Pagar por investigar: el problema de las estancias de la Formación del Profesorado Universitario

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Miguel Gómez estaba andando solo por las calles de Hirosaki, a 700 kilómetros de Tokio, cuando se enteró. Un correo del Ministerio de Universidades que llegó a su móvil le alertó de que su estancia en Japón para investigar lo último que le queda de su doctorado se la iba a tener que costear él. La Administración había decidido que las ayudas para las estancias breves de investigación no tendrían carácter retroactivo, después de haber anunciado que sí lo tendrían.

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«Estás a 9.000 kilómetros de casa, solo y no sabes qué hacer. No tienes a quien recurrir, a nadie con quien hablar, no tienes un investigador que hable tu idioma. Se te viene el mundo encima», explica a Newtral.es por teléfono desde Japón. El inmunólogo genetista es uno de los más de 3.000 posibles afectados por la decisión del Ministerio por la falta de Presupuestos Generales del Estado (PGE), según cálculos del colectivo de afectados. 

Cambio de versión

En enero, meses después de que tuvieran que salir las convocatorias de estas becas, la Administración avisó a los predoctorados a través de un correo que podrían empezar sus estancias en marzo y seguirían optando a las ayudas, pese a que no hubieran salido aún las convocatorias.

«Circunstancias extraordinarias derivadas de la situación excepcional de prórroga presupuestaria con la que ha finalizado el ejercicio presupuestario 2019 han retrasado la fiscalización de la nueva convocatoria de ayudas complementarias», explicaba el email, que aclaraba que «la nueva convocatoria articula la posibilidad de que la fecha de inicio de la movilidad sea anterior a la resolución«. 

Captura de pantalla del mensaje enviado por la Administración

Sin embargo, al llegar marzo, cuando ya muchos se habían ido a sus destinos, recibieron un nuevo email: no se sabe cuándo van a ser convocadas y no tendrían efecto retroactivo. Es decir, los investigadores que ya estaban en Canadá, Japón, Alemania o incluso Buenos Aires, quedaban fuera de esta ayuda.

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«Pese a que en la anterior nota informativa referida a la nueva convocatoria de ayudas complementarias FPU, se citaba el 1 de marzo de 2020 como fecha de referencia para retrotraer efectos garantistas a movilidades iniciadas con anterioridad a la Resolución de Concesión, en las circunstancias actuales solo resulta posible garantizar la cobertura de las movilidades a partir de la fecha en que sea publicada la convocatoria«, informó la Administración en el nuevo correo.

«La gente se ha ido a hacer sus estancias porque cuando la Administración envía una nota informativa se supone que se tiene la certeza de que lo que informan va a ser así, no de que sea hoy sí, mañana ya veremos», se queja una afectada que viaja en abril a Barcelona y prefiere no dar su nombre.

Captura de pantalla del mensaje enviado por la Administración

La estudiante explica que ella ya ha pagado «los 500 euros» de alquiler que le cuesta el mes de abril en la ciudad Condal y asegura que es necesario para su proyecto. «Yo ya tenía previsto lo que iba a estudiar ahí. Si no voy me altera todo, entonces aunque no me den la ayuda, para poder avanzar con mi tesis, tengo que ir«, lamenta. «Qué le voy a hacer, tiraremos de ahorros y ya está, no puedo hacer otra cosa», añade.

Hasta 50 euros al día

Este tipo de ayudas de estancias breve se conceden solo entre doctorandos que estén ya con un contrato de Formación del Profesorado Universitario, que está considerado como una beca de excelencia, ya que cada año solo hay 850 plazas en toda España en universidades públicas y privadas para todas las carreras. 

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«Tener este contrato es lo más top a lo que puedes optar en España para hacer una tesis y que luego te encuentres con este tipo de situaciones, sorprende», critica la predoctorada. Este supone un sueldo de alrededor de 1.000 euros al mes durante los cuatro años que dura la tesis doctoral.

Una vez se tiene esta «beca de excelencia», se puede acceder a las estancias breves FPU. Estas permiten realizar estancias en centros de investigación diferentes a aquellos en los que están haciendo su tesis doctoral. Según la convocatoria de 2018 para cursar en el año 2019, la última que salió, se trata de ayudas «con el fin de que dicho personal pueda realizar actividades beneficiosas para mejorar su formación así como impulsar el desarrollo de su tesis».

Para esa última convocatoria el presupuesto fue de 1,5 millones de euros. La ayuda que obtienen los predoctorados es de entre 20 y 50 euros al día, según el destino más los gastos de traslado y seguro de salud y para conseguirla tienen que demostrar que es útil para su investigación. «Va en función de la adecuación del proyecto, si es beneficioso para ti… hay una comisión que lo evalúa», explica la investigadora.

