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Deportistas que compiten embarazadas: «Hay desconocimiento sobre el cuerpo de la mujer»
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Deportistas que compiten embarazadas: «Hay desconocimiento sobre el cuerpo de la mujer»

Serena Williams, Paula Radcliffe o Alysia Montaño han facilitado con sus experiencias el debate sobre la necesidad de investigar la incidencia del deporte de élite en la relación materno-fetal. Un informe del Comité Olímpico Internacional fue concluyente: «No afecta».

La atleta malagueña corre embarazada.

Cuando Serena Williams ganó el Abierto de Australia de 2017, ya sabía que estaba embarazada. La tenista estadounidense lo descubrió apenas dos días antes de iniciarse uno de los torneos más importantes del circuito de la WTA, y la decisión de competir no fue fácil. «Escuchas historias sobre gente que enferma, que se cansa mucho, que dice que es estresante. Cogí toda esa energía, la guardé en una bolsa y me deshice de ella. Sentía que no tenía tiempo de afrontar cualquier emoción o tensión adicional. Embarazada o no, nadie lo sabía y se suponía que yo debía ganar ese torneo. Si no ganaba, la noticia era mayor», explicó más tarde. Mientras tanto, compitió al máximo nivel, no concedió un solo set y superó el récord de Steffi Graff con su 23º Grand Slam, a tan solo uno de la histórica Margaret Court. Tres meses después, se hacía público su embarazo con un mensaje simple: “20 semanas”.

Ese día las cuentas eran claras y su victoria aumentó de magnitud: Serena Williams había ganado uno de los cuatro torneos más importantes del año estando embarazada de ocho semanas. A partir de ahí, todo lo que rodeó a su maternidad fue polémico, antes del parto y en su regreso, como cuando utilizó un traje postparto para mejorar la circulación tras sufrir una embolia pulmonar y fue vapuleada públicamente por Roland Garrós.  Ante el intervencionismo exterior sobre las decisiones sobre su cuerpo, su respuesta no dejó indiferente a nadie: se vistió con un tutú negro.

La actividad física durante el embarazo ha sido cuestionada desde los orígenes de la humanidad, encontrando análisis incluso en la propia Biblia. Diferentes estudios científicos han tratado de abordar este tema en las últimas décadas, la mayoría concluyentes asegurando que una actividad moderada, controlada por un especialista en cada caso y evitando deportes de contacto o riesgo no solo no es perjudicial, sino que es recomendable. Cuando hablamos de atletas de alto rendimiento, deportistas de élite con una exigencia física mayor, la opinión de los especialistas cambia pero la vigilancia no cesa.

La jugadora de baloncesto Skylar Diggins-Smith, estrella de la WNBA, está viviendo estas semanas una situación similar. Pero mientras la tenista paró de competir nada más ganar en Australia alegando una lesión de rodilla, la base de los Dallas Wings reveló recientemente que había competido embarazada toda la temporada 2018—promediando 17.9 puntos y 6.2 asistencias por partido—, algo que ha despertado un examen público.

Después de un año fuera de las pistas, la exigencia por su vuelta se tornó en polémica. En redes sociales, explotaba no solo ante los aficionados que cuestionaban su profesionalidad, sino ante la ausencia de ayuda de su club. «Las faltas de respeto a las madres son increíbles. Tuve que parar dos meses porque pasé por una depresión postparto, con recursos muy limitados y sin estar bien ni física ni mentalmente. Son desafortunadas, y es triste no tener el apoyo del equipo».

“No daña ni a la madre ni al feto”

La incorporación tardía de la mujer al deporte ha ralentizado y desplazado los debates sobre aspectos tan básicos como la maternidad durante su carrera deportiva, que coincide con la etapa fértil. No es hasta 2017 cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) advierte este crecimiento y trata de dar respuesta. El máximo organismo del deporte reunió a 16 expertos de todo el mundo en Lausanne (Suiza) para elaborar un informe sobre rendimiento, efectos sobre el feto y la madre, peligros y recomendaciones.

