El líder de Vox, Santiago Abascal, señaló las diferencias entre el fenómeno migratorio que vive nuestro país ahora y el que se producía hace décadas, con los emigrantes que se iban de España: “Muchas personas de esta tierra [Extremadura] tuvieron que irse a Suiza hace muchos años, legalmente y con los papeles, como dios manda, no como ahora, que tenemos que soportar que venga tanta gente de manera ilegal” (minuto 1:03), dijo en su visita a Las Hurdes (Cáceres).
Por qué es engañoso lo que dice. En la última etapa del Franquismo se promovió una emigración regularizada desde España hacia países europeos como Alemania, Francia o Suiza, con los que se firmaron acuerdos para que los españoles pudiesen trabajar allí.
- Pero Abascal obvia que muchos emigrantes salieron de España de forma clandestina o “ilegal”, más allá del control de las autoridades españolas, y “sin papeles” o contratos de trabajo en el lugar de destino, tal y como explican distintos expertos a Newtral.es.
- El propio Régimen puso cifras a este tipo de migración, que estaría infrarrepresentada, según varios historiadores.
El contexto histórico de la emigración de Extremadura que Abascal obvia
Aunque Vox no ha aclarado a Newtral.es a qué periodo concreto se refiere Abascal, el mayor éxodo de extremeños a Suiza y otros países europeos en el siglo XX se produjo entre 1960 y 1975, como cuantifica el extremeño Moisés Cayetano, doctor en Historia y Geografía, que ha estudiado durante años este fenómeno (página 3).
- Cayetano explica a Newtral.es que, en los primeros años del Régimen, “no hubo un movimiento regulado porque no había aún convenios laborales con otros países”.
- Como explica en uno de sus trabajos de investigación (página 2), esta emigración “incontrolada, ilegal e incluso clandestina se marcha ‘a la aventura’, sin contratos de trabajo ni permisos de residencia”.
A partir de los años sesenta, esta emigración en España ya fue más “regularizada” porque la Dictadura puso en marcha instituciones (como el Instituto Español de Emigración, el IEE) y normas encaminadas a controlar esos flujos de personas y se firmaron acuerdos laborales con otros países. Aunque muchos se marcharon por estas vías “legales”, no fueron los únicos.
Los datos de la emigración de Extremadura. “Entre 1960 y 1974, en ese margen de 14 años, en cifras globales hablamos de unos 100.000 extremeños emigrados. Se suele hablar de unos 60.000 extremeños (por ‘vía legal’) que firmaron unos 80.000 contratos de trabajo en total, distribuidos sobre todo entre Alemania, Francia y Suiza” (algunos repetían y por eso el número de contratos registrados es mayor), detalla Cayetano.
- “Los que iban con pasaporte de turista o para ver a su familia [y luego se quedaban] se calcula que fueron alrededor del 40% del total, es decir, unos 40.000 accedieron de forma ‘ilegal’. Lo que pasaba luego era que se estabilizaban e iban al consulado a pedir la estancia, ahí es donde se empezaban a cifrar”, matiza.
Contexto. Coincidiendo con su apertura al exterior, la España de Franco firmó en la década de los sesenta acuerdos con varios países europeos, entre ellos Suiza, para favorecer la emigración de trabajadores españoles, como señalan los historiadores Luís Calvo y Moisés Prieto (páginas 2-6). Como también explica Cayetano, estos “convenios laborales” permitían “una emigración asistida por los organismos oficiales, registrada y legal” (página 18).
Condiciones de trabajo. Con todo, no eran las más óptimas, como matiza Moisés Cayetano: “Eran las mínimas; era mano de obra barata. Lo que pasa es que para ellos era mucho, porque aquí estaban acostumbrados a trabajar casi para comer y había muchos días sin jornal. Allí se cobraba en divisas (en la moneda de cada país) y el cambio era muy favorable; intentaban gastar lo menos posible y ahorrar para enviarlo a la familia que quedaba en España. También había mucho pluriempleo”.
¿Y por qué se iban? En el caso de Extremadura, la emigración se dio porque era una “región agrícola con un paro endémico y marcada por la falta de tierras grandes, concentradas en pocas manos y mal explotadas. Además, la propia mecanización de la agricultura quitó mano de obra, la industria empezaba a florecer en ese desarrollismo de los años sesenta en los países de Centroeuropa y en las periferias de España, de ahí que la emigración fuera una auténtica estampida”, explica Moisés Cayetano.
- “Desde 1955 hasta 1975, tuvimos una emigración que se llevó a casi el 45% de los habitantes de Extremadura. De ahí en adelante, no se emigra tanto porque ya no existe demanda laboral y se cierran fronteras en Europa; ese flujo se acaba con las sucesivas crisis porque ya no hacían falta inmigrantes”, añade.
Qué pasó a nivel nacional
A pesar de la existencia de esas condiciones “legales” para salir del país, muchos de los que emigraron desde otras regiones de España a países de Europa central optaron por vías “irregulares” en la última etapa del Franquismo.
Los datos. El propio Régimen contabilizó a través del IEE el número de españoles que se fueron a Europa: unos 2,5 millones entre 1961 y 1975 de forma “controlada”, mientras que la “emigración clandestina podría subir a los 1,5 millones”, como recoge Cayetano en sus investigaciones (página 7 y 8).
En esa línea, la catedrática de Historia Económica de la Universidad CEU San Pablo, Blanca Sánchez, también explica en sus trabajos de investigación que “el volumen de españoles que emigraron a Europa durante los años sesenta al margen de los canales oficiales fue muy numeroso” (página 31). De hecho, “la emigración real entre 1960 y 1973 se estima que fue un 50% mayor” que la recogida por el propio IEE.
- En España, mucha gente optó en ese momento por “la emigración ilegal, al margen del canal oficial del IEE”, entre otras cosas, para tener más flexibilidad a la hora de escoger cuándo volver o el tipo de trabajo al que querían acceder, como detalla Sánchez (páginas 30 y 31).
- Como también señala Cayetano, en muchos casos iban como “falsos turistas” o con el pretexto de visitar a sus familiares.
- A pesar de lo que dice Abascal, el fenómeno de la emigración clandestina hacia Europa es un fenómeno plenamente documentado, también en el caso, por ejemplo, de Alemania (como demuestran las investigaciones del profesor de Historia Contemporánea Carlos Sanz).
Migraciones hacia América. Otro de los ejemplos que “desmiente el tópico” de que en España “fuimos siempre inmigrantes legales y ordenados que se fueron con su contrato de trabajo en regla y cumpliendo los trámites administrativos” es el de la emigración ilegal desde Canarias a Venezuela en la década de 1940, como explica Blanca Sánchez (página 30).
- En ese sentido, añade Moisés Cayetano, los países receptores “todavía se estaban configurando como tal y necesitaban fijar población en el territorio; querían a gente por todas partes” y los emigrantes iban “sin convenios ni nada”. El traslado era costoso, suponía una “navegación de, al menos, un mes”, y muchos tenían que endeudarse para poder emigrar.