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Preguntas y respuestas: apertura de iglesias y reanudación de misas grupales

Preguntas y respuestas: apertura de iglesias y reanudación de misas grupales

A partir de la primera fase de la desescalada se podrán celebrar ceremonias con un aforo que no supere el 30% del que puede acoger el templo

El inicio del plan de desescalada que anunció el Gobierno, además de para el trabajo y el comercio, también tiene implicaciones para los ciudadanos que quieran asistir a lugares de culto.

Según el último barómetro del mes de marzo elaborado por el CIS, el 19,5% de los encuestados se definía como “católico practicante”. Además, de entre quienes se reconocían creyentes, el 12,7% aseguraba que asiste a misa u otros oficios religiosos “todos los domingos y festivos” o “varias veces a la semana”.

La manera en que van a poder hacerlo durante la transición hacia esa ‘nueva normalidad’ va a ser, sin embargo, distinta a la forma en que lo realizaban antes de la crisis del coronavirus. Ahora, en estas prácticas religiosas, se deben cumplir con las condiciones sanitaria y de distanciamiento social impuestas por el Ejecutivo en todas las actividades de la sociedad.

¿Qué situación se vivía hasta el inicio de la desescalada?

El Real Decreto por el que se aplicó el estado de alarma recogía en su artículo 11 que los lugares de culto y las ceremonias quedaban condicionadas a las “medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas”.

Ante esto, la Conferencia Episcopal hizo un llamamiento a cumplir “las indicaciones de los responsables de la salud” y, como tal, a “seguir la celebración de la Eucaristía -la misa- en familia por los medios de comunicación”. En esta línea, hizo una mención expresa a que las personas vulnerables se abstuvieran de asistir a las parroquias.

Sobre los funerales, sugirió que acudieran “únicamente los familiares y personas más allegadas” manteniendo las medidas de distanciamiento y que, en la medida de lo posible, se retrasaran el resto de celebraciones, como bautizos, bodas y comuniones.

¿Cuándo se va a poder ir a misa?

A partir de la etapa uno de la desescalada. “Según las indicaciones recibidas”, la Conferencia Episcopal da la fecha del 11 de mayo. En el Anexo II difundido por el Gobierno sobre el plan de transición hacia la ‘nueva normalidad’ se incluye un apartado dedicado a “lugares de culto religioso”. En este, se especifica que en la fase uno se limita el aforo a un tercio (30%) y que, en la dos, esta restricción será del 50%.

Conocido esto, la Conferencia Episcopal ha indicado que en ese primer periodo se permitirá “la asistencia grupal, pero no masiva, a los templos” con eucaristías dominicales y diarias. No se podrá superar el 30% del aforo y la institución plantea la posibilidad de que se estipule una “preferencia al acompañamiento de las familias en su duelo”.

Iniciada la segunda fase, la restricción del aforo modifica hasta el 50% y se reestablecerán los servicios habituales y grupales de las iglesias, tales como las catequesis o los grupos de oración. Todo ello, manteniendo las medidas de higiene y distanciamiento social.

Es en la tercera etapa cuando la Conferencia Episcopal prevé que se recupere la “vida pastoral ordinaria”, siempre bajo “las medidas necesarias hasta que haya una solución médica a la enfermedad”.

Sin embargo, durante toda la desescalada, la Iglesia va a extender la dispensa del precepto dominical de participar en la misa. Pide, además, a las personas vulnerables que consideren la posibilidad de continuar siguiendo las celebraciones a través de las retransmisiones televisivas y radiofónicas.

¿Qué recomendaciones hace la Conferencia Episcopal para la celebración de las misas?

La Iglesia española pide a las parroquias que, si fuera necesario, aumenten el número de misas para evitar grandes afluencias y “descongestionar los templos”. De igual manera, las pilas de agua bendita seguirán vacías y se van a mantener las puertas abiertas al principio y al final de las ceremonias para evitar que se toque los manillares.

En lo referido a los fieles, la Conferencia Episcopal recomienda que utilicen mascarilla con “carácter general” y no se formen coros ni se repartan octavillas. Tampoco se pasará el cestillo de la colecta ni se dará, como tal, el saludo de la paz (pudiéndose sustituir por un gesto sin contacto físico).

Antes y después de la ceremonia, responsables de la parroquia deberán organizar la entrada, salida y distribución de las personas en el templo, así como ofrecerles gel hidroalcohólico o un desinfectante similar. Tras cada rito, se deberá a su vez desinfectar el espacio, los bancos y los objetos litúrgicos.

De igual manera, el cáliz, la patena y el copón permanecerán cubiertos con la “palia” durante la plegaria eucarística, tras la que se distribuirá la comunión en silencio, acción que no podrán realizar curas de edad avanzada. Cualquiera que lleve a cabo esta función, deberá desinfectarse las manos antes de dar la Eucaristía a los fieles y, en el caso del sacerdote celebrante, también antes de empezar el canon de la misa.

¿Se van a poder celebrar otras ceremonias, como funerales?

Sí, siguiendo los mismos criterios que la misa de los domingos y guardando las normas de higiene y distanciamiento: “Aunque sea difícil en esos momentos de dolor, [cabe] insistir en evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y la importancia de mantener distancia de seguridad”, apunta la institución.

Además, la Conferencia Episcopal recomienda que el sacramento de la Confesión se realice en un “espacio amplio” donde tanto el fiel como el sacerdote “deberán llevar mascarilla”. En las bodas, los anillos y las arras solo podrán tocarlos los contrayentes y, durante los bautizos, la administración del agua deberá hacerse en un recipiente que no haga retornar el líquido a la pila bautismal.

Respecto a la unción de enfermos, se ha de realizar un rito breve en el que, para administrar el óleo, se podrá utilizar un algodón o bastoncillo que, después, se incinere. En el caso de que la unción se realice a un contagiado por coronavirus, la institución recoge que no deberían llevarla a cabo “sacerdotes muy mayores o enfermos”.

¿Se puede ir a rezar a las iglesias?

Sí, siempre que se cumplan las pautas de higiene y distanciamiento y se eviten las concentraciones. Para ello, las parroquias deberán señalar lugares para la oración dentro del templo y no permitir las visitas turísticas durante las etapas uno y dos de la desescalada.

Fuentes: 

2 Comentarios

  • Se han asesorado de profesionales de la salud para tomar esta medida tan arriesgada e innecesaria, es exponer a muchas personas, a toda una comunidad parroquial, por que la prisa? Por favor asesórense de profesionales expertos en el tema.
    No abran las parroquias, no lo hagan, el Espíritu Santo les ilumine.

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