Las conclusiones del COI, publicadas en la Revista Británica de Deporte y Medicina, fueron contundentes: “No parece dañar ni a la madre ni al feto”, decía una de las participantes, Kari Bo, de la Escuela Noruega para las Ciencias del Deporte. “Estas atletas no corren más riesgos de tener embarazos problemáticos o tener niños con deformaciones, pero erróneamente la gente establece un vínculo cuando esto sucede”.

La atleta malagueña María Luisa Baena recalca esa percepción social para reaccionar a las críticas que ella recibió por correr hasta la última fase de embarazo. Junto al doctor Ángel Gutiérrez y la ginecóloga Olga Odón, realizaron en 2015 un estudio pionero de la Universidad de Granada donde le hicieron un seguimiento donde practicó natación, atletismo y ejercicios de musculación con pesas. El resultado lo contó en ‘Correr embarazada: una carrera de nueve meses’ (Desnivel).

Baena realiza una prueba de esfuerzo durante la investigación de la Universidad de Granada.

En ese tiempo, llegó a correr una media maratón (21,097 kms) y varias pruebas de fondo, una de ellas de 10 kilómetros en el tercer trimestre. «El ser humano es el único animal que reduce su actividad física durante el embarazo por miedo a un parto prematuro o problemas en el feto. Tenemos que acabar con la idea de que es una enferma y normalizar la práctica deportiva durante la gestación. Una mujer sana sin patologías no puede, sino que debe hacer actividad física salvo que un médico indique lo contrario» , decía el doctor en su estudio.

«Socialmente y culturalmente aceptamos por ejemplo que nuestras abuelas se fueran a trabajar al campo embarazadas, sin descanso y sin reposo. También tenemos asumido que las mujeres en África tengan que andar diez kilómetros diarios. Pero a nivel europeo, que una mujer embarazada haga el mínimo esfuerzo, aunque sea cargar con las bolsas del supermercado, está mal visto», explica María Luisa a Newtral, quien matiza la diferencia entre la actividad física de una persona no deportista y la preparación de la élite.

«Hay mucho desconocimiento. Ante la falta de datos, los médicos tienden a ser preventivos, y ante esto, hay miedo. Al final alentamos a unos embarazos de reposo y sedentarismo, que es lo realmente perjudicial». Como al resto de deportistas, le costó explicar su decisión. «Fue muy cuestionada pero no había argumentos contra las pruebas de esfuerzo y los resultados positivos que yo tenía. El problema es que la mujer ha entrado muy tardíamente en el deporte y no hay base científica sobre temas que nos afectan. Todavía hay muchos entrenadores hombres que no conocen el cuerpo de la mujer, que no saben por ejemplo que el ciclo menstrual afecta al trabajo de fuerza» .

Radcliffe abrió el camino

La primera atleta de élite en seguir su plan de entrenamiento durante el embarazo fue Paula Radcliffe—récord del maratón durante 16 años—. En 2006, cuando todavía no había estudios y pruebas suficientes para tomar una decisión, decidió apoyarse en los doctores para correr hasta el día antes del parto, aunque con menor exigencia, siendo monitorizada y sin dejar que su corazón latiera a más de 160 pulsaciones por minuto, 20 por debajo de lo habitual. Además, se realizó escáneres mensuales para comprobar que el feto no sufría ningún daño. Hasta los cinco meses, corrió dos veces por semana, 75 minutos por la mañana y entre 30 y 45 minutos por la tarde. «La gente miraba como si estuviera loca», decía su marido. Con este gesto, y tras repetir en 2010 durante una carrera benéfica, la británica sentaba un precedente que se repite con mayor frecuencia.

Su caso sirvió para continuar en la línea de investigación que proponía uno de los mayores expertos del mundo, James Pivarki, líder del laboratorio de la Universidad de Michigan. En un estudio posterior, comprobó que las deportistas de élite son más resilientes y aseguró que la recuperación postparto es más rápida, reduciéndose incluso el tiempo del parto en una media de cincuenta minutos.

