Wikipedia, ante al reto de las IA y los nuevos sesgos machistas cuando la verdad no importa a todo el mundo

Portada de Wikipedia | Tada Images
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“¿Quién soy yo para escribir la historia?” exclamó una asistente al taller sobre Wikipedia que impartía Patricia Horrillo Guerra, periodista, activista y fundadora de Wikiesfera. Era 2015. La frase condensa cómo el enciclopedismo ha arrastrado un problema de representación de las mujeres a lo largo de sus 275 años. Pero Wikipedia, la primera enciclopedia que les permitía un pleno acceso a su edición, ha seguido arrastrándolo, aunque en menor medida. Ahora que cumbre 25 años, se enfrenta a una ola reaccionaria liderada por movimientos antiwoke y contra la ideología de género (sic.) que empiezan a articularse alrededor de sus particulares enciclopedias algorítmicas.

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Sólo entre el 10% y el 15% de quien edita Wikipedia es mujer. Apenas el 19% de sus biografías están dedicadas a ellas, apunta la investigadora Nuria Ferrán-Ferrer en The Conversation. En su versión en español, las cifras son aún más crudas: según una investigación de un equipo de la UOC en PLOS ONE, el porcentaje de editoras activas se sitúa en torno al 11,6%.

“Eso para mí representa mucho más que un problema tecnológico –ellos empezaron antes en internet porque venían de usar más el ordenador, entre otras cosas– ”, explica Horrillo Guerra. “Hay un tema de cuál es el campo en el que nosotras podemos estar y no vamos a ser cuestionadas; o vamos a estar y nuestras aportaciones van a ser valoradas”.

25 años después, enfrente no hay un clan de varones ilustrados con una visión elitista del universo. Hay un entramado algorítmico empresarial regido por hombres multimillonarios, en una cruzada contra la ideología de género y su mirada. En su diana, la mismísima Wikipedia, rebautizada como la Wokepedia, en palabras de Elon Musk y think tanks conservadores de EE.UU.

Un experimento que desafiaba el saber de las élites masculinas

La enciclopedia libre cumplió el pasado 15 de enero un cuarto de siglo. Fundada en 2001 por Jimmy Wales y Larry Sanger, ha acabado convertida en la mayor fuente de conocimiento colaborativo del mundo. En febrero de 2025, la Alianza de Bienes Públicos Digitales de la ONU la reconoció oficialmente como un bien público digital.

Lo que empezó “seguramente sin ánimo activista, como un experimento”, ha terminado siendo ”la revolución de las cualquiera“, afirma Horrillo. “Creo que ese cambio de paradigma, esa ruptura de la idea de que solo la élite puede determinar qué es lo que se cuenta y cómo se cuenta, cambia una forma de entender el conocimiento”. Pero ni todo el mundo edita la Wikipedia (“somos una minoría”) ni hay paridad de género. Algo señalado desde dentro de la propia organización.

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“Aun arrastrando sesgos de una sociedad machista, Wikipedia terminó siendo la revolución de las cualquiera

Wikisfera nació como una comunidad de wikipedistas centrada en la reducción de esa brecha. Ellas son menos, algo que ”también tiene que ver con la falta de tiempo”. Porque las contribuciones a Wikipedia son, por definición, un acto altruista. Y el patrimonio del tiempo, históricamente, también ha sido masculino, destaca esta wikipedista.

La fundación Wikipedia, financiada por aportaciones voluntarias, cuenta con unos 650 empleados (frente a los 77.000 de Meta) y juntas directivas por países. Miguel Ángel García, editor desde 2006 y bibliotecario (puede borrar páginas), fue miembro de la sección española de la enciclopedia. Él es abogado y empezó a usarla intensivamente poco antes de empezar la carrera, cuando en el instituto le propusieron crear el artículo correspondiente a su pueblo. Coincide con el diagnóstico de género de Horrillo.

“Wikipedia termina por resolver el gran problema de las enciclopedias: cómo actualizarlas sin que sea un drama“, explica. García recuerda su propia experiencia con las enciclopedias en papel: “Consultar el artículo de la Unión Soviética y que hablara de ella como un país situado en tal lugar, cuando había desaparecido incluso antes de que yo naciera“. Otros vicios persisten.

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La debilidad convertida en fortaleza

Que cualquiera pueda editar fue, durante años, el principal argumento de la academia para desconfiar de Wikipedia. La propia academia ha terminado reconociendo que, inclusos con fallos a veces flagrantes, la Wikipedia es fiable (cosa distinta a creíble) si se sabe usar bien. Desde México, Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros apunta que ”la comunidad ha afinado sus políticas y prácticas. Asimismo, el desarrollo de herramientas de verificación propias y externas”, precisa en un artículo en The Conversation.

Hoy, García y Horrillo ven en esa cualidad una doble fortaleza ante el nuevo rumbo que toma el ecosistema digital. La web, en particular, está dominada por un oligopolio de buscadores, agregadores, redes sociales y modelos de lenguaje de IA, con apenas cuatro empresas reinando.

“Wikipedia y Archive.org son probablemente los únicos sitios que mantienen el espíritu colaborativo de la primera WWW”, cree Horrillo. A lo que añade Tena que su historia como fuente de acceso libre y de código abierto es un ejemplo único del potencial de las tecnologías abiertas dentro un mundo donde la historia es dinámica.

¿En qué momento dejamos de buscar en Google (y la Wikipedia)?

Los grandes modelos de lenguaje navegan en ese mar cambiante, pero su dieta de datos es oscura, sesgada, limitada y de todo menos colaborativa. Cada vez preguntamos menos a Google (y con ello, pinchamos menos en Wikipedia por esa vía). Lo fiamos más a las IA. Según datos de DemandSage, ChatGPT cuenta ya con más de 800 millones de usuarios semanales activos y procesa más de dos mil millones de consultas diarias. Según estadísticas de Affinco, el 36,8% de ese uso corresponde a búsqueda de información antes proporcionada por Wikipedia. Y la tendencia se está acelerando.

“Google te mete su IA, arriba, y te dice lo que estás buscando. La gente ya no tiene que molestarse. Eso pervierte el modelo”

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Advierte García que “Google te mete su IA, lo primero, ahí arriba y te dice lo que estás buscando. La gente ya no tiene que molestarse. Eso pervierte el modelo”. El wikipedista apunta a una consecuencia directa: “Menos visitantes, en cierto modo, genera menos contribuyentes. La capacidad de captar nuevos wikipedistas se reduce porque ya no llegan a la Wikipedia, ya no leen y ya no se dan cuenta de que pueden editar”.

Horrillo es especialmente crítica con la confusión que generan estas herramientas: “Hay mucha gente que no entiende que cuando estás viendo información en Wikipedia tú puedes contrastar las fuentes de donde proviene esa información”. Algo que no solemos pedir a la IA que, desde luego, muchas veces “se las inventa”.

Frente la automatización, Wikipedia reivindica el factor humano como “el único capaz de producir conocimiento enciclopédico confiable, algo que la tecnología por sí sola no puede reemplazar”, señala optimista Tena. Wikipedia ha creado su cordón de seguridad ante la automatización del contenido. Editores informan sobre adiciones y citas que presumiblemente ham sido generada por IA. WikiProject AI Cleanup  busca orientar sobre cómo detectar frases genéricas de IA, explica desde la Universidad de Stirling Vassilis Galanos.

Los sesgos que amenazan con volver

Wikipedia es una de las fuentes más utilizadas para entrenar sistemas de inteligencia artificial. La comunidad trata de limitar los sesgos de género, raza o procedencia geográfica persisten en la enciclopedia. Pero, como reconoce Horrillo con los temas relacionados con la mujer, a veces es difícil. El problema llega cuando la IA suma a su entrenamiento los sesgo propios y estos se amplifican en los resultados que leen las personas usuarias.

Paradoja: “Las élites que históricamente han decidido qué se contaba y cómo se contaban han sido hombres (blancos y heterosexuales del llamado Occidente rico). No es culpa de nadie en particular, sino ver cómo es una estructura la que sostiene todo ese sistema y lo que produce“. Incluidos los artículos enciclopédicos, por rigurosos que sean.

La paradoja es que el perfil ideal del wikipedista (documentalista, bibliotecaria, archivera) está muy feminizado en la sociedad. Sin embargo, “son mayoritariamente hombres los que sienten que pueden hacer esa labor”, explica Horrillo. Ahora, los grandes modelos de lenguaje en manos de grandes corporaciones son los que añaden un extra de sesgo al conocimiento que circula en internet. Y es otro hombre quien ha emprendido una batalla informativa antiwoke creando su propia enciclopedia algorítmica.

En octubre de 2025, Elon Musk lanzó Grokipedia, una enciclopedia generada por la inteligencia artificial Grok, y presentada como alternativa a Wikipedia. El magnate acusó a Wikipedia de estar “controlada por activistas de extrema izquierda“ y prometió eliminar la “propaganda“. Grok muestra sesgos conservadores y reproducen afirmaciones cuestionables. Y su mirada respecto a la mujer quedó patente al no frenar peticiones para quitar prendas a chicas en fotografías editadas automáticamente.

“Si a lo que te refieres con sesgo de izquierdas es que haya información que esté documentada desde una perspectiva científica…”, reflexiona Horrillo respecto a las palabras de Musk: “Incluso Grokipedia necesita a Wikipedia para existir”. Sin embargo, no cree que Wikipedia esté en peligro: “En Internet hay una pequeñísima parte del conocimiento humano digitalizado. La mayoría del conocimiento humano está en archivos, en hemerotecas, en bibliotecas”.

“Las IA se alimentan de lo que hay en internet. Pero en internet sólo hay una pequeña parte del conocimiento humano

Lo que sí preocupa es la sostenibilidad económica. “La demanda que están sufriendo los servidores de Wikipedia ha pegado un subidón importante”, explica García. “Por detrás, todas esas IA consultando Wikipedia en masa, cientos de miles de veces cada día, porque a las preguntas que tienen que responder, Wikipedia tiene la respuesta en la gran mayoría de casos”. Y plantea una cuestión: “¿Sería ético o no que las tecnológicas que están entrenando modelos de IAl contribuyeran económicamente con donaciones al mantenimiento de Wikipedia, porque Wikipedia les ha entregado todo eso gratis?”

Veinticinco años después de aquel “Hola, mundo” que Jimmy Wales escribió en la primera página de Wikipedia, su colega fundador ha pasado a apoyar a la Grokipedia (tras años de acusaciones a su exproyecto de estar cargado de sesgos progres, entre otros). La enciclopedia colaborativa encara el reto de seguir siendo relevante en un mundo donde las máquinas prometen respuestas tan elaboradas como instantáneas. ¿Quiénes serán ellas para escribir la historia, si no lo están haciendo ya?

Fuentes

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