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Lo que las mutaciones del ‘coronavirus español’ nos están descubriendo
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Lo que las mutaciones del ‘coronavirus español’ nos están descubriendo

El coronavirus que empezó a circular en Valencia es distinto al de China. Seguramente sea ya diferente al que hay en otras regiones. Las mutaciones son normales y a veces complican tener una vacuna única. Pero conocerlos nos permitirán rastrearlo y adelantarnos a él.



El profesor Fernando González Candelas trabaja contrarreloj estos días, pegado al teléfono y al Skype. El cruce de correos y llamadas con otros grupos de investigación de España se ha intensificado este fin de semana, al calor de las convocatorias oficiales de ayudas para investigar el coronavirus SARS-CoV-2.

Mientras se trabaja en dos líneas de posibles fármacos y una vacuna española, una tercera línea científica se afana en perseguir «la cadena de contagios desde la perspectiva del virus», explica por videollamada el profesor Fernando González Candelas, de la UV.

Él es uno de los líderes del proyecto que está secuenciando el genoma del coronavirus español. En concreto, el que empezó a detectarse en enfermos de la Comunidad Valenciana.

Sólo con tres secuencias genéticas ya sabemos que el coronavirus que entró en Valencia es de dos linajes distintos

«Tenemos ya tres [secuencias] y aportaremos estos días otros más. Se han hecho con muestras de aquí. Sólo con ellas hemos visto al menos dos vías de entrada del coronavirus a nuestra comunidad», explica. «Son dos linajes claramente diferencios, aunque la vía física de entrada haya sido común».

Es decir, el virus pudo haber entrado en cualquier caso a partir de la variedad italiana del virus. Pero a partir de dos mutaciones diferentes del norte de Italia.

Un virus muy rápido, pero no tanto como el de la gripe

En los más de tres meses que llevamos conociendo al coronavirus SARS-CoV-2 hemos comprobado sobre la marcha lo tremendamente escurridizo que es. Además de revelarse silencioso y rápido en su contagio, es muy adaptable. Y todo, gracias a que ‘se equivoca’ mucho.

Genéticamente, «el error es consustancial a todos los seres vivos», explica elocuentemente González Candelas. «Los errores a la hora de replicarse en los virus de ARN es enorme». Cada uno de esos errores son, en realidad, ‘saltos’ en las letras (moléculas) que componen su código fuente: su libro de instrucciones para replicarse, escrito en ARN.

A diferencia de los seres vivos con células, como los humanos, este tipo de virus carecen de ADN. Solemos decir que cuando hay errores de transcripción importantes en nuestro ADN se puede producir un tumor. «Por eso asociamos la mutación a algo malo».

Estas son las mutaciones que más miedo nos dan: las de los tumores

Pero en otros casos, se quedan en mutaciones sin importancia. Y, en otros, son adaptativas. Como cuando, ‘un día’, a las plantas le salieron flores. Errores «que dan belleza a la naturaleza». Pero que en el caso de virus de ARN (un código más simple), le sirven para adaptarse mejor a su hospedador.

El problema de los coronavirus es que «han acumulado miles de generaciones mientras nosotros seguimos igual», dice el profesor. Esas mutaciones son oportunidades» para el virus, que va «del orden de un millón de veces más rápido que los mamíferos o las plantas» en sus cambios.

La herramienta Nextstrain permite visualizar todas la mutaciones y caminos que ha seguido el virus… desde el punto de vista del propio virus. Y observar dónde se han acumulado la mayoría de mutaciones en su código completo de ARN.

En la Universidad de Valencia han creado la versión española de Nextstrain, NextSpain, que refleja la treintena de versiones del virus recogidas hasta ahora en España.

Con todo, el virus de la «gripe, VIH, hepatitits C… disponen de muchísimas soluciones para adaptarse a un huésped o a un fármaco». Son aún más rápidos. Ahí radica el problema.

Un problema para hacer vacunas y test PCR

Un virus de ARN como este reto de base. Tiende a quedarse con la humanidad porque su velocidad de adaptación le permite escabullirse de profilaxis como las vacunas. Es justo lo que pasa con el de la influenza. Son tantas sus variedades que no existe una vacuna única. La gripe no se puede erradicar.

Es algo que «suele actuar en contra de nosotros. Son las mutaciones de escape, las que hacen que el virus no sea reconocido por el sistema inmunitario de los vacunados. Porque hay un desacople entre la cerradura y la llave«, ejemplifica González Candelas.

Es la misma razón por la que no hay vacunas contra el VIH o contra la hepatitis C, virus de ARN. Aunque con el nuevo coronavirus tenemos una ventaja.

Si muta muy rápido cabe la posibilidad de que se escape a test PCR basados en la primera secuencia de Wuhan.

«Aunque no la hay para los coronavirus humanos más mortales (SARS-1, MERS…) para otros de animales sí que hay, así que cabe pensar que podremos obtener de algunas existentes o en desarrollo alguna con capacidad inmunigénica» adelanta.

¿Cabe pensar que, si el virus sigue mutando, se escape de los test de detección PCR? «Podría ser. Si el diseño se ha hecho en base a una secuencia inicial del virus puede producirse un cambio en alguna de las zonas donde se anclan los cebadores para los PCR», advierte el profesor. «Pero eso se está vigilando estrechamente por los grupos que estamos trabajando sobre el genoma».

Existen ya más de 700 secuencias completas y están siendo constantemente analizadas. Es una carrera: un radar cada ciertos kilómetros fotografiando a un virus que corre más rápido que la patrulla que la sigue. Para saber por dónde circula, cómo de rápido o si, en el peor de los casos, cambia de modelo de coche.

No, no había una mutación peor

¿Tiene sentido pensar que un coronavirus puede mutar y volverse más agresivo en sus infecciones? De alguna manera, justo sugería lo contrario un estudio publicado en National Science Review, pendiente de revisión. A partir de 103 casos, encontraron mutaciones en dos lugares del genoma.

El equipo identificó dos tipos de virus: 72 se consideraron como «tipo L» y 29 se clasificaron como «tipo S». Pero, como señalan a Newtral.es desde el Laboratorio de Coronavirus del CNB-CSIC, «no proporcionan datos en cuanto a la severidad (virulencia) de estos aislados».

En este sentido, el presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, Pere Godoy, recalca que un wild virus «es la cara opuesta del virus vacunal. No es necesariamente más virulento. En la polio puede ser vacunal (un virus atenuado) o salvaje que es el original».

Algo en lo que coincide el profesor González Candelas. No se ha observado mutación alguna en las partes del genoma que provocan la enfermedad del COVID-19. «Aunque habrá que seguir monitorizándolo, por ejemplo, por si viéramos que afectan gravemente a otros grupos de edad, como los más jóvenes».

En todo caso, no duda en calificar de «bulo» el que se dijera que una de las variantes de los dos linajes identificados era más virulenta, con la base científica conocida cuando se publicó el trabajo. «Cuidado con lo que se publica en revistas sin revisar por pares (otros equipos científicos)».

12 Comentarios

  • Está roto el enlace ‘secuenciando el genoma’ del párrafo «Él es uno de los líderes del proyecto que está secuenciando el genoma del coronavirus español. En concreto, el que empezó a detectarse en enfermos de la Comunidad Valenciana.»

  • Efectivamente, así es, cuanto menos menos letal es el «parásito» más probabilidades tiene de sobrevivir en el tiempo, los virus más letales (por ej.el ébola) tienen que transmitirse muy rápidamente; nos acabaremos adaptando al covid (o él a nosotros) como ha sucedido con la gripe.

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