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Cómo la falta de transparencia alimenta la desinformación sobre la crisis en Cuba

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Una imagem de ambiente de La Habana, Cuba. Foto: EFE
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Hasta el viernes 13 de marzo, los cubanos protestaban desde sus propias casas. En medio de apagones que se prolongaban durante horas, golpeaban cacerolas por las noches para denunciar la falta de alimentos y los cortes de electricidad. Pero ese mismo día, cuando el presidente Miguel Díaz-Canel admitió que mantenía conversaciones con Estados Unidos, el descontento escaló. En Morón, al norte de la isla, ciudadanos saquearon un edificio del Partido Comunista de Cuba, un hecho inusual.

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La isla caribeña se enfrenta a una nueva crisis tras la vivida en 2021, un año que dejó las mayores protestas antigubernamentales desde la revolución liderada por Fidel Castro en 1959 y que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad. En el contexto de la situación económica actual y de un creciente malestar social —que periodistas exiliados consultados por Newtral.es describen como estructural y sistemático—, las redes sociales se han convertido en una de las vitrinas para seguir lo que ocurre dentro de ese país.

Pero también son un terreno fértil para rumores, vídeos fuera de contexto y narrativas interesadas sobre posibles negociaciones, en un país con el espacio cívico fuertemente restringido, medios de comunicación controlados por el Estado y una marcada falta de transparencia informativa. En ese escenario, periodistas y verificadores informan sobre lo que ocurre en la isla frente a un flujo de información difícil de comprobar y la irrupción de contenidos generados con inteligencia artificial (IA), que añaden una nueva capa de confusión.

  • Un apunte. La crisis se ha agravado por la reducción del petróleo subsidiado procedente de Venezuela, que durante años llegó a cubrir cerca del 30% de las necesidades energéticas de Cuba. 
  • El presidente Donald Trump declaró a Cuba como un asunto de “emergencia nacional” para la seguridad de Estados Unidos e impuso un régimen de sanciones que dificultó a la isla la compra de petróleo y el acceso a combustible en el mercado internacional.
  • Díaz-Canel reconoció el pasado viernes un acercamiento con la Administración Trump para “buscar por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen”. No detalló, sin embargo, cuál es la agenda de esas negociaciones. 
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La limitada información oficial dentro de Cuba ha generado un vacío que dificulta comprender la magnitud de la crisis. Los medios estatales, como Granma o Cubadebate, suelen minimizar la gravedad de los problemas económicos y energéticos, mientras el discurso oficial se centra en el impacto del embargo estadounidense. El Partido Comunista de Cuba controla la comunicación pública y restringe el espacio cívico, dejando pocas fuentes confiables para los ciudadanos y los medios independientes, como narran periodistas cubanos a Newtral.es.

“En el caso de lo que está ocurriendo en Cuba hay algo reiterado: la manera en que el Estado cubano, el régimen, omite información a la ciudadanía”, explica Marleidy Muñoz, periodista de verificación de El Toque, un medio de comunicación digital que informa desde el exilio. Muñoz señala como ejemplo que durante semanas se negó la existencia de conversaciones de alto nivel entre La Habana y Washington, algo que un mes después fue admitido públicamente por el presidente Díaz-Canel.

  • Un punto importante. Raúl G. Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, ha emergido como interlocutor de Cuba con Estados Unidos. 

Los periodistas independientes cubanos creen que el resultado de la actual crisis es que se desconocen causas, cifras y consecuencias concretas y el alcance del acercamiento con Estados Unidos. Según Muñoz, esto obliga a los medios independientes a ofrecer contexto, vigilar el discurso público y actuar como contrapeso del poder, frente a un flujo constante de rumores, especulaciones y contenido fuera de contexto que circula en redes sociales. A ese flujo se suman informaciones provenientes de la diáspora que algunas veces suelen ser subjetivas.

Francis Sánchez Rodríguez, periodista de Árbol Invertido, otro medio en el exilio, coincide en que la desinformación está directamente vinculada a la falta de datos e información oficiales: “Un problema constante es determinar si las imágenes de protestas son actuales o antiguas. Muchos ciudadanos, poco alfabetizados digitalmente, tienden a creer todo lo que ven en internet, lo que aumenta la confusión”. Además, señala que agentes del Gobierno usan las redes sociales para desacreditar contenidos y las protestas actuales.

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  • Ante la difusión de desinformación relacionada con la crisis energética de Cuba, el Gobierno ha pedido a sus ciudadanos informarse en medios que ellos mismos controlan, como Granma

Dónde circula la desinformación. Las redes sociales son un fenómeno relativamente reciente en Cuba. En 2019, el gobierno permitió la navegación a Internet, lo que amplió el acceso a plataformas como Facebook, WhatsApp, Twitter, Instagram y YouTube para los cubanos. Aunque persisten bloqueos a ciertos sitios y la vigilancia del tráfico en línea, estas redes se han convertido en un espacio limitado pero relevante para informarse, organizarse y compartir testimonios sobre la crisis.

“El pueblo cubano no está muy alfabetizado digitalmente, y ya no digamos en temas de inteligencia artificial. El público cubano ha sido domesticado durante años por los medios oficiales, y muchas personas no entienden lo que ocurre en las redes sociales”, explica el periodista Sánchez a Newtral.es. Según él, muchos cubanos creen que todo lo que aparece en Internet es real: “Se relacionan con Internet como si fuera un canal en sí mismo, porque la manera en que se han informado históricamente ha sido vertical”, añade.

Por ejemplo, recientemente los usuarios de redes sociales compartieron un vídeo en el que tres cubanos piden supuestamente al presidente estadounidense Trump que liberara Cuba. Sin embargo, las imágenes estaban generadas con inteligencia artificial. También se han difundido contenidos que muestran a personas mayores llorando de “impotencia” o buscando alimentos en contenedores de basura. “Cuando se comparte contenido generado con IA algunas personas lo creen ingenuamente sin entender el contexto”, explica Muñoz.

En 2019, durante las masivas protestas antigubernamentales, la desinformación incluía imágenes de manifestaciones antiguas, montajes y falsos tuits de políticos. Los bulos, además, sitúan en Cuba hechos ocurridos en realidad en países como Puerto Rico, Costa Rica o Egipto. De nuevo, los periodistas cubanos se enfrentan al problema “constante” de verificar la autenticidad de los contenidos virales. 

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La dificultad, agrega el periodista Sánchez, es que en cada crisis que atraviesa se mezclan “muchos contextos sobre cómo funciona Cuba”, en referencia a los rumores, propaganda y al génesis de cada crisis. Si la de 2019 fue provocada por una demanda de liberación de presos políticos, la actual está relacionada con un malestar social por un agravamiento de las condiciones de vida. 

A eso se suma que desde 1959 los cubanos viven bajo un régimen de partido único que restringe la información. Por eso, dicen los periodistas entrevistados por Newtral.es, la prioridad de los medios independientes es “monitorear, chequear y ofrecer contexto” a cada crisis que vive ese país.

Fuentes
  • Entrevista a Francis Sánchez Rodríguez, periodista del medio Árbol Invertido
  • Entrevista Marleidy Muñoz, periodista de verificación de El Toque
  • EFE
  • El País
  • Cubadebate
  • Verificación de Newtral.es

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