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Es falso que en Europa cada 4,8 segundos un musulmán viole a una mujer blanca
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Es falso que en Europa cada 4,8 segundos un musulmán viole a una mujer blanca

Una publicación calcula ese número a partir de una extrapolación del caso de Suecia. Sin embargo, se basan en datos falsos, tal y como nos ha confirmado el Ministerio del Interior del país. 

Nos habéis preguntado vía WhatsApp (+34 682 58 96 64)  por una publicación titulada: «Cada 4,8 segundos una mujer blanca es violada por musulmanes en Europa». Esto es falso. Se basan en datos sobre Suecia -falsos- que extrapolan al resto de la Unión Europea en función del número de habitantes.

Además, el texto también contiene información falsa sobre delitos sexuales en Dinamarca y Noruega para intentar sustentar su argumento de que en Europa está teniendo lugar «una epidemia de violencia inmigrante»; una información que hemos visto replicada en otra publicación bajo el título: «Lo que la prensa calla: violaciones masivas en toda Europa perpetradas por musulmanes». Los explicamos.

El caso de Suecia

La publicación que estamos verificando recoge los siguientes datos sobre Suecia:

  • «Según el Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Delito, en Suecia, en 2013, 700 mujeres y 300 niñas, fueron violadas por musulmanes en los primeros 7 meses del año. Son muchos los que afirman que las cifras reales son entre un 40%-90% más que lo que indican las cifras oficiales».
  • «Suecia fue durante muchos años una de las naciones con menor número de crímenes en el mundo, pero ahora ha cambiado totalmente. Según Infowars, el número de violaciones en esa nación ha aumentado un 1,472 por ciento desde mediados del 1970…».

En conversación con el Ministerio del Interior sueco vía email, han respondido a Newtral que esta información es falsa. En primer lugar, porque aclaran que no hay ninguna conexión en sus estadísticas entre los crímenes registrados y la religión que profesan los agresores, en este caso la musulmana.

En cuanto al crecimiento del número de violaciones, el Ministerio nos ha facilitado los datos oficiales. Entre 2009 y 2018, las violaciones han aumentado un 34%, pero aclaran: «Esto se debe a que nuestra forma de presentar estadísticas es muy diferente a la otros países».

En 2005, se llevaron a cabo cambios profundos en la legislación sueca sobre delitos sexuales. Entre otras cosas, se empezaron a clasificar como violación algunos actos que previamente eran considerados como explotación sexual, por ejemplo. «El efecto del cambio legal apareció en las estadísticas. El número de delitos registrados con respecto a la coacción y la explotación sexual se redujo en los años inmediatamente posteriores al cambio mientras que se dio un aumento en los delitos de violación», explican a Newtral desde el Ministerio del Interior de Suecia.

Además, de nuevo en 2013, se llevaron a cabo más cambios legislativos, como fue la extensión del significado jurídico de violación a casos donde la víctima había reaccionado pasivamente, sin ofrecer resistencia. De este modo, los números de violaciones volvieron a incrementarse en los registros.

Por último, el sistema sueco registra cada caso de violencia sexual como un incidente separado. «Es decir, cuando un solo caso resulta involucrar cientos o incluso miles de otros casos diferentes en contra de una misma persona a lo largo de muchos años, cada incidente se registra como un delito en el año que se informó», añaden desde Interior. Esto quiere decir que si, por ejemplo, una mujer es violada cada día durante dos semanas, en las estadísticas aparecerán registradas 14 violaciones.

De esta forma, en el período de los 10 años en los que estos cambios han tenido lugar, el número de violaciones denunciadas en el país escandinavo han aumentado de 5.937 en 2009 a 7.958 en 2019, según datos del Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Delito.

La extrapolación de los números suecos al resto de Europa

La cifra del titular: «Cada 4,8 segundos una mujer blanca es violada por musulmanes en Europa», no aparece en todo el texto que hemos verificado. Sin embargo, sí recogen otra: «una mujer blanca o una niña es violada por un musulmán cada 7 minutos en Europa». 

Aunque se trata de una contradicción evidente entre el titular y el texto, en cualquier caso, ambas cifras son falsas. Para llegar a la de los 7 minutos (la de los 4,8 segundos no explican de dónde sale) se han basado en sus números sobre Suecia -que, como hemos visto, son falsos- y hacen el siguiente cálculo:

«1.000 violaciones / 7 meses = 142 violaciones al mes en Suecia. La población de Suecia es 9.415.000. Si extrapolamos las tasas de violación de Suecia al resto de Europa occidental, la cifra de mujeres y niñas de raza blanca violadas cada mes, por parte de musulmanes en Europa, es de 6.206. Divida ese por 30 (días en un mes) y se obtiene 207 mujeres y niñas en Europa violadas cada día. Cifra que, si la dividimos por las 24 horas que tiene un día, nos da como resultado 8,6193 por hora. Cifra que, si la dividimos entre 60 (minutos de una hora) da como resultado 6,96 (vamos a redondear este hasta 7)».

