El accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en las proximidades de Adamuz (Córdoba), que ha provocado la muerte de, al menos, 42 personas y más de 150 heridos, ha dado lugar a multitud de especulaciones sobre las causas. Una de las más extendidas es la que apunta a un supuesto “sabotaje”, pese a que las autoridades no han dicho que este sea el origen de la tragedia. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado este martes que “nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje” y que, por el momento, no hay “ningún elemento” que ampare esta hipótesis.
Los canales de desinformación. Los primeros registros públicos con especulaciones sobre un supuesto sabotaje comenzaron el mismo domingo, apenas dos horas después del accidente, y corresponden a chats de escaso alcance asociados a canales de Telegram (1, 2, 3). Ya la mañana del lunes, la web Periodista Digital publicó un artículo que atribuía al ministro de Transportes, Óscar Puente, una supuesta insinuación hacia un posible sabotaje. Lo que realmente había dicho el ministro es que el accidente es “tremendamente extraño” por el tipo de vía —una recta— y las condiciones de ese tramo, que había sido renovado el año pasado con una inversión de 700 millones de euros.
Pero cuando la teoría sin fundamento del supuesto sabotaje comenzó a crecer fue en el momento en que el canal de YouTube de Albert Castillón (Castillón Confidencial) publica un vídeo titulado ¿Accidente o sabotaje?, el cual es amplificado por conocidos perfiles de desinformación como la cuenta de X BetaniaTV o la red de propaganda prorrusa Pravda, que automatiza la difusión de contenidos desinformativos en varios países.
Lo que utiliza Castillón para sostener sus especulaciones en torno a un supuesto sabotaje es una imagen difundida por la Guardia Civil en la que se ve a varios especialistas en criminalística examinando el lugar del accidente, y donde se observa lo que parece una fractura en un lado de la vía. Quienes se apoyan en esta imagen para defender un posible sabotaje afirman que la vía se ve “partida” y que en uno de los laterales del riel habría un “corte limpio”.
Esta idea ha sido alimentada, a su vez, por una publicación en X del analista polaco Jarosław Wolski, quien dice haber encontrado similitudes entre la imagen difundida por la Guardia Civil sobre lo ocurrido en Adamuz y los sabotajes con explosivos perpetrados el pasado mes de noviembre en vías férreas de Polonia, y que el gobierno polaco atribuyó a saboteadores prorrusos.
Óscar Puente se ha referido a esta imagen que algunas personas están utilizando para alimentar la teoría del supuesto sabotaje. “Cuando el tren descarrila, produce un montón de roturas en el carril a lo largo de 200 metros. Y hay una rotura inicial. La cuestión es determinar (…) qué es lo que va primero, si la rotura del carril y después el descarrilamiento, o si es el descarrilamiento el que produce la rotura del carril”, explicó el lunes en una entrevista con Onda Cero. A esto se suma que, si el carril hubiera estado roto antes de pasar el tren de Iryo, el descarrilamiento se habría producido en el mismo momento en que la cabeza del tren pasa por encima, cuando los vagones que descarrilaron fueron los situados en la cola.
El Gobierno descarta el sabotaje. El más contundente ha sido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado este martes ha afirmado, al ser preguntado por una periodista, que “nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje”. Óscar Puente también fue preguntado el lunes por la Cadena SER en torno esta posibilidad. “Yo no voy a alimentar ninguna hipótesis por encima de otra sin tener un elemento probatorio encima de la mesa”, dijo, para añadir a continuación que “no voy a patrocinar la tesis del sabotaje”.
Lo que ha explicado el ministro de Transportes en varias entrevistas concedidas estos últimos días es que el accidente es “muy extraño” por haberse producido por debajo de la velocidad permitida, con un descarrilamiento por la cola en una recta y en un tramo que, según ha expresado reiteradamente, había sido renovado en mayo de 2025. Eso quiere decir que, aunque la infraestructura es relativamente nueva, ya ha pasado un tiempo prudencial como para haber manifestado “vicios de juventud”; es decir, defectos como consecuencia de la renovación.

Como expresó el ministro la noche del lunes en una entrevista con el Telediario de TVE, si la vía estuviera fracturada antes de pasar el tren Iryo —que después de descarrilar colisionó con un Alvia en el que viajaban un centenar de personas— el primer tren no habría descarrilado por la cola, ya que seis de sus ocho coches pasaron por el punto de la fractura sin problema aparente.
Incidencias de Adif. Puente también se ha referido a las incidencias comunicadas en los canales públicos de Adif en torno a la vía que pasa por Adamuz. Varios medios de comunicación se han hecho eco de que existían hasta ocho advertencias técnicas sobre este tramo en los meses previos al accidente. Sin embargo, el ministro asegura que esos reportes se refieren al tramo de la vía que va en sentido a Villanueva de Córdoba, cuando el tren descarrilado circulaba en dirección a Alcolea.
Asimismo, y siempre según su testimonio, no hay constancia de que se hayan notificado incidencias en ese tramo concreto y ha insistido en que por ahí “pasaron tres trenes antes que este [el Iryo] en un lapso de 20 minutos inmediatamente anterior” y “no han tenido ningún problema, al menos que nosotros sepamos”, dijo a la SER.
El expediente de la CIAF. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya ha abierto un expediente sobre lo ocurrido. Según la información que han hecho pública, el descarrilamiento del tren Iryo —que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid— tuvo lugar a las 19:45 del domingo 18 de enero en la entrada de la estación de Adamuz. Los coches descarrilados —los de cola— invadieron la vía 2, por la que en ese momento circulaba un tren Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Huelva. En ese momento, se produjo una colisión entre los dos últimos coches del Iryo descarrilados y la cabeza del Alvia.
Un comunicado publicado por la CIAF el lunes añade que ambos trenes circulaban a una velocidad cercana a los 200 kilómetros por hora, por debajo del límite. También indica que “por el momento, al estar [la investigación] en una fase inicial, todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del suceso están abiertas”.
¿Quieres comentar?