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Así funciona Champix, el medicamento para dejar de fumar que Sanidad va a financiar
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Así funciona Champix, el medicamento para dejar de fumar que Sanidad va a financiar

El fármaco beneficiará en primera instancia a 70.000 personas. En España, el 24% de la población de más de 15 años fuma a diario. El Ministerio de Sanidad confirma a Newtral que la medida entrará en vigor el 1 de enero de 2020

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo | Foto: EFE/Kena Betancur

Joaquín tiene 40 años y dejó de fumar hace unos meses. El método que empleó fue Champix, el tratamiento que ahora el Ministerio de Sanidad quiere incluir en la cartera de servicios básicos como parte de su programa contra el tabaquismo y por el que Joaquín tuvo que «desembolsar 300 euros», según cuenta a Newtral.

Para acceder a este tratamiento tuvo que «realizar un curso obligatorio en un centro de salud»: «Te explican  los efectos nocivos del tabaco, cómo funciona el principio activo [conocido como vareniclina] y luego el médico te receta el fármaco. Es un tratamiento de 12 semanas en forma de comprimidos», apunta el exfumador.

Según explicaba la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, en una entrevista a EFE, «es cuestión de semanas que entre en la cartera de servicios». Carcedo recordó que «los médicos de la atención primaria tendrán un protocolo de prescripción de los pacientes en tratamiento y orientación médica para la deshabituación del tabaquismo».

El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, que aglutina a una cuarentena de sociedades científicas y médicas, lleva dos décadas reclamando que este tratamiento debe formar parte de la cartera de servicios de atención primaria. El doctor Andrés Zamorano, que preside dicha entidad, asegura a Newtral que «esta iniciativa hará que mucha gente vuelva a intentar dejar de fumar».

Zamorano apunta que «es un medicamento eficaz» pero que debe ir acompañado siempre del «tratamiento completo, que es una terapia cognitivo-conductual»: «Esta sirve para que el paciente conozca sus hábitos de consumo como, por ejemplo, fumar después de comer. Así, conociendo su conducta, pueden trabajar en soluciones para evitar encender un cigarro cuando llegue una situación en la que habitualmente fumarían. Es decir, el tratamiento farmacológico por sí solo no es recomendable, pero acompañado de esta terapia, que es breve y que el propio médico de atención primaria puede llevar a cabo, sí es eficaz», añade el presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo.

Hoy lunes 30 de septiembre tenía lugar la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos (CIPM), en la que la ministra de Sanidad debatía la financiación pública de Champix. El Ministerio de Sanidad ha llegado a un acuerdo con la farmacéutica que lo comercializa, Pfizer, y ha confirmado a Newtral que el medicamento formará parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud a partir del 1 de enero de 2020.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre este hábito, un 24% de la población española de más de 15 años fuma a diario. Y un 3% lo hace de manera ocasional.

Según Carcedo, «de entrada, hasta 70.000 personas podrían beneficiarse del tratatamiento».

El medicamento Champix

¿Cómo funciona Champix?

Champix es el nombre con el que la farmacéutica Pfizer comercializa este principio activo, conocido como vareniclina. Según explica a Newtral Antonio Vallejo, vicepresidente de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET), «es un agonista parcial de los receptores nicotínicos del cerebro donde actúa la nicotina».

«Por un lado, ocupa dichos receptores, estimulándolos levemente pero impidiendo que la nicotina provoque la reacción de estímulo del cerebro. La reacción de estímulo del cerebro sería la base de los mecanismos que acaban provocando el refuerzo y recompensa que se experimenta al fumar», apunta Vallejo. Es decir, Champix provoca que al fumar, el sujeto no sienta ningún tipo de sensación placentera o de alivio. «Esta pequeña estimulación de los receptores, tan leve que nunca llega a provocar dependencia, evita que la persona sufra el síndrome de abstinencia a la nicotina», añade el presidente de la SEDET.

