El centro en el que el ex Míster Navarra condenado por fotografiar a menores desnudas se habría rehabilitado, acusado de ser una secta evangélica

daniel lucía centro vida nueva
Grafismo: Sofía Villafañe
Tiempo de lectura: 9 min

El Centro Vida Nueva dice ser un centro de rehabilitación para, entre otras cuestiones, atender a “personas con dependencias de todo tipo: adicción al consumo de sustancias tóxicas (alcohol, cannabis, cocaína…) y no tóxicas (dependencias sexuales, dependencias a nuevas tecnologías, ludopatía…)”. Uno de los hombres que ha pasado por este centro para rehabilitarse de una supuesta adicción sexual es Daniel Lucía, Míster Navarra 2005, condenado a prisión en 2021 por corrupción de menores

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Lucía, que ya ha cumplido su condena en prisión —cinco años en total—, permaneció como interno en este centro al menos un año, según una fuente del proceso judicial. La cuestión es que este centro, Vida Nueva, es “una secta”, según denuncian varias víctimas con las que ha podido hablar Newtral.es y como te contamos en esta extensa investigación. Este centro, que recibe dinero público —hasta 172.000 euros en 2025—, no realiza una terapia basada en evidencia científica, sino que su terapia consiste en “vivir el evangelio”, según sus propias palabras.

Las víctimas, cuyos testimonios este medio ha podido contrastar a través de diferentes pruebas documentales, acusan al centro de practicar terapias de conversión de género a través de tareas obligatorias de limpieza, exorcismos para liberarlas del demonio de la rebeldía, control de vestimenta e incluso matrimonios forzados. 

El caso de Daniel Lucía: por qué fue condenado y cómo se vinculó a Vida Nueva

Daniel Lucía fundó una agencia de modelos en 2011, Dana Models Agency, a través de la cual contactaba con chicas jóvenes, muchas de ellas menores de edad, que anhelaban trabajar en la industria. Según la sentencia condenatoria, tras un acuerdo alcanzado entre las partes, Lucía aprovechaba esa circunstancia y concertaba una cita con ellas, recababa sus datos personales —es decir, sabía la edad de las mismas—, y procedía a fotografiarlas vestidas.

“A continuación, el acusado les pedía que se pusieran ropa de baño, abandonando la habitación. Con ánimo de obtener imágenes y vídeos de las jóvenes desnudas, dejaba la cámara sobre un trípode, enfocando a las chicas y en funcionamiento, grabándolas mientras se cambiaban de ropa sin que ellas tuvieran conocimiento de dicha grabación ni hubieran consentido la misma. El acusado repetía el mismo procedimiento mientras ellas volvían a cambiarse de ropa, dejando la ropa de baño y poniéndose la suya propia”, recoge la resolución judicial. Al menos en una de las ocasiones, Lucía convenció a dos de las menores, de 15 años de edad, para que directamente posaran desnudas para él y se dejaran fotografiar.

Así actuó, según los hechos probados, durante 2013, 2014 y principios de 2015, fecha en la que una de las menores le denunció, dando inicio a la causa contra Lucía. A la denuncia se fueron sumando muchas chicas afectadas. En total, la sentencia recoge 129 víctimas.

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Tras el acuerdo alcanzado, después de que Daniel Lucía reconociese los hechos, la Audiencia Provincial de Navarra le impuso una pena efectiva de cinco años en total por delitos continuados contra la intimidad y por delitos de corrupción de menores.

Es en 2015, cuando el ex Míster Navarra es denunciado y comienza el proceso judicial, el año en el que una exintegrante de la iglesia Vida Nueva sitúa el inicio de la relación entre Vida Nueva y Daniel Lucía. A este centro evangélico llegó, según varias fuentes que pertenecieron a la iglesia, a través de su entonces novia, que era miembro de la iglesia. 

Esta exintegrante asegura que, a partir de entonces, Josué Nasarre, hijo del matrimonio que fundó Vida Nueva —Luis Nasarre y Maricarmen Sotés—, fue quien le hizo el discipulado a Daniel Lucía y quien le acompañó en el proceso judicial. En esta foto publicada por El Mundo se ve a Daniel Lucía junto a Josué Nasarre a la salida del Palacio de Justicia de Pamplona. 

Este medio ha contactado con el abogado de Daniel Lucía para poder conocer más detalles sobre su ingreso en el centro Vida Nueva, pero ha declinado hacer declaraciones.