Dejando a un lado que los números sobre Suecia han sido negados por el Ministerio del Interior del país, en esta publicación pretenden sacar un dato a nivel europeo a partir de las estadísticas de un único estado miembro, un método que carece de consistencia. La Unión se compone de 28 países – desde Rumanía a Finlandia o Portugal- con múltiples diferencias legislativas, sociales, culturales o políticas, que no hacen asumible una extrapolación como la que se ha realizado.

Otros ejemplos en países nórdicos

Dinamarca

La oleada de «violencia inmigrante» también ha alcanzado a Dinamarca ya que, según la publicación que estamos verificando,«la mayoría de las violaciones son cometidas por los inmigrantes, por lo general musulmanes». Esto es falso. El Ministerio de Justicia danés ha confirmado a Newtral que su Centro de Estadísticas Nacional es el organismo que tiene los datos más actualizados y, desde el mismo, nos han confirmado que son falsos.

En primer lugar, porque en sus estadísticas no tienen en cuenta la religión que profesan los ciudadanos, como es «ser musulmán», cristiano o judío. La presentación de sus registros se basan en variables como: si la persona ha nacido en Noruega, si son inmigrantes de países occidentales o de no occidentales y si son descendientes de personas de estos países.

¿Y qué países son occidentales y cuáles no? Desde el centro de estadísticas nos han explicado que ellos consideran países occidentales a los estados miembro de Unión Europea, Australia, Canadá, Irlanda, Liechtenstein, Mónaco, Nueva Zelanda, Noruega, San Marino, Estados Unidos y el Estado Vaticano. Los restantes engrosan el grupo de países no occidentales.

Si hacemos una selección teniendo en cuenta las variables disponibles, en el año 2017, de las 86 personas culpables de una violación, 34 fueran cometidas por un inmigrante de un país no occidental. Este resultado aporta un número alejado de la «mayoría» que señala el texto y que, además, representa a ciudadanos de un abanico de países mayor del que supone la etiqueta «musulmán», como pueden ser Rusia, China o Argentina.

Noruega

Noruega y, en concreto su capital, Oslo, es el siguiente ejemplo que señalan en el texto como ejemplo de «violaciones masivas perpetradas por musulmanes». Según recogen, las estadísticas del país «revelaron que el 100 por ciento de las violaciones callejeras cometidas en la ciudad capital de Oslo fueron cometidas por inmigrantes `no occidentales´».

La Policía de la capital del país ha confirmado a Newtral que esto es falso y que ese porcentaje no tiene ninguna conexión con la realidad. «De hecho, Oslo, como la mayoría de capitales en el mundo, es una ciudad con una importante población de diferentes orígenes. Sin embargo, la tasa de criminalidad en Oslo en términos generales es muy baja y no hay ninguna evidencia que sugiera que solo inmigrantes `no occidentales´ estén cometiendo la mayoría de los crímenes o violaciones en nuestra ciudad», explican. Según su publicación más reciente sobre violencia criminal en Oslo, la mayoría de los crímenes (un 90%) son cometidos por personas con una ciudadanía europea.

Respecto a las violaciones sexuales, nos remiten a los datos del Servicio Nacional de Investigación Criminal que recogen que en 2017, en Noruega, el 80% de los agresores eran nacionales. De ellos, el 68% había nacido en el país.

Es importante añadir que aunque en la publicación se señalen las «violaciones callejeras», desde la Policía de la ciudad nos aseguran que la mayoría de las agresiones sexuales tienen lugar en el ámbito privado y son cometidas por personas que conocían o tenían algún tipo de relación anterior con la víctima.

El escándalo de la ciudad inglesa de Rotherham

Por último, escriben también sobre Rotherham, una ciudad situada al norte de Inglaterra y que, según el texto, «es desgraciadamente famosa por haber sido el escenario de más de 1400 violaciones a niñas, en su mayoría blancas, llevadas a cabo por paquistaníes (de religión musulmana) desde 1997 hasta 2013».

Hace unos años salió a la luz que, durante más de una década, hasta 1.400 menores fueron explotados sexualmente por bandas criminales, principalmente de origen paquistaní. No obstante, se trató de una tragedia mucho más profunda que la de la de «violaciones a niñas por paquistaníes», como señalan en la publicación.

Alexis Jay, la antigua trabajadora social que investigó los hechos a petición del Ayuntamiento de la Rotherham, explicó en su informe que era difícil describir la naturaleza atroz de los abusos que habían sufrido los menores: «[los niños] fueron violados en grupo, víctimas de trata a otros pueblos y ciudades del norte de Inglaterra, secuestrados, golpeados e intimidados. Hubo ejemplos de niños a quienes rociaron con gasolina y amenazaron con prenderles fuego; niños amenazados con armas de fuego, obligados a presenciar violaciones brutalmente violentas y amenazados con que ellos serían los siguientes si se lo contaban a alguien».

Las autoridades locales recibieron diferentes informes a lo largo de los años denunciando lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, fueron ignorados por esas mismas autoridades por miedo a ser considerados «racistas».

Se trata, sin duda, de una de esas historias que marcan la crónica negra de un país, pero, no por ello, es representativa de una pauta de actuación de una etnia o nacionalidad concreta, como sugiere el texto que hemos verificado.

Fuentes

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