Un usuario llamado Dragon_GameDev publicó hace un par de semanas un vídeo inquietante protagonizado por Pokémon, la creación de Nintendo, que se hizo viral de forma instantánea. Iba acompañado de una breve introducción: “El mes pasado empecé a trabajar en desarrollar un shooter de Pokémon en primera persona”.
- En el vídeo, un jugador se mueve por unas praderas armado con escopetas y fusiles modernos mientras aniquila Pokémon que intentan agredirle. Con cada disparo acertado, los Pokémon dejan escapar algo de sangre.
“Esto es perturbador. ¿Hay alguna forma de descargarlo?”, preguntó un usuario al ver el vídeo en Twitter. En Reddit, donde Dragon_GameDev también publicó sus avances, otro usuario acertó de lleno al ver venir lo que para muchos gamers era evidente: “Menuda demanda tiene todo esto escrito por encima. Me parto”.
- El vídeo de Dragon_GameDev ya no puede verse en Twitter, pero sí en Reddit, y muchas de las copias de ese primer clip del videojuego inspirado en Pokémon también han desaparecido de YouTube. Nintendo había tomado cartas en el asunto.
El historial de Nintendo con los juegos creados por fans es uno de obstruccionismo y persecución legal implacable. Por eso para tantas reacciones al vídeo de Dragon_GameDev adelantaban la previsible debacle: ya hay multitud de ejemplos recientes en los que Nintendo se ha valido de su ejército de abogados para cazar Pokémon a golpe de copyright —y no solo Pokémon.
Nintendo y Pokemon: un padre estricto
Existen dos factores clave para entender por qué Nintendo persigue de forma inclemente a quienes vulneran su copyright: las leyes niponas y una línea editorial familiar.
- Leyes. En Japón, las leyes de copyright son más estrictas que en otros países, especialmente aquellos como Estados Unidos en los que existe una cultura extendida de crear proyectos derivados de materiales protegidos por derechos de autor.
- Piensa: videojuegos creados por fans, análisis en vídeo de algún título de Nintendo recién estrenado o una serie de ficción con guion original pero creada a través de los personajes de una franquicia de videojuegos como Super Mario.
- Protector. Nintendo siempre se ha caracterizado por seguir una política muy proteccionista de sus principales marcas, la gran mayoría de ellas de perfil familiar —y eso va desde Mario y Zelda hasta la misma Pokémon— y con un recorrido que se extiende desde hace décadas.
En la comunidad gamer, Nintendo es una compañía vista desde hace años como un padre estricto que no deja pasar casi ningún exceso. En el caso de los fan games [juegos hechos por aficionados, en español], los ejemplos superan los centenares:
- Pokémon Uranium, que estuvo en desarrollo durante nueve años, recibió varios avisos de infracción de derechos de autor por parte de Nintendo.
- Pokemon Universe y multitud de otros títulos creados en el videojuego Roblox, uno que permite crear otros videojuegos con herramientas accesibles para sus usuarios, han tenido que ser eliminados de la plataforma y redefinirse con otros nombres para esconderse dentro del buscador de Roblox.
- Mario Battle Royale, una versión de los juegos battle royale en la que 100 jugadores compiten en una versión del Super Mario Bros. hasta que solo queda uno, tuvo que cambiar su nombre a DMCA Royale para poder seguir existiendo. DMCA es el nombre de la ley estadounidense habitual en este tipo de casos.
- Y Breath of the NES, un proyecto que recreaba el juego de Zelda Breath of the Wild en estilo retro, también recibió un aviso legal de Nintendo.
Pero no son solo videojuegos, Nintendo también ha perseguido iniciativas diferentes a las de los fan games:
- Varias web de ROMs, que a grandes rasgos son copias de videojuegos que se pueden descargar de la red y a los que se puede jugar con emuladores, han recibido avisos de copyright de Nintendo por incluir títulos antiguos de la compañía. A veces, implicando la desaparición de ROMs de videojuegos que no son propiedad de Nintendo.
- Y en YouTube, la compañía persiguió durante años la publicación de vídeos en los que se mostrara alguno de sus videojuegos, llegando a llevarse todos los beneficios publicitarios de los vídeos. En su momento, incluso crearon un programa para creadores con una guía de pautas muy estricta que también implicaba compartir las ganancias con los creadores de contenido.
- Desde 2018, Nintendo incluye en su web una serie de pautas actualizadas para los creadores que suban vídeos con sus juegos a plataformas como YouTube.
Todos estos ejemplos de persecución legal han frustrado a miles de gamers y aficionados de Nintendo, que ven cómo la compañía frena la creatividad de su comunidad hasta límites que algunos analistas consideran innecesarios, pues no deberían afectar a sus números de ventas.
- En algunos casos, dice Khee Hoon Chan en The Gamer, una mayor libertad ayudaría a Nintendo a incrementar el entusiasmo en torno a títulos olvidados, rescatados gracias a ROMs o fan games; o a cimentar a sus personajes como tótems culturales de internet, sea a través de series de ficción producidas dentro de los propios videojuegos o de fan games tan descarnados como el shooter de Pokémon de Dragon_GameDev.
Nintendo, por su parte, defiende que ante la caza de Pokémon solo está protegiendo sus derechos de autor y las marcas en las que ha invertido años y recursos. Ni qué decir que los reestrenos de algunos de sus clásicos se han traducido en millones de nuevas unidades vendidas.