“Desde hace un tiempo el debate parlamentario ha ido degenerando, creciendo no solo la crispación sino también el insulto y llegando a veces la difamación y la injuria”, lamenta María Garrote, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid en declaraciones a Newtral.es. ¿La razón? Tiene que ver con la inviolabilidad parlamentaria.
- Sin embargo, mientras en sede parlamentaria los diputados se acusan unos y otros sin miramientos incluso de supuestos delitos, fuera del hemiciclo, en general, miden algo más sus palabras.
En qué consiste esta inviolabilidad. “Los diputados y senadores gozan de inviolabilidad parlamentaria por las opiniones que manifiestan en el ejercicio de sus funciones”, explica Garrote.
Esto significa que “no tienen responsabilidad jurídica de las opiniones y de los votos que manifiestan en el ejercicio de sus funciones”. Y esta inviolabilidad es de carácter permanente e interno, prosigue la experta:
- Permanente en el sentido de que si un diputado deja de serlo no se le podría perseguir por sus palabras en el ejercicio de su cargo tiempo después.
- Y de carácter interno porque solo protege a los parlamentarios de sus opiniones en el ejercicio de sus funciones. Es decir, dentro del Congreso o el Senado.
La inviolabilidad es una de las principales prerrogativas –con la inmunidad y el aforamiento– que recoge la Constitución en su artículo 71 para garantizar la independencia y el correcto funcionamiento de las Cámaras, aunque está más desarrollada en el reglamento de cada una.
La inviolabilidad solo protege dentro de la Cámara. “No protege las opiniones, declaraciones o acusaciones de un diputado o senador fuera del ejercicio de sus funciones en la Cámara”, indica Garrote. “Fuera, se verían expuestos a una posible querella por injurias o calumnias”, añade y por eso miden más sus palabras.
- Un apunte. “También gozan de inviolabilidad por sus opiniones en el ejercicio de sus funciones los diputados autonómicos y los europarlamentarios”, matiza la experta.
El respeto parlamentario y los límites del debate
“¿La inviolabilidad parlamentaria implica que se puedan insultar, injuriar o acusar falsamente?” se pregunta esta experta. “Claramente no”.
- “Las prerrogativas no son un fin en sí mismas como ya ha explicado el Tribunal Constitucional en diferentes sentencias”, indica Garrote.
Esto quiere decir que los parlamentarios tienen prerrogativas porque las tiene la Cámara en sí misma (son inviolables) y porque sirven a un fin concreto: el de que puedan expresar con libertad sus opiniones. “Pero eso no significa que se pueda atacar con impunidad a cualquier persona ni que el debate dialéctico no tenga ciertos límites”, matiza.
¿Qué es la cortesía parlamentaria? Es el conjunto de reglas que garantizan que los debates en las Cámaras se desarrollen con respeto, orden y dignidad institucional, evitando insultos, descalificaciones personales o expresiones ofensivas. Y lo desarrollan los reglamentos de ambas cámaras.
- “Se puede criticar con dureza y que los debates sean vivos, pero los diputados y senadores no deberían insultar, descalificar o acusar sin pruebas”, apunta Garrote.
La responsabilidad de quien preside la Cámara. La experta recuerda que aquí “tiene mucha responsabilidad quien preside la cámara, además de la que tiene cada diputado sobre sus propias palabras”.
- “Ante cualquier comportamiento irregular de este estilo, quien preside debe usar las herramientas que tiene para ordenar el debate y que se respete la cortesía parlamentaria. Deberían ser más duros y llamar al orden primeramente o retirar las palabras del parlamentario del diario de sesiones llegado el caso”, considera esta experta.
“Y no solo me refiero a los presidentes de Congreso y Senado, sino también a los de las comisiones de investigación”, apunta Garrote, que lamenta el nivel al que se ha llegado en la actualidad.
¿Se podría modificar esta inviolabilidad parlamentaria? La experta explica que la única manera de hacerlo sería modificando la constitución con todo lo que conlleva.
Un ejemplo reciente para entenderlo…
En el pleno del 18 de febrero, varios diputados del PP acusaron al Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de “encubrir” al director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional tras la denuncia por un presunto delito de agresión sexual contra una subordinada. Según ellos, el ministro lo sabía y no hizo nada hasta que el caso saltó a los medios (pág. 7 del diario de sesiones).
- “Digan fuera de este hemiciclo que el ministro del Interior conocía los hechos y que no actuó, y nos veremos en otras instancias. Los hechos son de tal gravedad que, evidentemente, no voy a asumir calumnias de ese tipo”, dijo Marlaska en su turno de palabra (pág. 21).
¿Lo siguiente? Hasta la fecha no tenemos conocimiento de que ninguno de ellos haya acusado con esas mismas palabras al ministro fuera del hemiciclo. Es más, al día siguiente un periodista preguntó al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, si “mantenían” las acusaciones contra Marlaska y si “tenían pruebas de ello” y él se limitó a insinuar. Enumeró supuestos hechos conocidos y cambió su argumentario para acabar diciendo que “si el ministro no lo conocía es un verdadero incompetente y veremos si lo conocía o no” (a partir del min 29:23).
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