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El derecho de autodeterminación, principal obstáculo del nuevo Estatuto vasco
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El derecho de autodeterminación, principal obstáculo del nuevo Estatuto vasco

La propuesta para un nuevo Estatuto de Autonomía entra al Parlamento vasco con la oposición del PP y la “frustración” de EH Bildu

Fotos: PNV, EH Bildu y PP | Montaje: Newtral.es

El prototipo del nuevo Estatuto vasco ya está en el Parlamento autonómico. La propuesta firmada por el PNV, Elkarrekin Podemos y el PSE llegó este lunes a la Cámara de Vitoria entre la oposición del Partido Popular, que la ve como un fracaso, y la “frustración” de EH Bildu, que ha presentado un documento distinto al considerar que en el texto de los demás partidos se ha rebajado la carga soberanista con respecto a las bases pactadas con el PNV.

Hace un año, los cinco grupos parlamentarios que conforman la Cámara autonómica designaron a un grupo de expertos por cada partido para que redactasen un texto que aspirara a sustituir el Estatuto de Gernika de 1979. Pero el consenso entre partidos brilla por su ausencia. El derecho de autodeterminación, la distinción entre “ciudadanos” vascos y “nacionales” y el concepto de nación son los principales puntos de fricción que obstaculizan la reforma.

Lo más importante

El sábado pasado finalizó el plazo fijado para la redacción de los informes. Los expertos de cada partido no lograron entregar un solo texto, de manera que llegan a la ponencia un total de tres documentos: el acordado por PNV, Elkarrekin Podemos y PSE-EE; el del PP y el redactado por EH Bildu.

Los textos del PNV y EH Bildu están separados por el concepto del derecho a decidir, que a su vez abre brechas entre PNV, Podemos y PSE, firmantes del primer escrito. Se harán públicos una vez sean calificados por la Mesa del Parlamento, trámite con el que se le dio cauce este martes a la Ponencia de Autogobierno, en una reunión que definirá los pasos a seguir el próximo 11 de diciembre. Hasta entonces, el PNV y el PSE-EE se emplazaron a reconsiderar sus posturas, examinar a conciencia los textos y mejorar el grado de acuerdo alcanzado, informó Efe.

El debate en torno a una consulta no vinculante sobre el texto en Euskadi –incluida en las bases del PNV y de EH Bildu– una vez se apruebe en el Parlamento vasco también es un punto de desacuerdo, según apunta La Vanguardia. Dicha votación se celebraría antes de que la propuesta llegase al Congreso de los Diputados, lugar donde se fija la redacción definitiva y se refrenda el texto. La idea pretende dotar de legitimidad social al proyecto antes de llegar a Madrid, pero choca con la legalidad, que solo permite un referéndum final después de su paso por la Cámara Baja.

La distinción entre “ciudadanos” vascos y “nacionales”, poco definida en las bases, y el concepto de “nación” son otras dos piedras en el zapato. A excepción del Partido Popular de Alfonso Alonso, los demás partidos –PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE– admiten hablar de “nación” al referirse a Euskadi. Pero el problema es la concepción del término. Para los nacionalistas PNV y EH Bildu, alude a un sujeto político “con todos los derechos”, mientras que los socialistas aluden solo a la dimensión “cultural y lingüística”, por lo que piden que la palabra no aparezca en el texto articulado, sino en un apartado explicativo. La propuesta inicial de jeltzales y abertzales recogía el concepto de “identidad nacional” vasca y también aludía a una relación de bilateralidad con el Estado.

¿Cuál es el contexto?

