¿Convertirán el efecto 2020 y el voto por correo la noche electoral de EEUU en ‘semanas electorales’?

Foto | Rob Crandall (Shutterstock)
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Entre todos los desafíos que se presentan ante las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos, el sistema electoral afronta uno que apunta a ser el mayor de todos: gestionar millones de votos por correo de personas que en anteriores comicios depositaron su papeleta de manera presencial. El miedo al contagio por coronavirus ya ha incentivado la votación por correo en las primarias y caucus, y se calcula que 80 millones de papeletas se enviarán esta vez a través del Servicio Postal. 

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[Por qué el voto por correo marca las elecciones de EEUU en 2020]

Durante toda la campaña electoral, el candidato republicano, Donald Trump, ha sembrado la duda en torno al voto por correo, hasta amenazar con que serán “las elecciones más fraudulentas de la historia”. Trump ha llegado a afirmar que pueden pasar meses hasta que se conozcan los resultados, como hizo durante el primer debate presidencial, insistiendo en la postura que ha mantenido durante los últimos meses de que el resultado ha de conocerse en la misma noche del 3 de noviembre.

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1288933078287745024

Lo más importante

La legislación electoral en Estados Unidos depende de cada estado, no tiene un alcance federal, y para adaptarse a la situación sanitaria, al menos una treintena de administraciones han modificado sus normas. 

Por eso, se da la circunstancia de que en 11 territorios no se permite por ley que el recuento empiece hasta el día de las elecciones, según un estudio de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL, por sus siglas en inglés), una asociación de funcionarios independientes que fomentan la cooperación interestatal.

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  • Entre estos estados se encuentran algunos pendulares clave como Michigan, Pensilvania, Wisconsin y Nueva Hampshire. Recordemos que en años pasados, como 2016 o 2000, las elecciones se decidieron por un puñado de votos.
  • Los votos postales tardan más en contarse y probablemente quedarán para el final en algunos estados.

¿Cuál es el contexto?

Aparte, el Servicio Postal atraviesa en los últimos meses un momento financiero complicado que llevó a su director, Louis DeJoy, —donante republicano— a anunciar un recorte de costes, y a que se retiraran buzones, restricciones de horas extra… Aunque DeJoy anunció en agosto que revocaba algunas de esas medidas, los fiscales de varios estados acudieron a un tribunal que elevó a decisión federal el pasado lunes el mandato de que el Servicio Postal debe priorizar el voto por correo y revertir los cambios que dilataron el servicio en verano.   

De acuerdo con una información de Associated Press obtenida a través del uso de de la ley de libertad de Información, desde mediados de junio, “ninguna región satisface el objetivo de entregar el 95% de la correspondencia en un plazo máximo de cinco días”. Estos retrasos, que potencialmente afectarán a las papeletas por correo, pueden deberse a que se mantiene una regla de ahorro que restringe los periodos en los que se puede sacar la correspondencia de los depósitos.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Es muy probable que la madrugada del 3 de noviembre de 2020 no sea una noche electoral al uso y algunos medios estadounidenses ya envían este mensaje a modo de advertencia. 

La clave de la entrega del escrutinio cerrado estará en si alguno de los dos candidatos reivindicará su victoria o no antes de que se cuenten los votos por correo que algunos estados envían proactivamente a los ciudadanos antes de que estos los solicitan, que Trump ha vinculado con el fraude electoral.

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En este sentido, tenemos las posturas de los candidatos al respecto del bronco primer debate electoral del pasado martes, 29 de septiembre. El moderador, Chris Wallace, preguntó a los candidatos si instarían a los seguidores a mantener la calma y a comprometerse a no declararar su victoria hasta la certificación de los resultados: 

  • La respuesta de Trump: “Si veo que se manipulan decenas de miles de papeletas no puedo aceptarlo y te diré por qué”, arrancó Trump en una atropellada explicación de que el voto por correo es fraudulento. “Oye, encontraron boletas en una papelera hace tres días, y todas eran de militares, todas llevaban el nombre de Trump”.
  • La de Biden: “Una vez que se declara el ganador después de que se cuenten todas las papeletas, todos los votos, ese será el final. Y si soy yo, estará bien. Pero si no soy yo, apoyaré el resultado”.

#Fact

El recuento de votos en Florida ya estuvo en el centro de la polémica en las elecciones legislativas de 2018, cuando hubo que acudir por ley a un recuento electrónico de papeletas porque la diferencia entre republicanos y demócratas fue menor de 0,5 puntos. Trump acusó a dos condados de Florida con mayorías demócratas de fraude, aunque las autoridades locales afirmaron no tener pruebas de ello.

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