Vallejo, igual que Andrés Zamorano —presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo—, incide en que «la intervención para dejar de fumar» debe incluir «la educación sanitaria y la intervención psicoconductual». «La medicación ayuda a controlar los síntomas del síndrome de abstinencia, pero un fumador ha adquirido una rutina de consumo (fumar con el café, por nervios o al salir del trabajo) y si no se le dan herramientas de cómo contrarrestar esa rutina, es más fácil que tenga una recaída», añade el especialista en prevención de tabaquismo.

¿Champix es efectivo?

Según los dos especialistas en tabaquismo consultados por Newtral, «la tasa de éxito que tiene la vareniclina oscila entre el 35 y el 40%». «Este porcentaje ya de por sí duplica la eficacia de las intervenciones habituales en tabaquismo», matiza el doctor Andrés Zamorano.

Sin embargo, el investigador Ross MacKenzie —experto en prevención del tabaquismo del Global Tobacco Control Research (Simon Fraser University, Canadá)— apuntaba en un artículo en la revista científica The Conversation que «las impresionantes tasas de éxito en ensayos sobre el abandono del tabaco no se replican en la vida real». «Además, muchos de estos ensayos que muestran resultados positivos son financiados por la industria farmacéutica», apunta MacKenzie.

Para sustentar esta última afirmación, el investigador cita un estudio elaborado por la revista Public Health Ethics, dependiente de la Universidad de Oxford. Dicho estudio, centrado en Australia y desarrollado bajo la premisa «El potencial conflicto de interés y la parcialidad en las líneas de actuación para dejar de fumar: ¿están los médicos de cabecera dando a sus pacientes los mejores consejos para dejar de fumar?», señalaba la importancia de mantener «la integridad científica» en relación a «las investigaciones financiadas por la industria farmacéutica».

«Nuestro análisis [centrado en Australia pero que consideran extrapolable a otros lugares del mundo] ha identificado una serie de potenciales conflictos de interés que podrían haber condicionado los consejos provistos a pacientes para dejar de fumar», señala el estudio de la revista Publich Health Ethics.

En 2016, la organización científica Cochrane llevó a cabo una revisión de los estudios publicados respecto a la eficacia de los métodos para dejar de fumar —entre ellos, Champix—. Respecto a la vareniclina, Cochrane concluía que este principio activo «en dosis estándar aumentó las posibilidades de dejar de fumar a largo plazo en comparación con los intentos de dejar de fumar sin ayuda farmacológica».

¿Qué efectos secundarios tiene?

El vicepresidente de la SEDET, Antonio Vallejo, apunta que «el efecto secundario más común es el de las náuseas y por eso se recomienda su ingesta con alimentos».

«Otros efectos secundarios que pueden aparecer también, aunque en menor porcentaje, son insomnio, sueños anormales y dolor de cabeza. Cabe advertir que la vareniclina no está permitida durante el embarazo y la lactancia. Además, se recomienda que en los pacientes con insuficiencia renal severa se administre solo la mitad de la dosis. También en pacientes que reciben quimioterapia es preferible otro tratamiento para dejar de fumar, no porque esté contraindicado, sino para no aumentar las náuseas que ya de por sí tienen estos pacientes», añade Vallejo.

Sin embargo, Champix ha sido relacionado con la ideación suicida, como recoge este estudio de 2016. La propia American Cancer Society incluye, en relación a este fármaco, la advertencia de que algunos de los efectos secundarios podrían ser «cambios en el comportamiento o estado de humor, como depresión, alucinaciones, ilusiones psicóticas, agresividad, hostilidad, agitación, ansiedad, pánico o incluso hasta pensamientos suicidas».

El estudio anteriormente citado de Cochrane afirma que esta correlación «no se ha podido confirmar con la investigación realizada hasta el momento».

Otro estudio de 2015 publicado en la revista médica British Medical Journal concluía que sus resultados no probaban una relación causal entre ideación suicida y la ingesta de Champix, pero sí que detectaban «un incremento en el riesgo de sufrir ansiedad u otros cambios en el comportamiento durante el tratamiento en personas con desórdenes psiquiátricos preexistentes».

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