Ningún humano habrá estado tan lejos de la Tierra como los cuatro tripulantes de la misión Artemis II. Aunque no vayan a pisar la Luna, sí la circunvalarán, como sus antecesores en la misión Apolo 13. Han estado aproximadamente un día dando dos vueltas a nuestro planeta, en una órbita nunca antes alcanzada. La pasada madrugada (hora española), han dadu un nuevo paso histórico. La llamada inyección translunar. El encendido de motores que los manda directos, ahora sí, a la Luna.
Eduardo García Llama ha sido uno de los ingenieros de la NASA en Houston encargados de autorizar esta maniobra. “Para mí tiene un profundo significado humano; lo que realmente les estamos diciendo es que están autorizados a abandonar nuestro mundo. Y van a asar a la influencia gravitacional de otro mundo”. Esto no había pasado “en 54 años“, explica a Newtral.es.
The translunar injection burn not only sets the Artemis II astronauts on the path to the Moon — it also puts the crew in a free return trajectory, which will allow them to use Moon's gravity to return to Earth. https://t.co/kax5kH9s9x
— NASA Artemis (@NASAArtemis) April 3, 2026
García Llama llegó al Centro Espacial Johnson con 27 años, como parte de un proyecto de la Agencia Espacial Europea. “Recuerdo muy bien esa llamada a casa”. Él se había criado en Alcobendas y había estudiado en el instituto público Giner de los Ríos. Recuerda a un profesor de Física que lo marcó. “Compartíamos horas después de clase para hacer trabajos sobre eclipses lunares. Se llemaba Sanemeterio, fue un profesor con bastante influencia en mí”, aunque no hicieron ningún experimento con cohetes en clase, bromea.
“Es algo con lo que soñé desde pequeño. Pero que nunca esperas que se vaya a materializar. Y mucho menos de esta manera tan prominente. Obviamente, viniendo de Alcobendas, no eres estadounidense, y es difícil contemplar la posibilidad real de que algo así pueda suceder.
57 años después, Eduardo García Llama es jefe de controladores de vuelo de ingeniería para los sistemas de guiado y control de la nave Orión. En Artemis I, la misión previa no tripulada de 2022, detectó el parpadeo de una señal en su consola que resultó ser un defecto en el software del motor principal. Una misión puede depender de ello, pero en este caso no fue crucial.
- P. Los chavales cuando eran niños, en su época, querían ser astronautas. Usted decidió ser Houston. Y al que le llegan los problemas ¿Cuánto hay de intuición en un trabajo así?
- R. Trabajamos con estándares de excelencia muy altos. Cualquier defecto, cualquier anomalía, cualquier cosa que no se alinee con lo que esperábamos, se investiga en profundidad. Aunque sea algo muy recóndito, cuyas probabilidades de materializarse sean pequeñas. Todo eso se hace en un esfuerzo por entender a la perfección los sistemas con los que trabajamos. Mi sensación con aquel episodio fue que es un gran ejemplo de excelencia profesional, que es algo que se nos inculca en la cultura de la organización.
- P. ¿Eso explica los sucesivos aplazamientos en el arranque de estas misiones?
- R. La seguridad de la tripulación es lo primero y es lo que marca las decisiones de ingeniería. Eso no puede ser de otra forma. Preparar un cohete como el SLS y la nave para lanzar es un proceso muy complejo. La cuenta atrás son casi 50 horas, unos dos días, en los que hay actividades continuadas en las que se prueban muchas cosas, tanto en el vehículo lanzador como en la nave. Todo para asegurarnos de que está en orden antes de dar el hito para avanzar.
- P. Pero es usted a quien recurren si algo va mal, ¿no?
- R: Si existe una crisis, una emergencia, situaciones de contingencia o cosas que no se esperaban, nosotros somos los encargados de analizar qué está sucediendo y establecer las medidas para resolverlo. Yo estoy on call (de guardia), disponible en todo momento por si surge algo. Si surge cualquier cosa, hay un protocolo de actuación en el que yo participo con otras personas del programa.
- P. Tras el lanzamiento, ¿cuáles son los momentos más espectaculares de esta misión?
- R. Para mí hay un momento que será muy espectacular: el lunar fly-by, cuando la tripulación circunnavegue la Luna. Por primera vez en más de 50 años, seres humanos podrán ver con sus propios ojos esa parte de la Luna desde una distancia tan cercana y tomar imágenes en alta resolución.
Artemis II recorrerá una trayectoria en forma de ocho: la nave Orión abandonará la órbita terrestre, circunnavegará la Luna y volverá. Diez días. Sin alunizar. García Llama la compara con Apolo VIII, la misión de 1968 en la que por primera vez tres seres humanos abandonaron la influencia gravitatoria terrestre y les permitió ver la cara oculta de la Luna. “La principal diferencia es que Apolo VIII ejecutó varias órbitas alrededor de la Luna, giró unas cuantas veces. Artemis II solamente va a circunnavegar la Luna y volver. Es como un lazo”, precisa. Para las siguientes misiones, “Artemis III sería parecida a Apolo 9, en la que se probó el módulo lunar en órbita. Se van a probar los trajes espaciales lunares y el acoplamiento con el módulo de descenso”. El primer pie en la Luna después de más de medio siglo no llegará antes de 2028, según la NASA.
Publicidad
- P. Prácticamente, la última vez que fuimos a la Luna usted estaba naciendo. Si pudiera hablar con un ingeniero de aquellos años, ¿qué le diría?
- R. Yo creo que lo que más les impactaría es la capacidad de procesamiento que tenemos, tanto a bordo como en tierra. Nosotros podemos lanzar simulaciones desde nuestro ordenador en la oficina y hacer miles de simulaciones en poco tiempo. Yo he hablado con gente del programa Apolo y me decían: Es que yo a lo mejor un martes a las tres de la mañana tenía que ir al Centro Espacial Johnson a correr un caso. Eso habla un poco de la magnitud de la diferencia.
- P. ¿Es verdad que todo el software que nos llevó a la Luna cabe hoy en un teléfono móvil?
- R. Bueno, con un teléfono móvil no se puede ir a la Luna [Ríe]. Pero sí que las capacidades de procesamiento que estaban disponibles en Apolo no eran las de hoy. Se fue con lo que se necesitaba. Y además, la computadora de la nave Apolo tenía un diseño espectacular en muchos sentidos.
Escucha la entrevista completa en el pódcast Esto no ha pasado:
Créditos del capítulo > Dirección y diseño sonoro: Mario Viciosa | Producción: Laura Huete | Imagen: Ximo Ferrández y J.A. Trinidad
Suscríbete al pódcast Esto no ha pasado (Tampoco es el fin del mundo) en Ivoox, Apple, Spotify u Onda Cero | Suscripción RSS. Esto no ha pasado es una producción de Newtral en colaboración con Onda Cero Podcast sobre los misterios de la ciencia y la ciencia que resuelve misterios.
