Sí han cambiado cosas en 20 años: Nevenka dio la cara para que a la concejala de Móstoles no le pasase lo mismo que a ella

concejala Móstoles
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Cuando Nevenka Fernández denunció en 2001 a Ismael Álvarez por acoso sexual y laboral, la opinión pública creó una imagen de ella de mujer vengativa dispuesta a dañar a un hombre inocente. De mujer, incluso, que con su belleza habría llevado a la fatalidad al entonces alcalde de Ponferrada (PP). Nevenka, entonces concejala de Hacienda (PP) en la localidad leonesa, rompió el silencio hace ya más de dos décadas. Ahora es otra concejala de Móstoles la que denuncia una situación de acoso sexual y laboral similar.

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Y aunque una sentencia condenó a Álvarez por acoso sexual, hubo constantes manifestaciones públicas en apoyo al alcalde e incluso una concentración que congregó a 3.000 personas en la que se abucheó a Nevenka y se celebró a Ismael Álvarez. Ella tuvo que irse de España.

La denuncia de la exedil de Móstoles en pleno MeToo político

Recientemente, una exedil popular de Móstoles ha denunciado haber sido objeto de acoso sexual y laboral por parte de Manuel Bautista, alcalde del municipio madrileño. Tal y como desvelaba El País, la exedil lo denunció en los órganos correspondientes del partido, pero este la habría desincentivado a denunciar y habría encubierto a Bautista. El PP madrileño asegura que se trata de una disputa laboral y el alcalde ha asegurado que la exedil actúa por venganza

Ante la situación denunciada, la concejala de Móstoles acabó por abandonar el partido y también su puesto en el Ayuntamiento, mientras que Bautista ha seguido y sigue ahí. “Es imposible no pensar en Nevenka Fernández ante una situación así, con tantos paralelismos, pero la sensación de que nada ha cambiado y que la historia de acoso sexual y laboral se repite tampoco es real”, explica Silvia Díaz Fernández, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid especializada en violencia contra las mujeres, antifeminismo y manosfera. 

En primer lugar, esta denuncia pública llega en pleno MeToo político, tras los casos de Íñigo Errejón (Sumar), de Juan Carlos Monedero (Unidas Podemos) y de Paco Salazar (PSOE). Es decir, como dice Díaz Fernández, “hay una ruptura del silencio y una visibilización de violencias que antes permanecían ocultas”. 

En el caso de Errejón, a pesar de que Elisa Mouliaá ha retirado su acusación contra el exdiputado, se cursó la denuncia y el juez que investiga el caso vio indicios de delito. Además, la denuncia de la actriz y presentadora, junto con otros relatos de víctimas publicados por El Salto, provocaron la dimisión de Errejón. 

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Respecto a Monedero, el pasado noviembre regresaba a las aulas de la Universidad Complutense de Madrid, pero todavía hay un expediente interno abierto por acoso sexual a alumnas. Por este motivo fue suspendido de empleo y sueldo cautelarmente.

Y Salazar dimitió de todos sus cargos en el PSOE y en Moncloa horas después de que elDiario.es publicara las acusaciones de comportamientos inadecuados con mujeres.

“El victimario ahora se ve obligado a dar respuestas, también siente vergüenza”

Pero además de esto, y a pesar de lo que afirma el alcalde de Móstoles, no hay un retrato público de la exconcejala de mujer perversa y desconfiable, como sí ocurrió con Nevenka. “Se han desterrado del relato mediático y social las ideas tan férreas de maldad femenina”, apunta Díaz Fernández. De hecho, ha sido a raíz de la publicación en El País que Manuel Bautista se ha visto obligado a dar explicaciones. 

La investigadora de la UCM apunta que “hay un poso de vergüenza que ha cambiado”: “Con Nevenka Fernández la culpa y la vergüenza estaban encajadas en la víctima, pero ahora también el victimario se ve obligado a dar respuestas”. Es decir, el trabajo feminista ha provocado que ser señalado como acosador suponga una vergüenza de la que hay que defenderse. “Antes ni siquiera era así”, apuntala Díaz Fernández.

Como ejemplo, la investigadora señala los casos de Johnny Depp y de Julio Iglesias. El actor denunció a su exnovia, Amber Heard, por difamación después de que esta declarase en un texto haber sido víctima de violencia de género. Y el cantante, que ha sido acusado por varias extrabajadoras de agresiones sexuales y de explotación laboral, ha amenazado con denunciar a las víctimas por denuncia falsa. 

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“Para mí estos casos muestran que los hombres ponen mucho esfuerzo en reparar los daños de imagen pública. Y si hay daños que reparar es porque sobre ellos también cae la vergüenza. Hace 20 o 30 años daba igual, había completa impunidad”, expresa Díaz Fernández.

Fuentes
  • Silvia Díaz Fernández, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid especializada en violencia contra las mujeres, antifeminismo y manosfera.
  • Newtral.es: 'El antes y el después del caso Nevenka: el delito de acoso sexual en las dos últimas décadas'
  • El Mundo: 'La concentración en apoyo al ex alcalde de Ponferrada termina en enfrentamientos con feministas'
  • El País: 'El PP de Madrid presionó a una edil para tapar una acusación de acoso contra el alcalde de Móstoles: “El amparo pasa por que te quites de la cabeza cualquier denuncia”'
  • El País: 'El alcalde de Móstoles atribuye la acusación por acoso a una venganza política: “Ella quería ser teniente de alcalde”'
  • Newtral.es: '“Eres solo una negra inmigrante” o “la corrida la hago gratis”: la violencia sexual a trabajadoras del hogar más allá de la denuncia a Julio Iglesias'

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