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Boris Johnson y los reveses en el Parlamento
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Boris Johnson y los reveses en el Parlamento

En una semana, Boris Johnson ha sufrido tres derrotas consecutivas en el Parlamento. Y el lunes ha convocado una nueva votación sobre un adelanto electoral que ha conseguido unir a la oposición en contra.

El primer ministro británico, Boris Johnson, en el Parlamento | EFE

Boris Johnson no ha conseguido que se aprueben sus propuestas en el Parlamento británico. En los 45 días que ha cumplido como primer ministro, su paso por la Cámara de los Comunes ha cosechado el rechazo de tres iniciativas, todas encaminadas a propiciar un Brexit sin acuerdo o a convocar elecciones adelantadas. En realidad, Johnson ha desarrollado una inusitada hiperactividad (frustrada) en la Cámara para los pocos días que ha estado abierta entre el parón estival, que concluyó con la primera sesión del 3 de septiembre, y la suspensión  de actividad parlamentaria o prórroga del próximo 10 de septiembre, por una atípica extensión de cinco semanas. 

¿Por qué es importante?

El lema del premier es defender la salida del Reino Unido de la Unión Europea el próximo 31 de octubre “a vida o muerte”. Con acuerdo o sin él, por eso intentó bloquear con su decisión de suspender las sesiones cualquier iniciativa de la oposición para frenar sus planes. Con su meta clara, ha desarrollado una estrategia encaminada a capitalizar el creciente apoyo que recibe el partido conservador en las encuestas de intención de voto y él mismo en sondeos de popularidad. Por eso, se mantiene firme en que no retrasará el Brexit y en que seguirá buscando las elecciones. 

Este jueves, se dio un paseo “típico de un político en campaña”, según The Guardian, por la ciudad de Morley, en Leeds. Sin embargo, el primer ministro no logró quedar como ese portavoz del pueblo que no puede llevar a término el mandato de los británicos en las urnas por los vetos del Parlamento. Dos vecinos se acercaron a Johnson: uno para pedirle que abandonara Morley y otro para recriminarle que no estuviera negociando en Bruselas una salida pactada del Reino Unido.

¿Cuál es el contexto?

El primer ministro británico promovió la suspensión parlamentaria el 28 de agosto desde el 10 de septiembre hasta el 14 de octubre. Esto motivó un profundo malestar entre los parlamentarios de la oposición y también entre los tories rebeldes, a quienes amenazó con expulsar del partido. Finalmente, el pasado martes se llevó el primer gran golpe por parte de los Comunes al retirarle el control de la agenda parlamentaria, con el apoyo de 21 conservadores y la poderosa imagen de un diputado cambiando de bancada. También perdía la mayoría.

En consecuencia, Johnson trató el miércoles de adelantar las elecciones al 15 de octubre, previa disolución del Parlamento. Pero no logró sumar los dos tercios de la Cámara de los comunes, necesarios para dar ese paso. Primera derrota.

Esa misma tarde, el premier encajó el segundo y tercer revés en las dos votaciones de la ley para vetar la salida de la UE sin acuerdo (aprobada por 327 votos a favor y 299 en contra). Ese texto obliga a Johnson a pedir un aplazamiento del Brexit de tres meses, lo que marca el horizonte en enero de 2020, en caso de que no se logre sellar un pacto con la UE antes del 19 de octubre, cuando está prevista la eurocumbre. A lo que Johnson ha respondido que “preferiría estar muerto en una zanja”.

Johnson se enfrenta el lunes a la cuarta derrota parlamentaria, pues está previsto que pida el respaldo del Parlamento para convocar elecciones anticipadas. Pero este viernes trascendió el acuerdo alcanzado por los laboristas, los liberaldemócratas, el Partido Nacionalista Escocés (SNP) y el galés Plaid Cymru para vetar el adelanto electoral. La diputada laborista Emily Thornberry explicó al programa ‘Today’ de Radio 4 su desconfianza hacia Johnson y lo que pueda hacer si se aprueban sus planes, porque “depende de él asesorar a la reina de la fecha en la que tendrían que ser las elecciones”. 

¿Qué hay que tener en cuenta?

Los letrados del Gobierno británico justifican el largo aplazamiento a que Johnson quiere preparar una amplia agenda legislativa antes del discurso de la Reina en la Cámara de los Comunes para inaugurar el curso parlamentario el 14 de octubre. No obstante, lo primero para Johnson es garantizar la continuidad del plan del Brexit sin acuerdo, algo que se está complicando sobremanera. The Independent recoge las especulaciones que empezaron a surgir cuando Johnson dijo que descarta negociar con Bruselas, sobre una posible dimisión del primer ministro en caso de que no consiga atar el Brexit o ir a elecciones: “Esa no es una hipótesis que esté dispuesto a contemplar”.

#Fact 

Puede que el poder Legislativo se haya puesto de uñas contra el primer ministro británico, pero hasta ahora la Justicia está de su lado. Este viernes, el Tribunal Superior de Londres desestimó la demanda presentada por la empresaria Gina Miller, con apoyo del ex primer ministro conservador John Major, por su polémica decisión de suspender las sesiones del Parlamento hasta el 14 de octubre.

Este fallo se suma al dictamen del pasado miércoles emitido por la Corte de Sesiones de Edimburgo (Escocia), que concluyó también que la prórrorga se ajustaba a derecho al haber sido sancionado por la reina Isabel II. Lo cierto es que en Reino Unido, el Ejecutivo tiene la potestad de suspender sesiones, pero es algo que suele hacer durante unos días al reanudar la actividad por tan solo unos días.


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