Los ingredientes básicos de la vida están por casi todos lados en el sistema solar. Pero ahora han confirmado la presencia de todas y cada una de las sustancias que conforman las letras químicas del ADN y el ARN.
En concreto, un equipo de científicos japoneses ha confirmado la presencia de las cinco nucleobases canónicas en muestras del asteroide Ryugu, recogidas por la misión Hayabusa 2 de la agencia espacial japonesa. Los resultados, publicados en Nature Astronomy, confirman que los componentes fundamentales del ADN y el ARN están presentes en material extraterrestre. Pero expertos en astrobiología advierten: que esos ingredientes estén en un asteroide no significa que la vida llegara a la Tierra desde el espacio.
- Lo relevante. Es la primera vez que se detectan las cinco nucleobases completas en muestras traídas directamente de un asteroide, sin contaminación terrestre. Hasta ahora se habían encontrado en meteoritos —que atraviesan la atmósfera y se alteran— y parcialmente en Ryugu. «No es ninguna sorpresa. Se han visto ya antes, se habían visto en meteoritos. Lo que han hecho es confirmarnos lo que sabíamos que estaba», explica a Newtral.es César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), que ha tenido en sus manos muestras de este mismo asteroide.
- Lo que no significa. Que la vida en la Tierra tenga un origen extraterrestre, ni que los asteroides la transportaran hasta aquí. “En el asteroide no hay evidencias de vida ni nada que sugiera la teoría de la panspermia”, aclara Menor Salván. “No es que la vida viniera desde el espacio, ni que los asteroides la transportaran ni nada por el estilo”.
La teoría de la panspermia –del griego pan (todo) y sperma (semilla)— plantea que la vida en la Tierra no se originó aquí, sino que llegó desde el espacio exterior a bordo de meteoritos o cometas. Se remonta al filósofo griego Anaxágoras, en el siglo V a.C. Svante Arrhenius, Nobel de Química en 1903, propuso que esporas resistentes podían viajar por el espacio impulsadas por la radiación estelar. Desde entonces, cada hallazgo de moléculas orgánicas en material extraterrestre reaviva el debate sobre su validez, aunque la mayor parte de la comunidad científica la considera una hipótesis no demostrada.
Lo que cuentan estas ‘letras’ y por qué no son la palabra completa
Encontrar estas nucleobases en materiales de asteroides y meteoritos, a pesar de sus diferencias químicas, “demuestra su presencia generalizada en todo el sistema solar y refuerza la hipótesis de que los asteroides carbonáceos contribuyeron al inventario químico prebiótico de la Tierra primitiva”, escriben los autores, liderados por Toshiki Koga (JAMSTEC).
ARN
Ácido Ribonucleico
azúcar-fosfato
ADN
Ácido Desoxirribonucleico
azúcar-fosfato
Las nucleobases son los componentes de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) que codifican la información genética. Pero Menor Salván pide cautela. “Lo que han visto en el asteroide son los componentes de los componentes. No son las letras completas”, matiza. “Sabemos que esos componentes superbásicos son universales, que se pueden formar con mucha facilidad, pero el resto de los ingredientes para formar el ensamblaje de las letras, eso no lo tenemos tan claro”.
- Tenemos la arcilla, ni siquiera los ladrillos de la casa: “Estos componentes son como arcilla –ejemplifica–, sabemos que con la arcilla hacemos ladrillos, pero no tenemos ni idea de cómo, a partir de esa arcilla, se hicieron los ladrillos. Y luego con los ladrillos construyes la casa. Tampoco tenemos muy claro cómo se construyó la casa [que sería la primera célula]”.
La analogía del aeropuerto: por qué encontrar ingredientes no confirma su origen
Menor Salván desmonta la suposición panspérmica con una imagen: “Vas al aeropuerto de Barajas, llega un avión y se baja gente, y dices: Esto refuerza la teoría de que toda la gente que hay en Madrid ha venido en avión. No tiene sentido. Hay otras vías y quizá la gente pudo nacer incluso aquí mismo”.
Lo que el hallazgo demuestra, insiste, es algo distinto y a la vez profundo: “Los ingredientes son universales. También pudieron formarse en la Tierra por varias vías”. Pero eso también tiene otra implicación. La vida pudo haber surgido en muchos otros sitios.
Sesenta años confirmando lo mismo
Este tipo de descubrimientos no son nuevos. Ya en los años 60, el bioquímico español Joan Oró, trabajando en la Universidad de Houston, encontró componentes de las bases del ADN en meteoritos. «Lo que se está haciendo ahora es confirmar lo que se lleva diciendo 60 años», señala Menor Salván. «Si Oró hubiera tenido los avances en tecnologías analíticas que tenemos ahora, habría visto todo esto antes igualmente». Lo que ha cambiado es la capacidad de recoger muestras directamente en el espacio, sin la alteración que sufre un meteorito al cruzar la atmósfera.
¿Y entonces por qué no vemos vida en otros lugares?
Si los ingredientes están en todas partes, ¿por qué no encontramos vida más allá de la Tierra? “No creo que el origen de la vida sea azaroso. Sigue unas reglas fijas, bastante determinadas”, apunta el astrobiólogo. “Pero nuestra tecnología no alcanza. Lo que hemos explorado es una fracción ínfima del espacio. Es como si en este laboratorio tratas de ver si hay vida en un milímetro cuadrado de esta mesa y dices: No he encontrado vida. Es que sólo has explorado un milímetro cuadrado”.
Créditos del capítulo > Dirección y diseño sonoro: Mario Viciosa | Producción: Laura Huete | Imagen: Ximo Ferrández y J.A. Trinidad
Publicidad
Suscríbete al pódcast Esto no ha pasado (Tampoco es el fin del mundo) en Ivoox, Apple, Spotify u Onda Cero | Suscripción RSS. Esto no ha pasado es una producción de Newtral en colaboración con Onda Cero Podcast sobre los misterios de la ciencia y la ciencia que resuelve misterios.