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Nos habéis preguntado por los mensajes virales para “pedir a Facebook que no puedan utilizar y difundir tus fotos sin previo aviso”
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Nos habéis preguntado por los mensajes virales para “pedir a Facebook que no puedan utilizar y difundir tus fotos sin previo aviso”

Se comparten cadenas de mensajes que advierten sobre cambios en la propiedad intelectual o qué hacer para evitar “que te empiecen a cobrar”. Aunque piden al usuario acciones que no tienen ninguna consecuencia, ¿qué pasa con los derechos del contenido publicado en estas redes?

A través de nuestro servicio de verificación de WhatsApps nos hacéis llegar muchas cadenas de mensajes de similar estructura: “Comparte con 10 contactos este mensaje para que no te empiecen a cobrar”, “copia este mensaje en tu muro de Facebook para que no puedan utilizar y difundir tus fotografías sin previo aviso”. Son algunos de los mensajes que estos días se han compartido por redes sociales. Te explicamos qué hay de verdad en ellos y cómo funciona la propiedad intelectual en las redes sociales.

En primer lugar, estas llamadas a la acción para evitar el uso de tus fotografías escribiendo “NO ACEPTO” en el muro de Facebook o en los comentarios de una publicación, son falsas, tal y como indican desde la plataforma a Newtral.es. Pero, ¿cómo gestionan los derechos sobre las fotografías en las redes sociales?

Según Borja Adsuara, vocal de la Sección Primera (Mediación y Arbitraje) de la Comisión de Propiedad Intelectual, si bien las redes sociales dejan claro que “el contenido que publicas es tuyo”, considera que no es del todo cierto. “Aunque dejan claro que el titular de los derechos de propiedad intelectual sigues siendo tú, se auto-conceden una licencia de uso en unos términos tan amplios…”, explica el experto.

Estos “términos” son, tanto en Facebook como en Twitter, una “licencia internacional, libre de regalías” que permite a las empresas “alojar, distribuir, modificar, publicar, copiar, mostrar o exhibir públicamente y traducir tu contenido, así como crear trabajos derivados de él”. Por lo tanto, aunque las plataformas como Facebook y Twitter reconocen la autoría de un contenido, sí es cierto que se reservan un derecho “especial” de distribución.

Ignacio González de Aledo, abogado responsable de Regulación Digital y Derecho Tecnológico, lo resume: “En otras palabras, si compartes una foto en Facebook (o Twitter), das permiso para almacenarla, copiarla y compartirla con terceros”.

Sobre los cambios en los términos y condiciones

Las cadenas que estamos verificando también basan su contenido en un cambio repentino y drástico en los términos y condiciones sobre la propiedad intelectual de las publicaciones. Según Adsuara, no pueden producirse de esta manera ya que “tienen que adaptarse no solo a las normas de la propiedad intelectual, sino también a las de protección de consumidores y usuarios”.

Además, el abogado destaca que se tratan de “contratos de adhesión”, es decir, que las partes no negocian los términos. “Por lo tanto, algunas de estas cláusulas pueden ser desproporcionadas e incluso podrían ser declaradas nulas por los tribunales, como ha ocurrido en algunos casos con cláusulas bancarias”, explica Adsuara. Todo ello haría que no fuera tan habitual este tipo de cambios drásticos.

Sin embargo, Aledo cree que “sí podrían cambiarlas en cualquier momento y, de hecho, suelen hacerlo a menudo”. “Deberían avisar a los usuarios de dichos cambios y que estos los acepten; en la práctica, suelen enviar un comunicado (email o a través de la propia plataforma) diciendo que se han modificado las condiciones”, argumenta Aledo. Además, suelen proponer un “plazo de tiempo determinado” en el que, si no se dice lo contrario, dan por hecho que se aceptan esos cambios. En caso de no aceptarlas, se permite al usuario “darse de baja en cualquier momento”.

Por lo tanto, cuando las cadenas advierten de que es necesario compartirla “con X contactos para evitar este cambio”, es falso. La plataforma siempre notificará al usuario y es él, directamente, quien tiene el derecho a negarse a aceptar el cambio.

¿Se pueden utilizar en un juicio?

Muchas de estas cadenas advierten de que las imágenes que subas a redes sociales pueden “ser utilizadas en un litigio legal”. Tanto Adsuara como Aledo coinciden en que es posible. “Si un juez u otro órgano competente se lo solicite, deberán poner esta información [las fotografías o comentarios en redes sociales] en manos de la justicia”.

Aledo, además, destaca que si las plataformas “no toman las medidas adecuadas” para la “eliminación de contenido ilícito” o para entregarlo a las autoridades competentes, “podrán llegar a ser responsables de los contenidos publicados”.

Adsuara, por su parte, pone un ejemplo más concreto: “Pueden constituir una prueba de un juicio penal o civil en el que se discute, por poner un caso concreto, la autoría de una obra”.

¿Pueden utilizar las plataformas contenido eliminado?

En términos generales, sí. Adusara recuerda que, al subir un contenido, “les autorizas a copiarlo y usarlo, aunque lo borres”. Aledo, además, explica que deben conservar dicho contenido basándose “en la posibilidad de ponerlo a disposición de las autoridades correspondiente en caso de ser requeridos para la investigación de delitos o acciones ilícitas”.

Este último punto es un supuesto que recogen las propias condiciones de Facebook. En su artículo I advierten al usuario de que “no se puede eliminar inmediatamente [el contenido] debido a limitaciones técnicas” y establecen un plazo de 90 días. En los artículos III y IV recogen que han de conservarlo para “investigar o detectar prácticas ilegales” y “cumplir con cualquier obligación legal, como la protección de pruebas”.

Aún así, lo que dicen estas cadenas no es cierto ni corresponden a cambios en las políticas de uso y propiedad intelectual de redes sociales. Una prueba de ello es si invita a “compartir con X contactos para evitarlo” o a “escribir ‘NO ACEPTO’” en tu muro de Facebook.

Compartirlo con tus amigos “por si acaso”

En muchas ocasiones, el usuario “identifica que se trata de un bulo” por la cantidad de cadenas de este tipo que recibe. Al inicio de la popularización de las redes sociales, se trataban de “cadenas de la suerte” – “comparte esta imagen a tantos contactos para evitar mala suerte” -, pero con el tiempo se han convertido en “mensajes con intención cómica”.

En la actualidad, la persona que recibe un hoax, tal y como indica Deepak Daswani, suele “saber que no es real” pero lo comparte “por si acaso”. “Saben que es bulo, pero lo reenvía porque no cuesta nada y tampoco están seguros”, explica.

Aun así, Daswani recomienda que, si hay dudas sobre la veracidad, se busque acerca del contenido de la cadena: “Es muy sencillo. Copias y pegas el mensaje en un buscador y verás fácilmente que se trata de un hoax”. En el caso de que el mensaje interpele a una empresa o institución, recomienda “recurrir a los canales de comunicación oficiales” para ver si se trata de una información real.

Fuentes:

  • Departamento de comunicación de Facebook.
  • Entrevista a Deepak Daswani, experto en Hacking y Ciberseguridad.
  • Entrevista a Borja Adsuara, vocal de la Sección Primera (Mediación y Arbitraje) de la Comisión de Propiedad Intelectual.
  • Entrevista a Ignacio González de Aledo, abogado responsable de Regulación Digital y Derecho Tecnológico.

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