¿Es el ayuno intermitente la estrategia definitiva para perder peso en casos de obesidad? La mayor revisión de estudios realizada hasta la fecha concluye que, a priori, no. Según Cochrane Database of Systematic Reviews, no hay diferencias respecto a cambios en patrones dietéticos conocidos. Eso no significa que el ayuno intermitente no ayude en caso de obesidad. Esto es lo que se sabe y lo que no.
- Lo que dice el estudio: Un equipo liderado desde el Hospital Italiano de Buenos Aires analizó 22 ensayos clínicos con 1.995 adultos de Europa, Norteamérica, China, Australia y Sudamérica. Compararon distintas modalidades de ayuno intermitente (restricción horaria, ayuno en días alternos y ayuno periódico) frente a la restricción calórica más convencional, propia de las dietas que suelen prescibirse a nivel clínico o, incluso, no hacer nada.
Resultado principal: el ayuno intermitente produjo poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso respecto a ambos comparadores. ¿Mejoró en algo la calidad de vida de estos pacientes? Poco o nada. - Lo que no dice: El estudio no afirma que el ayuno intermitente sea inútil para perder peso. Como subraya Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y de la Fundación SEEDO: “lo que afirma el artículo es que, con los estudios que han incluido hasta el momento, no hay evidencia de que sea superior en la pérdida de peso a la restricción hipocalórica clásica. En eso podemos estar de acuerdo la mayoría de los investigadores”. Pero hace falta profundizar en un terreno tan complicado de generalizar como es el del ayuno intermitente, más aún cuando nos enfrentamos a casos de enfermedad por obesidad.
La mayoría de los ensayos revisados tenían seguimientos cortos y muestras pequeñas, analiza por su parte Ana Belén Crujeiras, vocal de la SEEDO y jefa de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del IDIS-CHUS (Santiago de Compostela. Los propios autores de la revisión reconocen que la confianza en varios de los resultados es baja o muy baja. Además, ninguno de los estudios incluidos midió la satisfacción de los participantes, su estatus diabético o indicadores globales de comorbilidades. Luis Garegnani, autor principal de la revisión, ha señalado que la obesidad es una condición crónica y que los ensayos a corto plazo dificultan guiar decisiones clínicas a largo plazo.
En qué consiste el ayuno intermitente
Publicidad El ayuno intermitente es un patrón alimentario que alterna períodos de ingesta con otros de ayuno prolongado. Según la SEEN y la revisión del New England Journal of Medicine (2019), tras 10 a 14 horas sin comer el organismo agota sus reservas de glucógeno y pasa a utilizar cuerpos cetónicos, moléculas con posibles efectos beneficiosos. “Si el ayuno intermitente está bien hecho se crea una situación(de cetosis) que puede conferir beneficios porque los cuerpos cetónicos tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y son moléculas señalizadoras que pueden modular mecanismos epigenéticos“. Se ha observado que este estado de cetosis nutricional se asocia con mejor bienestar y calidad de vida”, apunta Crujeiras.
Respecto a los riesgos, se conocen efectos secundarios como cefaleas, mareos y posible pérdida de masa muscular, y advierte de que puede desencadenar trastornos alimentarios en personas vulnerables. Está por ver hasta qué punto el ayuno intermitente es compatible con el ejercicio físico, aunte el riesgo de hipoglucemia. Un estudio observacional de la AHA (2024) asoció la restricción a menos de 8 horas con mayor riesgo cardiovascular, aunque con datos preliminares y cuestionados. Las sociedades científicas españolas SEEN y SEEDO coinciden en que puede ser una opción válida, pero siempre con supervisión profesional y contraindicada en embarazadas, niños, ancianos y personas con diabetes tipo 1, trastornos alimentarios o enfermedades cardíacas, renales o hepáticas.
Entonces, ¿hay que desaconsejar el ayuno intermitente en caso de obesidad?
Los dos expertos consultados coinciden en un punto clave en el SMC de España: la obesidad es una enfermedad crónica que requiere abordajes personalizados. Crujeiras subraya que “en los tratamientos para las personas con sobrepeso u obesidad, a unas les funcionan unas estrategias terapéuticas y a otras, otras; depende de su estilo de vida, sus gustos personales y su perfil molecular y fisiológico, y siempre bajo prescripción de un profesional de la nutrición o la endocrinología”.
Tinahones, por su parte, pide más investigación y ensayos de mayor duración “para ver si realmente aporta más valor que la dieta hipocalórica clásica”.
¿Quieres comentar?