Tras la aplicación de la eutanasia a Noelia Castillo el pasado 26 de marzo, comenzaron a circular mensajes en redes sociales que aseguran que existe una nota manuscrita de la joven en la que pedía posponer su eutanasia por estar en “un estado de confusión”. Es cierto que escribió una nota pero, según alegó ella misma y recoge la sentencia del caso, “no era consciente de lo que escribía”.
- Contexto. Noelia Castillo solicitó la eutansia en 2024, pero se paralizó varias veces por los recursos judiciales presentados por su padre y la organización Abogados Cristianos. Tras casi 20 meses de retraso, finalmente la recibió el pasado 26 de marzo a los 25 años de edad.
Los supuestos “cambios de opinión”. Este asunto fue tratado en sede judicial en 2024. La sentencia del 14 de marzo de 2025 del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Barcelona que examinó el caso, remitida a Newtral.es por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), recoge la existencia de un manuscrito en el que Noelia pedía un aplazamiento de su procedimiento. En aquel momento estaba previsto que la eutanasia se llevase a cabo el 2 de agosto de 2024 y la carta está dirigida al director del Hospital Residencia de Sant Pere de Ribes donde se encontraba en ese momento.
Según narra la sentencia, la propia Noelia contó en sede judicial lo siguiente: “El día que escribió ese documento no había dormido nada por la noche, y por la mañana desayunó y se volvió a la cama. Que dos chicas a las que conoce, que están en una comunidad religiosa, a menudo se colaban en su habitación sin avisar. Ese día vinieron y ella se acababa de dormir y la despertaron. Que aprovechando que estaba muy dormida le hicieron escribir eso al dictado. Que ella no sabía ni lo que escribía ni lo que decían, y sólo quería que se fuesen para poder seguir durmiendo”.
La sentencia agrega que “su relato concuerda con los de la psicóloga del Hospital Residencia y la directora médica del hospital”. Ambas han declarado que “ella les dijo que le habían hecho firmar el papel en unas circunstancias en que no era consciente de lo que hacía y que estaba totalmente decidida a la eutanasia”.
La conclusión de la jueza. La magistrada concluye por lo tanto que esa carta no puede probar “la voluntad cambiante” de la joven, que es lo que alegaban los demandantes (en este caso su padre) para pedir la paralización de la eutanasia. Y considera probado que “no era consciente de lo que estaba escribiendo, al dictado de otras personas, dado su estado de somnolencia”.