«Hay que entender mejor el embarazo»

Thomas Bach, presidente del COI, invitó a los organismos a seguir en este estudio para asegurar el bienestar de las atletas, enfatizando en la importancia del deporte en la civilización moderna. Según sus datos oficiales, al menos 17 deportistas han competido embarazadas durante unos Juegos Olímpicos. «Hay una necesidad de entender mejor el embarazo». En este sentido, uno de los especialistas más implicados en España es Rubén Barakat, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, presente en el panel de expertos de la reunión de Suiza.

En sus análisis, manifiesta las modificaciones anatómicas y fisiológicas con cambios respiratorios, circulatorios o hematológicos entre otros. «Existe incertidumbre y controversia entre los investigadores, pero los estudios científicos nos van proporcionando evidencias acerca de la escasa presencia de riesgos para la salud materno-fetal cuando el ejercicio es moderado», recalca en un informe. Estudios como el de la propia UPM con la Universidad Western Ontario (Canadá), basado en 508 embarazadas, recogen un acortamiento del tiempo de parto, menos incidencias en preeclampsia, depresión postparto o diabetes, y la reducción de ciática o náuseas. Por ello se insiste en el control exhaustivo y seguimiento profesional de los ejercicios que se deben hacer, desaconsejando deportes donde hay riesgo de caída o golpe.

Cogiendo el relevo de Radcliffe, Alysia Montaño se ha erigido como la ‘Wonder Woman’ del atletismo por competir durante sus dos embarazos. Bronce mundial de los 800m en 2013, la estadounidense disputó los Trials de Estados Unidos a las 34 semanas de gestación. Terminó última, pero se llevó todos los aplausos del recinto. «He estado corriendo durante todo el proceso y me he sentido realmente bien”. Los médicos no solo le dieron permiso para correr, sino que la alentaron para ello. «Su reacción me dio confianza y me quitó todo el miedo acerca de lo que el mundo exterior podía pensar. Descubrí que seguir con mi actividad es mucho mejor para mí y para el bebé. Hice lo que habría hecho en un año normal»». Una experiencia que vuelve a repetir por tercera vez.

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Movement has been my saving grace throughout my life, it helps me navigate life, clear my head and fill my thoughts, mind, body, soul with goodness. • #23 weeks #6months pregnant MY WORKOUT 5 sets of 30-45-60 with a 2minutes strength circuit in between sets. I lowered my pace 30 seconds every set from 10 minute pace and put the incline at 5%. I LOVE HILLS FOR BODY ALIGNMENT AND MUSCLE ACTIVATION. try it! Go at your own pace! “You’ve totally got this” – @cadenshae • I started this pregnancy with a hip flexor strain… literally using that hip flexor was not very possible, then I rolled into if finally getting better at around 10 weeks, movement helped keep all the positivity flowing even though I was still struggling with morning sickness/fatigue until about 14 weeks, still I tried to get out for about 20-30 minutes of movement. I was slow and focused on strength a lot, I felt weaknesses everywhere. 2 weeks into that, at 16weeks I had “marginal placenta previa” complete or partial usually has women on complete pelvic rest. My doc put me on “pelvic mod”, but said I should think of it like “pelvic rest”. So I lowered impact to NO RUNNING, struggled to get creative with strength modifications, in those four weeks, I’ll admit my morale was low, elliptical, core and walks it was, but I’ll tell you what, mood changes for the better everytime I broke a sweat! At about 18-20 weeks,after getting on the whirlwind flight to Doha, my SI joint was soooo locked, I could hardly walk, so after two weeks of finally figuring out my modifications, I was back to core workouts only basically, I couldn’t wait for my 20 week check up! And at 20 weeks, guess what ?! My placenta had migrated so far away from my cervical opening I wondered how long it had actually been away for, but I could only move forward. I was motivated to get running back since I could have it again! I started slow, strength mainly, then added in hills to activate my ailing SI joint! I have to say 3 weeks later I feel like a queen! I give all credit to movement, and strength work even with low morale, you gotta do it! And now I’m happy to say, I’m pain free and able to run happy!

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