La situación en la que se encuentran los predoctorados desplazados «genera mucho estrés»

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Miguel Gómez explica desde Japón que no tener esta ayuda, sobre todo para los que ya están fuera porque contaban con ella, «afecta en tu día a día». «Necesitas vivir. No todo es llegar todos los días al trabajo y cuidar tus células. Tienes que salir a relacionarte y hay una serie de compromisos sociales como que tu jefe te diga de comer fuera», comenta.

Así, se crea una situación que explica, «genera mucho estrés»: «es estrés social que se une al laboral, porque la ciencia es un trabajo muy exigente que te exige muchas horas y tienes este problema añadido de tener que estar haciendo cuentas y malabares«. Gómez está utilizando sus ahorros para los vuelos y autobuses desde España hasta la región en la que se encuentra la universidad, el alojamiento, la comida… «La fruta y la verdura aquí está muy cara, así que tienes que prescindir de ella», cuenta.

Aún así, el inmunólogo genetista, Miguel Gómez, no se arrepiente de haber ido a Japón, ya que asegura que es una experiencia enriquecedora y que eso en ciencia «es muy importante». «No solamente conoces otras maneras de hacer ciencia o trabajar, sino también distintas personas que aportan diferentes puntos de vista, que tienen costumbres diferentes y son enriquecedoras y eso te enseña cómo te comportas en tu día a día y a mejorar profesional y personalmente«, defiende a 9.000 kilómetros de casa. 

Presupuestos prorrogados

Por su parte, el Ministerio de Universidades ha explicado a Newtral.es que «ahora mismo hay un plan y se están estudiando las posibilidades de que sea lo que se dijo en enero», es decir, que, como se anunciaba en el primer correo que recibieron los predoctorados, las ayudas finalmente tengan carácter retroactivo. 

Aún así, es una propuesta que como explican fuentes del Ministerio «están estudiando» y se sigue sin conocer la fecha en el que esto se realizará, ya que, como recuerda la Administración, tienen que esperar «a que entre en vigor el calendario presupuestario».

Como también comentaron en el email que mandaron, la situación se debe a que no hay aún Presupuestos Generales del Estado (PGE) y se han ido prorrogando los de 2018 —los últimos aprobados y que continúan— estos últimos años. 

El Ministerio también ha publicado un tuit en el que aseguran que «son conscientes de la situación» que se ha generado y que la siguen «con preocupación». «Estamos trabajando para solucionar lo antes posible esta situación», han explicado en la red social.

Aún así, uno de los problemas que denuncian los los predoctorados es que siguen sin saber cuándo sacarán la convocatoria de estas ayudas y si finalmente conseguirán que tengan carácter retroactivo. Según cuenta el inmunólogo genetista que estuvo desde noviembre preparándose la estancia, él ha presentado una reclamación de bien patrimoniales por mal funcionamiento de la administración pública. Según la plataforma de afectados por esta situación, lo mismo están haciendo varios investigadores más.

Méritos para ser doctor

La importancia de estas estancias reside en que los investigadores en muchas ocasiones, necesitan material o el conocimiento de técnicas que se utilizan en centros extranjeros o en otro punto de España. En el caso de Miguel Gómez, en la universidad de Hirosaki (Japón), en la que se queda hasta agosto, utilizan una técnica CRISPR/cas9 de edición genética a la que en España no puede acceder.

Además, en los criterios de la acreditación de la Aneca, la agencia nacional de evaluación del profesorado, estas estancias suponen méritos que ayudan a conseguir acreditarse como doctor en las universidades públicas. En este caso son hasta un máximo de 9 puntos de los 100.

2.2.B. Estancias de carácter investigador y/o formativo en otros centros.
Este apartado se valora hasta un máximo de 9 puntos sobre 100.
Se valoran las estancias pre y postdoctorales de carácter investigador y/o de formación atendiendo a su duración (con carácter orientativo se considera una duración mínima de 3 meses, no necesariamente continuados; las estancias por periodos inferiores a 2 semanas no serán tomadas en consideración), a la calidad del programa y de la institución receptora.

PROGRAMA DE EVALUACIÓN DE PROFESORADO PARA LA CONTRATACIÓN ANECA

«Estas estancias son necesarias. Cuando lees la tesis y te quieres acreditar como doctora para las universidades públicas españolas, uno de los requisitos que se miran son las estancias”, explica la predoctorada que en abril viajará a Barcelona.

Al final, explica, «no es únicamente haber hecho la tesis, sino haber conseguido méritos y las estancias son una parte muy importante de lo que pide la Aneca». Su mayor preocupación es que después de cuatro años no consigan el doctorado y que la estancia tenga que ver con eso: «si no tienes estos puntos te pueden echar para atrás y decirte que después de todo el tiempo invertido no eres doctor para ejercer en una universidad pública española».