocasión, según la NASA, muy alejada de la tecnología usada para la Canica Azul.
Al operar con valores de ISO extremos (como 51.200), aperturas amplias de f/4 y tiempos de exposición precisos, los astronautas pueden fotografiar el planeta iluminado únicamente por la luz de la Luna. Hay que tener en cuenta que si están alineados, como en la noche en que se tomó la foto, el Sol queda detrás de la Tierra, pero frente a la Luna. Por eso está llena.
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Un poco de trampa. La imagen original, tomada por el astronauta Schmitt, tampoco tiene unos colores tan vibrantes en su versión original. Como en todo negativo de película, el revelado puede dar una u otra tonalidad o saturación. Muchas de las versiones de la foto que circulan ahora no responden a un escaneado de la original tal cual. Como casi siempre en fotografía profesional, se hace una posterior edición digital, en que se pueden tocar ciertos parámetros. La mayoría de versiones presentan una saturación que acentúa su color azul. Algo que podría conseguirse también con la instantánea 'Hola Mundo' de 2026.
Por otro lado, el exterior de la nave cuenta con sensores de navegación óptica (OpNav). Estas cámaras no están diseñadas para sacar fotos bonitas, sino para recopilar telemetría (datos a distancia). Utilizan sensores CMOS de altísima sensibilidad para definir con exactitud el borde de la Tierra y la Luna contra el vacío del espacio. Operan de forma excepcional en el alto contraste del blanco y negro, orientando a la nave incluso en condiciones de fase creciente o penumbra.
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Algo de verdad en que la Tierra pierde brillo
Al margen de estas fotos, es cierto que nuestro planeta ha perdido más del 0,5% de su reflectividad (albedo o brillo por reflejo) desde que se tomó la foto de la Canica Azul. Esto significa que está reflejando actualmente sólo el 30% de la luz solar. Este oscurecimiento, analizado en Geophysical Research Letters, se debe principalmente a la reducción de nubes brillantes sobre el Pacífico y al deshielo, ligados al cambio climático. Esto provoca que el planeta tenga menos color blanco, el que más refleja, según explicaba a Newtral.es en 2020 la experta en nubosidad Sandrine Bony.