”Erato está enamorado”. No sabemos de quién. Pero tan cual lo expresó en una pintada hecha en un corredor de Pompeya, en el siglo I. Es uno de los 79 grafitis inéditos que acaban de ver la luz junto a otros centenares que retratan la vida cotidiana de la ciudad arrasada por su cercano volcán. Otro de los mensajes dice: “Methe, esclava de Cominia, ama a Chrestus en su corazón. Que la Venus de Pompeya sea propicia a ambos y que vivan siempre en armonía”. Triste es que no hubiera oportunidad para que el amor llegase muy lejos, como revelan otros grafitis.
El último día de Pompeya no fue como nos lo contaron. O, al menos, las fechas de la devastadora erupción del Vesubio. Durante siglos, de la mano de los textos de Plinio el Joven, se ha fechado el último día de Pompeya y Herculano en agosto. Pero la aparición de ropajes de lana entre los restos de sus fosilizados habitantes suma la tercera prueba de que el volcán tuvo que estallar más hacia el final del año.
Durante generaciones, la escena del último día de Pompeya transcurría en un verano ensombrecido por una “nube en forma de pino” sobre el monte Vesubio. Al poco, una lluvia de ceniza abrasadora y miles de personas sepultadas y, casi instantáneamente, fosilizadas. Pero Pompeya (y su vecina Herculano) no fue como nos la contaron, exactamente. En la última década, una serie de descubrimientos cuestionan el relato de los papeles copiados a Plinio el Joven. Y sitúan la brutal erupción vesubiana hacia el final del año 79. El más reciente de los hallazgos es el de ropaje de abrigo.
Un jersey de lana que no podía estar en Pompeya
Los restos de personas hallados en Pompeya (como los icónicos cuerpos abrazados), en realidad, no son tales, con sus volúenes tridimensionales. Aclara el responsable de Antigua Roma al día Néstor F. Marqués que se trata de moldes de yeso hechos en tiempos actuales para revelar las formas dejadas por los huecos sí dejados por los cuerpos sepultados en ceniza y piroclasto. ”No son cuerpos petrificados, dejémoslo claro”, precisa en el capítulo 3 del pódcast Esto no ha pasado. Y, sin embargo, esos fósiles si muestran restos mínimos de ADN y, sobre todo, de su ropaje.
“Hace poco se ha encontrado el cuerpo de un hombre con algo muy parecido a un jersey de lana” apunta Marqués Difícil de encajar con un agosto sofocante en la bahía de Nápoles. Un reciente estudio del grupo ATROPOS de la Universidad de Valencia ha reforzado esta evidencia. Tras analizar catorce moldes de víctimas, el arqueólogo Llorenç Alapont determinó que varias llevaban túnicas y capas de lana gruesa. “Las ropas que llevaban las víctimas sugieren no solo la posibilidad de que el clima fuera más frío de lo habitual, sino que fue un día con un ambiente inhóspito”, explicó tras la presentación del estudio.
Un grafiti que reescribe la historia
Pero el indicio más contundente apareció en 2018, durante las excavaciones de la Regio V. En una casa en obras (“seguramente, para reparar los daños del reciente terremoto que ya había tenido la región” en el año 62), un obrero garabateó con carbonilla, en la pared, un texto: “Algo que debían coger de la despensa del aceite. Lo importante de ese grafito es que está fechado el 17 de octubre“.
La fragilidad del escrito clave. “Un grafito hecho con carboncillo que se borra muy fácilmente nos dice que podría ser unos días antes del momento de la erupción. Sólo pudo sobrevivir porque quedó sellada bajo metros de material volcánico casi de inmediato”.
Además, han aparecido restos de frutas propias del otoño, como las granadas, higos y castañas. La vendimia ya almacenada en bodegas y braseros encendidos en las casas. También apareció una moneda acuñada en septiembre del año 79, imposible de hallar si la erupción hubiera ocurrido en agosto. Así que la erupción no pudo haber sucedido en verano, sino más bien hacia el final del año por un dato más…
Elecciones en vísperas de la catástrofe
”Toda la ciudad de Pompeya nos la encontramos repleta de carteles electorales, que en este caso se llaman programmata, pintados en colores rojo y negro por las paredes de todas las casas”, describe Marqués. Las elecciones romanas se celebraban con el comienzo del año nuevo. La campaña se intensificaba en las semanas previas. “Los pompeyanos estaban a puntito de llegar a ese momento”.
Había elecciones todos los años “para que nadie tuviera el cargo demasiado tiempo como para poder ser corrupto. Y aún así eran corruptos igualmente los políticos romanos en muchas ocasiones”, recuerda Marqués. “A veces un cartel electoral te dice vota a este candidato, firmado: los ladrones y los malhechores de Pompeya. Son carteles de falsa bandera, vamos a decir”.
El terremoto que ¿anunció? la erupción años antes
La Pompeya fosilizada estaba en obras. “Tenemos la suerte tremenda de que todo ese material volcánico de la erupción, lo que llamamos lapilli, hizo que junto con la ceniza, aquello se sellara. Estamos hablando de cinco y seis metros de material volcánico”, detalla Marqués. Pero no dejó un retrato inmóvil de la ciudad. Pompeya estaba en plenas reformas, como revelan las grandes cantidades de herramientas y materiales de obra encontrados en las casas. El motivo: el terremoto del año 62.
La bahía de Nápoles era, y sigue siendo, una zona de intensa actividad geológica. Como explica el geólogo Nahúm Méndez, “los pompeyanos carecían de herramientas para comprender lo que ocurría bajo sus pies”. La mitología inundaba todo, entonces… y hasta hace realmente poco.
“La geología como ciencia moderna se desarrolla en los dos últimos siglos. Han persistido muchísimas explicaciones naturalistas pero muy incorrectas incluso prácticamente la primera mitad del siglo XX”. La tectónica de placas, que hoy explica por qué el Vesubio está donde está, ”es una cosa de la segunda mitad del siglo XX“. Los pompeyanos, sin saberlo, vivían sobre una bomba de relojería geológica que ni siquiera los científicos de hace un siglo habrían podido explicar correctamente. Pero no se asentaron en una ubicación caprichosa. “Las zonas volcánicas suelen ser muy fértiles, precisamente”. Seguramente, desde entonces, antiguos romanos y sus sucesores en toda la Campania han aprendido a convivir con esa bestia durmiente que ha forjado su destino, escrito en paredes fosilizadas.
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