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91 años de la inauguración de la estación de Canfranc, símbolo del Pirineo Aragonés
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91 años de la inauguración de la estación de Canfranc, símbolo del Pirineo Aragonés

Fue la segunda estación internacional más grande de Europa. Sin embargo, desde que la conexión con Francia se cerró, pasó a ser un lugar fantasma.

18 de julio de 1928. Alfonso XIII y el presidente de la República Francesa, Gaston Doumergue, inauguran la estación de Canfranc y, con ella, la vía ferroviaria que conectaría Aragón y Francia a través de los Pirineos, la ruta más corta para ir de París a Madrid, como publicaría en 1884 The New York Times.

El proyecto tardaría veinte años en concretarse. En 1904, Francia y España firmaron el convenio y cuatro años más tarde comenzó la construcción del túnel ferroviario de Somport, que conecta ambos Estados. La Gran Guerra ralentizó todo el proceso, que no culminaría hasta 1928 con la apertura de la estación y el comienzo de la circulación de trenes entre los dos países.

Fue una obra faraónica, ya que la estación se construyó en un terreno muy complicado, a 1.195 metros de altitud. Se desvío el cauce del río Aragón para la construcción de la ruta y se tuvieron que plantar millones de árboles en la zona para evitar aludes. Los 241 metros de largo de la estación cuentan con 365 ventanas y 75 puertas a cada lado. La mitad del edificio pertenecía a España, y la otra mitad a Francia. Su singularidad arquitectónica y su estilo entre modernista y art decó hicieron que la estación fuera declarada como Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

El “Schindler” de Canfranc

Durante la Guerra Civil, Franco cierra la frontera y mina el túnel, para evitar que los republicanos huyesen a Francia. Al poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial se reabre el túnel y la estación comenzó a servir de ayuda para aquellos que escapaban de la guerra. Los exiliados llegaban a Canfranc para coger un tren diario rumbo a Lisboa, desde donde huían en barco a América.

Pero, según aclara el experto Ramón J. Campo, su destino cambiaría pronto: los judíos empezaron a ser detenidos por las tropas franquistas al llegar a España. Los llevaban a la torre del Reloj del cercano pueblo de Jaca, donde esperaban para ser enviados al campo de concentración franquista de Miranda de Ebro.

La esperanza de los perseguidos por los nazis tuvo nombre francés: Albert Le Lay, el jefe de la aduana francesa en la estación que ha pasado a la Historia como el “Schindler” de Canfranc. Le Lay se convirtió en espía, pasando como contrabando la correspondencia y las radios que llegaban de Londres a Madrid a los aliados que se encontraban en Francia.

Le Lay simuló apagones para pasar a los judíos a su despacho y hacerles escapar de la vista de los soldados franquistas, para que pudieran huir en otro tren al puerto de Barcelona o al de Lisboa. Finalmente fue descubierto y él mismo se vio obligado a escapar.

Una vez los nazis tomaron Francia, un destacamento alemán se asentó en Canfranc. A través de la estación, la dictadura franquista enviaba wolframio a las tropas nazis. Estos lo utilizaban para el blindaje de sus tanques y a cambio entregaban a España petróleo, maquinaria pesada y productos alimenticios, como relata el historiador Paul Preston; pero también de oro, como demostrarían unos documentos hallados en la estación en el año 2000.

Tras la guerra, Francia va perdiendo interés en una línea que se va deteriorando hasta el punto de que un grave accidente en 1970, en el que el descarrilamiento de un tren de mercancías provocó el derrumbe del puente de L’Estanguet, hizo que la línea cerrase para siempre.

Después de aquello, se construyó un laboratorio subterráneo bajo el túnel de Somport. El único uso que tendría la estación hasta nuestros días es el paso de un Media Distancia de Renfe que une Canfranc con Zaragoza y que tiene un par de frecuencias al día.

El futuro de Canfranc

La estación cayó en el olvido, víctima del desuso y el vandalismo; el pequeño pueblo de Canfranc vio cómo su población descendió a la mitad. Sin embargo, la fascinación por la estación no ha descendido. El Gobierno de Aragón compró a Adif la estación por un precio simbólico y comenzó a programar visitas guiadas y temáticas, como la recreación de la inauguración que viene haciéndose todos los 18 de julio desde 2013.

El interés del Gobierno de Aragón y de los vecinos de la región por reabrir la estación y el tramo de la línea que conecta los Pirineos con el país vecino se ha hecho realidad. Hay un proyecto en marcha que comprende la rehabilitación del interior del edificio para convertirlo en un hotel de lujo y centro comercial, y la creación de un museo del ferrocarril y de una nueva estación operativa justo enfrente de la original.

Las obras deberían estar listas para finales de 2019 o principios de 2020; mientras que la reapertura del túnel de Somport y la circulación de trenes entre Zaragoza y Pau (Francia) está prevista para 2024.

Fuentes:

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