Cuando el Gran Jurado de Nueva York lanzó la primera acusación formal contra Nicolás Maduro en 2020 por cargos de narcotráfico, argumentó que el líder venezolano encabeza el conocido como “Cártel de los Soles”, un supuesto grupo de funcionarios y militares chavistas que utilizaban sus rangos para favorecer o encubrir actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de drogas. Entre estos mandos se encuentran personajes ampliamente conocidos como Hugo Armando Carvajal Barrios —exdirector de la inteligencia militar venezolana y conocido como el Pollo Carvajal, ahora preso en Estados Unidos tras ser extraditado desde España— o Clíver Antonio Alcalá Cordones, un exgeneral de las fuerzas chavistas.
Tras la reciente captura de Maduro por parte de Estados Unidos, el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York —encargado de juzgar al líder venezolano— ha emitido una nueva acusación que, en algunos casos, se ha interpretado como un intento del Departamento de Justicia por retractarse de aquellas menciones al supuesto Cártel de los Soles. Incluso algunos medios de comunicación en España aseguran que Estados Unidos habría reconocido ahora que este denominado cártel “no existe”. Sin embargo, tras consultar las nuevas acusaciones y las distintas consideraciones de las autoridades estadounidenses respecto a este grupo, se puede concluir que Estados Unidos no ha negado la existencia de este “cártel”, que lejos de considerarse una estructura organizada, es un calificativo empleado para referirse a la corrupción vinculada a una parte del estamento militar y ejecutivo del régimen chavista, como explica a Newtral la periodista venezolana Ronna Rísquez.
Si bien, es cierto que la administración de Donald Trump —con apenas un año en el poder— ha promovido en varias ocasiones la idea de que el “Cártel de los Soles” cuenta con una estructura criminal formal similar a la de otros cárteles de la droga, como sería el Cártel de Sinaloa o el de Medellín.
De hecho, una de las primeras medidas de Donald Trump al frente de Estados Unidos fue firmar un decreto el 20 de enero de 2025, el mismo día de su investidura, que consideraba todos los cárteles como organizaciones terroristas de carácter global. Esta orden presidencial no mencionaba expresamente al conocido como Cártel de los Soles, aunque sí citaba al Tren de Aragua —una banda venezolana ligada al narcotráfico— o a la Mara Salvatrucha.
En julio del año pasado, el Departamento del Tesoro añadió a su lista de grupos terroristas transnacionales al Cártel de los Soles, asumiendo —por tanto— que se trata de un grupo organizado equiparable, por ejemplo, al de Medellín. El comunicado emitido por esta autoridad afirmaba que este supuesto cártel “está liderado por Nicolás Maduro” junto a otros funcionarios chavistas de alto grado, los cuales habrían facilitado las actividades ilícitas de grupos como el Tren de Aragua o el Cártel de Sinaloa. Cuatro meses más tarde, y siguiendo la senda iniciada por el Tesoro, el Departamento de Estado, liderado por el diplomático Marco Rubio —ahora encargado de la supervisión estadounidense sobre Venezuela tras la captura de Maduro—, designó al Cártel de los Soles como una “organización terrorista extranjera”, asumiendo una vez más que está dotado de una estructura criminal organizada.
“¿De dónde se sacan esto los americanos? No lo sé. Pero el llamado Cártel de los Soles no se refiere a un cártel como tal. Es un nombre que empezó a utilizarse popularmente en la década de los 90 —antes de que Hugo Chávez llegara al poder— para designar a un grupo de funcionarios y militares vinculados al narcotráfico y otro tipo de corrupción”, explica en declaraciones a Newtral la periodista venezolana Ronna Rísquez, que es experta en narcotráfico y ha investigado la actividad de grupos como el Tren de Aragua, entre otros cárteles. De hecho, como recuerda Rísquez, la mención a “los Soles” se refiere a las estrellas con forma de sol que portan en sus uniformes los generales del ejército venezolano, de ahí la expresión.

“De todas formas, se llamara como se llamara, lo que ha existido en Venezuela bajo Nicolás Maduro es una estructura criminal. ¿Con la estructura de un cártel? No lo sé, pero había funcionarios y militares cómplices que orquestaban, ejecutaban y, además, generaban complicidad sobre violaciones a los derechos humanos, tortura, ejecuciones extrajudiciales o tráfico de drogas”, afirma esta periodista.
La nueva acusación contra Maduro formulada por el tribunal de Nueva York ya no sitúa al líder venezolano como la cabeza del Cártel de los Soles, grupo al que solo menciona en dos ocasiones frente a las 33 de la anterior acusación de 2020. Esto ha llevado a algunos medios de comunicación y usuarios de redes sociales a asegurar que Estados Unidos habría renegado de su existencia, pero no es así. Lo que hace la nueva acusación es retomar la consideración que identifica al Cártel de los Soles como un grupo de “funcionarios civiles, militares y de inteligencia corruptos (…) que operan en un sistema de clientelismo dirigido por aquellos en la cima”.

Para Rísquez, este cambio a la hora de formular los cargos contra Maduro “no implica que Estados Unidos esté negando que el Cártel de los Soles exista”. A su juicio, el Departamento de Justicia “está afinando mejor los argumentos que sostienen las pruebas para enjuiciar a Maduro y juzgarlo por los delitos específicos que se le atribuyen”, y eso pasa por no asumir que el Cártel de Soles es un grupo criminal con estructura formal, idea que ha sido extendida por la administración Trump a la hora de imponer sanciones a Venezuela y considerar al supuesto cártel como una organización terrorista.
En este sentido, Ronna Rísquez recuerda que la persecución de altos mandos y funcionarios chavistas en Estados Unidos por su relación con el narcotráfico no ha existido solo bajo la administración de Donald Trump, aunque reconoce que “a lo mejor Trump lo utiliza de manera conveniente para otros fines, sus propios fines”. Es preciso mencionar que, por ejemplo, el Pollo Carvajal fue juzgado bajo la administración Biden, en cuyo mandato la DEA llegó a ofrecer 10 millones de dólares por información para apresarlo. Finalmente, fue extraditado desde España con la colaboración de las autoridades españolas. Por su parte, el exgeneral Alcalá Cordones, que habría provisto de material a las FARC, fue condenado en 2024 por un tribunal estadounidense a una pena de 260 meses de prisión. En ambos casos se mencionaron sendos vínculos con el llamado Cártel de los Soles.
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