  • El lehendakari, Iñigo Urkullu, consideró este lunes que el escenario que se abre en el Estado “puede ser propicio” para que el sistema “singular de autogobierno (vasco) encaje en un nuevo modelo territorial plural”. El dirigente jeltzale ha reiterado su apuesta por un acuerdo que suponga “el reconocimiento de la realidad nacional» vasca y la “plurinalicionalidad” del Estado. A su juicio, la acción política e institucional “debe facilitar ese encaje desde una propuesta viable y que asiente una relación basada en el mutuo reconocimiento, la democracia, el pacto y la bilateralidad con garantías”. “Ninguna solución es mejor que una solución acordada», afirmó Urkullu, quien ha expresó su “respeto al principio de legalidad y al principio democrático”, y abogó por la capacidad de decidir y la obligación de pactar”.
  • El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, señaló que el texto articulado que han consensuado PNV, PSE y Podemos es una “chapucilla” que constituye un “paso atrás” respecto al Plan Ibarretxe, que recogía “nítidamente” el derecho a decidir. El líder abertzale manifestó que en la comisión de expertos designados por los partidos políticos para elaborar un texto articulado sobre el nuevo Estatuto se ha actuado “con nocturnidad y alevosía para presentar una “supuesta alternativa” al documento de bases y principios consensuado entre jeltzales y EH Bildu. El trabajo de la ponencia “se suponía” que era para dotar a Euskadi de “poderes políticos suficientes”, señaló Otegi.
  • El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, pidió que la Ponencia de Autogobierno del Parlamento “archive” los trabajos que se han llevado a cabo para la reforma estatutaria tras constatarse el “fracaso” de los mismos y la inconstitucionalidad de los planteamientos nacionalistas. El experto propuesto por el PP, Jaime Ignacio del Burgo, registró en la Cámara su propio borrador de texto articulado, en el que rechaza las propuestas del resto de los grupos. Alonso declaró que tras casi un año y medio de trabajo de los expertos “se han ampliado las grietas entre los partidos políticos, incluso entre PNV y EH Bildu, y se han constatado posiciones “irrenunciables” de los nacionalistas que están al margen del marco legal, por lo que la ponencia debe dar “por liquidado” este intento de reformar el Estatuto. Persistir en estos trabajos, ha concluido, “solo abocaría a un conflicto entre el País Vasco y España” y llevaría a una situación como la de Catalunya.

¿Qué hay que tener en cuenta?

El PNV y Elkarrekin Podemos aceptan incluir el derecho a decidir en una disposición adicional de la futura ley orgánica, pero varían en las formas, según La Vanguardia. Mientras, los jeltzales son más directos en la enunciación de este término, a pesar de subordinarlo en todo momento a un pacto previo con el Estado. La formación morada que lidera Pili Zabala evita incluir la expresión “derecho de la ciudadanía a decidir” y añade que la consulta, además de pactada, debe ser “legal”. Podemos, no obstante, sí recoge el derecho “a expresar su voluntad libre y democráticamente”.

La postura de EH Bildu se aleja mucho del pacto propuesto por el PNV. La formación de Otegi remarca la vía unilateral. En este sentido, la coalición denuncia que los jeltzales se han “desmarcado” de las bases iniciales acordadas entre ambos, una crítica que rechaza el PNV, a la par que destacan que han intentado “ensanchar” el acuerdo entre fuerzas para “reflejar la pluralidad de Euskadi”.

El PSE de Idoia Mendia, por su parte, rechaza diametralmente la autodeterminación y advierte que es una cuestión que puede “tirar por la borda” el conjunto del consenso que se trata de lograr en torno al nuevo Estatuto.

El PP se limita a exponer un voto particular en el que deja claro que el derecho a decidir “no tiene ningún encaje constitucional ni legal”.

Una vez que las formaciones reconsideren los textos, se gestionará como una proposición de ley, que sería negociada y enmendada antes de aprobar el texto definitivo. El proceso de nueva redacción es complejo y largo. Aunque la ley empezase a tramitarse, decaería al final de la presente legislatura, a la que le restan apenas ocho meses. El recorrido parlamentario empezaría de cero en el siguiente gobierno.

#Fact

No es la primera vez que en Euskadi se intenta reformar el Estatuto de Autonomía de 1979. En septiembre de 2001, el entonces lehendakari, Juan José Ibarretxe, anunció un proyecto de reforma del Estatuto de Gernika, el conocido como Plan Ibarretxe, que finalmente se presentó el 25 de octubre de 2003.

El pleno del Parlamento Vasco aprobó el plan el 30 de diciembre de 2004 y decidió su envío al Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, con 39 votos a favor y 35 en contra.​ En enero de 2005, el presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa, entregó la propuesta de Estatuto al presidente del Congreso para su debate y votación. Pero la Cámara Baja rechazó el texto por 313 votos en contra –PSOE, PP, Izquierda Unida, Coalición Canaria y Chunta Aragonesista–, 29 a favor –PNV, ERC, Convergència i Unió, Eusko Alkartasuna, Nafarroa Bai y Bloque Nacionalista Galego– y 2 abstenciones –Iniciativa per Catalunya Verds–.

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