Vida Nueva: una terapia basada en “vivir el evangelio”

Según recogía aquí Noticias de Navarra, durante la fase de instrucción, la defensa legal de Daniel Lucía presentó un informe psiquiátrico de parte alegando un trastorno de adicción sexual que se quiso utilizar como atenuante. Extremo que corrobora uno de los abogados de las víctimas, cuyo nombre omitimos a petición de la fuente. La Fiscalía, en todo caso, no tuvo en cuenta esta cuestión y no se aplicó dicha atenuante.

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Este abogado señala que “estuvo tratándose en el centro [Vida Nueva]” y que “se aportó documentación de ese régimen cerrado”. Según recogía Noticias de Navarra, el propio Daniel Lucía aseguraba “haberse convertido en asceta y formar parte de una congregación evangélica que le reporta una vida contemplativa”.

La boda de Daniel Lucía en una iglesia denunciada por matrimonios heterosexuales forzados

Un vídeo de abril de 2025 colgado por los responsables del Centro Vida Nueva muestra el culto en el que el pastor Luis Nasarre ofició la boda de Daniel Lucía con una chica llamada Irma —hemos omitido su apellido—, “hija de una de las familias de peso que forman parte de la iglesia de Vida Nueva” —también conocida como Parroquia Evangélica del barrio de San Juan—, según confirman las víctimas con las que ha hablado este medio.

En el oficio de la boda, el pastor Luis Nasarre dedica estas palabras a Daniel e Irma: “Someteos unos a otros en el temor de Dios. Que las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al señor porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo y Él es su Salvador, así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. 

Y a ella, a Irma, le dirige específicamente las siguientes palabras: “Pero hoy te unes a este hombre en un acto de fe y confianza. De fe y confianza no en Daniel, sino en tu Dios. Y Dios nunca defrauda. Jamás. Creo que Dios tiene todo un propósito contigo y con vosotros juntos, lo creo de verdad. Tú eres la ayuda idónea para que ese propósito se cumpla. Daniel no podrá cumplirlo solo. Tú eres su ayuda idónea”. 

En sus votos, Irma le promete amarle y obedecerle. “Viviendo sujeta a ti cada día como una oveja dócil. Prometo vivir una vida de servicio de tu mano, haciendo lo que hay que hacer, independientemente de cómo me sienta o de las circunstancias que nos rodean”, dice a continuación. 

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Desconocemos cómo fue el internamiento de Daniel Lucía en el centro Vida Nueva antes de su ingreso en prisión en 2021, así como los detalles sobre cómo se fraguó su matrimonio. Pero sí sabemos que el centro Vida Nueva ha sido acusado de intentos de “matrimonios forzados” o “pactados” por cuatro víctimas con las que ha hablado este medio para esta pieza —tres de ellas denuncian haber sido víctimas directas de esta coacción—.

Mónica, Tamara y Sheila coinciden en su relato al explicar que un día, un hombre al que solo conocían de vista por coincidir en el culto, se comunicó con ellas para pedirles iniciar un noviazgo que debía culminar en matrimonio.

Normalmente funcionaba así, según detalla Tamara: “El hombre en cuestión [ya fuese de la iglesia o un chico internado en la parte masculina], que se había fijado en una de las chicas al coincidir con ella en los cultos, le pedía primero permiso al pastor, Luis Nasarre, para acercarse a ella y pedirle salir. El pastor le decía que tenía que orarlo y al poco le respondía si sí o si no. Si era que sí, el hombre tenía permiso para interaccionar directamente con la interna y pedirle ser su novia”, relata Tamara. 

“Pero teníamos la orden de primero decir que teníamos que consultarlo con nuestra responsable. Así que hablábamos con Stella y nos decía que había que orarle a Dios, normalmente esperando que dijéramos que sí. Porque si nos oponíamos o nos mostrábamos dudosas, nos decían que estábamos perdiendo la visión, que cuestionábamos a Dios o que Dios nunca da más de lo que podemos soportar. Sabías que si no te casabas con ese hombre, nunca saldrías del centro. El matrimonio era muchas veces la vía para que te diesen el alta y así empezar una nueva vida fuera tras la boda”, relata Sheila, otra de las víctimas. 

Este hecho provocó un “malestar tan insoportable”, en palabras de Mónica, en las víctimas que las conminó a escapar de Vida Nueva. 

Tamara recuerda los adoctrinamientos sobre el matrimonio a los que fue sometida. En una de las charlas impartida por dos de las responsables del centro, estas aseguraron que “las mujeres siempre, siempre, siempre teníamos que estar dispuestas para nuestros maridos, también en el sexo, que si él quería, no podíamos negarnos, y que había que hacerlo con alegría”, afirma esta víctima.

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