Newtral


El juego: una enfermedad crónica
Siguiente

El juego: una enfermedad crónica


No hace ni tres años que el Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre acoge el programa específico para el tratamiento de la ludopatía y ya es todo un referente. Anteriormente, el tratamiento para pacientes con este trastorno se trataba dentro de la atención psiquiátrica general del hospital. Hablamos con el psiquiatra José Ramón López Trabada, responsable del programa de juego patológico, quien cuenta que la decisión para que se pusiese en marcha este programa específico estuvo desencadenada por el aumento de esta patología y porque los pacientes necesitaban una atención mucho más concreta.     

Trabada coincide con otros expertos consultados, desde que se aprobó la “ley del juego” en 2011 ha habido una evolución clara y exponencial en función de la oferta: “Cuanto más oferta, más patología”. Para el psiquiatra, el boom definitivo llegó con el juego online y las apuestas deportivas.

Al programa para el tratamiento de la ludopatía del 12 de Octubre llegan solo algunos de los pacientes que padecen este trastorno, otros se quedan en los distintos centros de salud mental en tratamiento. Aquellos que necesitan mayor cobertura son derivados al programa del 12 de Octubre. Otra de las vías de entrada al programa son las urgencias, ya que muchos de los pacientes inician el tratamiento después de un intento de suicidio. “No es un intento de suicidio genuino, sino una llamada de atención o una forma de romper con la vorágine de mentiras en la que vive”, asegura el médico.

El programa funciona de manera muy parecida a como se hacen los tratamientos en las asociaciones donde tratan la ludopatía, la diferencia es que aquí cuentan con mejores medios técnicos. De hecho, trabajan en coordinación con un grupo de autoayuda externo al hospital, donde se derivan a los pacientes para tener un seguimiento más próximo. En primer lugar, se hace un seguimiento psiquiátrico individual; pero también un seguimiento grupal, con sesiones del paciente con familiares y amigos, sesiones en grupos de autoayuda y reuniones de los familiares de los pacientes, con el fin de establecer pautas para ayudar en la mejoría del tratamiento. Entre las medidas que deben tomar los jugadores destacan la autoprohibición en la Dirección General de Ordenación del Juego para que no te permitan el acceso en los casinos, bingos, casas de apuestas, no llevar nunca dinero en efectivo y no tener acceso a las tarjetas de crédito y las cuentas bancarias.

José Ramón asegura que todas las adicciones son enfermedades crónicas: “La única forma de mantenerse abstinente consiste en estar atento a las posibles alertas que puedan reactivar la patología”. El doctor explica que muchos adictos fantasean con la posibilidad de volver a jugar, apostando cantidades muy pequeñas o echando una simple quiniela, pero es algo completamente imposible, “cuando uno vuelve a jugar la adicción vuelve a aparecer, se restaura al igual que lo estaba antes de la abstinencia”. Todavía estamos en una fase donde ni tan siquiera existe una legislación que esté muy desarrollada y que ayude a frenar el problema, concluye el psiquiatra.

Pacientes del programa tras un intento de suicidio

Tras la entrevista con el doctor, dos de los pacientes que han tenido una reunión grupal se prestan a hablar con nosotros, siempre protegiendo su identidad para que no les reconozcan ni familiares ni amigos. Ambos llegaron al programa después de un intento de suicidio. “Un ludópata miente continuamente y lo peor es que se cree sus propias mentiras”, asegura Rubén (nombre ficticio). Acumula una deuda de miles de euros, pidió dinero a todas las entidades bancarias que se lo concedieron sabiendo que tenían intereses desorbitados, además robó dinero a su mujer y sus hijas, incluso ha tenido que hipotecar su vivienda de nuevo. Desde que está en el programa del 12 de octubre su vida ha mejorado, ha dejado de mentir y está tomando las medidas adecuadas para no volver a apostar pero el lastre de la ludopatía ha dejado secuelas en su personalidad y en su economía.

“Un ludópata miente continuamente y lo peor es que se cree sus propias mentiras”

Diego (nombre ficticio) comparte terapia de grupo con Rubén, se ayudan los unos a los otros contando su experiencia. Nos cuenta que hace varios años le gustaba jugar de vez en cuando a la máquinas tragaperras pero que su perdición llegó con las apuestas deportivas. Jugaba a todas horas, a todos los deportes, le daba igual la modalidad, quería dinero rápido: “En un solo partido de tenis he llegado a hacer 150 apuestas”. Es consciente de que su enfermedad es crónica, reconoce que no puede jugar absolutamente a nada, ni con videojuegos, ni una simple partida de ajedrez: “Tenemos que mantenernos abstinentes y lo que hacemos es ponernos todas las trabas posibles para no volver a jugar jamás”.

2 Comentarios

  • Estoy de acuerdo con que se necesita una legislación más restrictiva de las casas de juego.
    Tendría que ser similar a la del tabaco.
    Siento miedo cómo están proliferando en nuestro país.

  • Que neceario es este servicio por desgracia hay menos medios q demansa. Es una verguenza cómo estanen todo,como infectan todo,como destrozan todo. Seguro q mucha gente ve los frutos.
    Un abrazo

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente