Por qué el sultán Al Jaber hizo ‘climaxplaining’ al decir que “no hay ciencia“ que respalde el fin de los combustibles fósiles

El sultán Ahmed Al Jaber negó que la ciencia defineda el fin de los fósiles antes de la COP28 | Haider, Epa, Efe
El sultán Ahmed Al Jaber en la COP28 | Haider, Epa, Efe
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El anfitrión de la Cumbre del Clima de Dubái COP28, el sultán Ahmed al Jaber, se sigue rodeando de polémica. A lo ya controvertido de que el 29% de la economía de Emiratos Árabes Unidos dependa de la producción y venta de gas y petróleo, se suman dos filtraciones: primero, que él jefe de estado de esta nación fósil-dependiente sea el máximo responsable de la compañía energética nacional y Al Jaber, su ministro de energía y CEO de la empresa. Según documentos a los que tuvo acceso la BBC, usó el contexto de la COP28 para tratar de cerrar acuerdos de venta de gas y petróleo con algunas naciones, alejándolo del fin de los fósiles y, ahora también, de la ciencia.

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El segundo y último capítulo de la polémica ha llegado tras filtrarse la grabación de un encuentro por videoconferencia, el pasado noviembre. En el encuentro, defiende que no ve la necesidad de acabar con la producción de combustibles fósiles, justo el mensaje contrario al que impulsa la ONU y la ciencia con estas cumbres.

El sultán Al Jaber y presidente de la COP28 ha reculado este lunes: “Respetamos mucho la ciencia”, ha dicho, preguntado por la polémica. En una rueda de prensa ha dicho que se le ha malinterpretado y que “la disminución progresiva y la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es inevitable”, sin señalar que es justamente la ciencia quien lo indica. Pero su credibilidad ha sido largamente cuestionada y su posición ha sido objeto de críticas de mandatarios como la propia ministra española de Transición Ecológica Teresa Ribera.

Climaxplaining en una organización de mujeres por el clima

Así saltó la polémica: se trataba de un evento de la organización de mujeres por el clima She Changes Climate. En el encuentro online participaba la exenviada de la ONU para el cambio climático Mary Robinson. El diálogo se empieza a tensar y la especialista pregunta directamente al sultán si apoya el fin al carbón, el gas y el petróleo. Al Jaber responde: “Acepté venir a esta reunión para tener una conversación madura. De ningún modo me sumo a ningún debate alarmista. No existe ninguna ciencia, ningún escenario, que diga que la eliminación progresiva de los combustibles fósiles permitirá alcanzar los 1,5°C”. El vídeo de ese encuentro ha sido por difundido este domingo por The Guardian.

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Robinson insiste aún más: “Leí que su empresa está invirtiendo en más combustibles fósiles en el futuro”. Al Jaber responde: “Lees tus propios medios, que son parciales y erróneos. Te digo que soy el hombre a cargo”. Y continúa: “Por favor, ayúdenme, muéstrenme la hoja de ruta para una eliminación gradual de los combustibles fósiles que permitirá un desarrollo socioeconómico sostenible, a menos que quieran llevar al mundo de nuevo a las cavernas”.

Lo cierto es que, con mayor o menor definición, tal hoja de ruta existe. Al menos desde la Cumbre del Clima de París. Y cada año el mensaje se refuerza con los informes técnicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Como dijo el secretario general de la ONU António Guterres el pasado viernes: “La ciencia es clara: el límite de 1,5 °C sólo es posible si dejamos de quemar todos los combustibles fósiles. No reducir, no disminuir. Eliminación gradual, con un calendario claro”.

En concreto, para 2050 el uso global de carbón, petróleo y gas tendrá que haberse reducido un 100%, un 60% y un 70%, respectivamente, según el panel.

Hasta el momento, los países del G7 han acordado acelerar la salida de los combustibles fósiles de sus matrices energéticas, pero no han fijado un plazo para hacerlo. “Enfatizamos nuestro compromiso por acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles para alcanzar sistemas de energía con cero emisiones netas (que lo que se emita se compense, al menos) para 2050 a más tardar”, suscribieron tras la reunión de Sapporo (Japón) del pasado abril.

Lo que (no) dice la ciencia del fin de los combustibles fósiles

Desde el think tank climático Climate Analytics, Bill Hare ha respondido rápidamente: “Al Jaber está pidiendo una hoja de ruta para no superar los +1,5°C; cualquiera que esté interesado puede encontrarla en el último escenario de emisiones netas cero de la Agencia Internacional de Energía, que dice que no puede haber ningún nuevo desarrollo de combustibles fósiles. La ciencia es absolutamente clara; eso significa una eliminación gradual para mediados de siglo, lo que mejorará las vidas de toda la humanidad”.

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La ciencia del clima habla fundamentalmente a través de los informes del IPCC, como hemos explicado en Newtral.es en ocasiones anteriores. Y este es uno de esos pocos terrenos en que en la ciencia hay un clarísimo consenso (consenso no implica unanimidad).

En la última entrega del sexto informe del IPCC, el panel lanzaba un mensaje a los políticos y empresas: nos queda esta década para “desactivar la bomba climática” y hay dinero para hacerlo. El gran problema está en la generación de energía. Y también ahí reside la gran solución. De acuerdo con su análisis, la respuesta está en las renovables. Ahora mismo son comparativamente baratas. Una apuesta decidida por el despliegue mundial de estas infraestructuras requiere de inversiones muy por debajo del coste de los daños que producirán los fenómenos extremos que la emergencia climática trae consigo.

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Una garantía para no “volver a las cavernas”

La petrolera estatal de los Emiratos Árabes Unidos ADNOC es el décimo productor mundial de petróleo y gas; planea un enorme aumento de la producción, según datos recientes de la Lista Mundial de Salida de Petróleo y Gas (Gogel). Subvenciona las explotaciones, compras y ventas fósiles, aunque promete desembolsar 100 millones de dólares en compensar los daños y pérdidas que provoca la quema de estos combustibles con el tiempo.

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Los extremos climáticos están ligados al incremento de las temperaturas, un hecho sostenido desde la explosión industrial del siglo XIX liderada por Reino Unido en su inicio. Según nos acercamos a las temperaturas críticas de +1,5ºC de media respecto a esa época, los impactos son mayores y menos reversibles. Hay cierto debate sobre si este umbral se rebasará, como parece, en los próximos años y sobre si nunca se podrá volver atrás sólo recortando emisiones fósiles. Pero no hay duda de que hay un vínculo entre uso de carbón, gas y petróleo y calentamiento global.

“La incorporación de medidas climáticas eficaces y equitativas no sólo reducirá las pérdidas y los daños para la naturaleza y las personas, sino que también aportará beneficios más amplios”, explicó en marzo pasado el presidente del IPCC, Hoesung Lee, tras la presentación del informe.

Desde lo estrictamente energético, el eje es el despliegue de renovables. Uno de los mensajes clave es que es necesario movilizar todos los esfuerzos en cooperación internacional y cumplir las regulaciones gubernamentales para adaptarse y mitigar la emergencia climática a cualquier coste y a corto plazo. La idea central es que no es ‘tan caro’, como enfatiza Vanesa Castán Broto, catedrática de Urbanismo Climático en la Universidad de Sheffield (Reino Unido).

¿Será suficiente con un despliegue de renovables? En esto hay más debate. Hay visiones del mundo de las ciencias de la Tierra y de la economía que apuntan a que es necesario el decrecimiento económico. Entendido, este, como un freno al modelo de consumismo que devora recursos limitados de forma acelerada, en un planeta con población creciente. En este capítulo de Tampoco es el fin del mundo explicaba su visión del decrecentismo el investigador del ICM-CSIC Antonio Turiel.

Hay una visión que fía a las tecnologías del futuro la posibilidad de no rebasar la temperatura crítica de la Tierra, pero en ningún caso (o en casi ninguno), manteniendo las explotaciones fósiles, como hasta ahora. Es decir, una apuesta por desplegar las renovables –e incluso la energía nuclear– junto a la captura de carbono (compensar parte de las emisiones con soluciones que retiren de la atmósfera ese gas). Esto también aparece en el último informe del IPCC, pero reconocen que ni es fácil ni barato, a día de hoy.

Fuentes