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El COVID-19 ni es una trombosis ni se cura con aspirinas anticoagulantes, antiinflamatorios o antibióticos

El COVID-19 ni es una trombosis ni se cura con aspirinas anticoagulantes, antiinflamatorios o antibióticos

El mensaje parte de un estudio italiano real cuyos resultados han sido manipulados. La trombosis, que es tratada con anticoagulantes, es una de las posibles complicaciones derivadas de los casos más críticos de coronavirus.

Nos habéis preguntado a través de nuestro servicio de verificación de consultas por Whatsapp y redes sociales por un mensaje que indica que el COVID-19 “se ha estado atacando mal” porque las autopsias efectuadas por los italianos a 50 pacientes fallecidos por coronavirus demuestran que el virus “no es neumonía” sino una «coagulación intravascular diseminada», una trombosis. Por lo que explican que “la forma de combatirlo es con antibióticos, antiinflamatorio y anticoagulantes».

Además de esto, otras versiones del mensaje añaden que una «una familia mexicana en Estados Unidos» grabó un vídeo en el que afirmaban que se curaron del COVID-19 tomando “tres aspirinas” de 500mg «disueltas en jugo de limón hervidas con miel», porque son ser anticoagulantes.

Todo esto es FALSO.

Aunque es cierto que existe un estudio que indica que 50 víctimas por COVID-19 en Italia y otros dos estudios anteriores al mismo, uno por la Universidad de Cagliari, también en Italia, y otro publicado en febrero con datos de 138 pacientes fallecidos en Wuhan, China, indican que la mayoría de los fallecidos con coronavirus sí padecieron trastornos de coagulación que llevaron a casos graves de trombosis mientras padecía el virus, esto no significa que el COVID-19 sea una “coagulación intravascular diseminada” (CID). La información está manipulada.

Ninguno de los estudios expone que el COVID-19 sea una trombosis y que se cure con anticoagulantes, sino que la trombosis es una de las dificultades que pueden padecer aquellos que han sufrido el virus.

Esto ha sido igualmente explicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus orientaciones oficiales dirigidas a los médicos sobre la enfermedad. En ellas exponen que la trombosis es una de las posibles complicaciones de los casos críticos de COVID-19 y por ello aconsejan el uso de heparina, un anticoagulante, para evitar más contraindicaciones.

Además, según explica Inmaculada Castillo Lozano del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de Madrid a Newtral.es, “a día de hoy hay hasta 60 principios activos con acción antitrombótica”. Por lo que este es sólo uno de los tipos de anticoagulantes que se podrían utilizar.

No obstante, la OMS también advierte que “no hay pruebas de que los medicamentos actuales pueden prevenir o curar la enfermedad” por lo que los “antibiótico, antiinflamatorio y anticoagulante” sólo sirven para paliar efectos o síntomas derivados de esta enfermedad, no como “cura” del COVID-19.

De igual forma, cabe resaltar que según explica a Newtral.es el doctor Javier García, neumólogo del Consejo Científico del ICOMEM y vocal de médicos de hospitales, la coagulación intravascular diseminada (CID) “se produce como consecuencia de una infección sistémica” y todo paciente sintomático con COVID-19 “que tenga unos niveles altos de dímero D”, es decir, una proteína dedicada a la degradación de la fibrina, explica el doctor García, que es la responsable de la formación de los coágulos de sangre, corren un mayor riesgo “por lo que hay que usar a tratamientos antitrombóticos”.

Pero es importante destacar que el CID, en general, “es una complicación clásica de las infecciones bacterianas” aunque “la infección por coronavirus también pueda causarla”. Por lo que no todos los pacientes con coronavirus tendrán trombosis: “los síntomas dependen del cuadro y del órgano afectado”.

Asimismo es importante destacar que la COVID-19 no es sólo una neumonía. Según la OMS la COVID-19 es una “enfermedad infecciosa causada por el coronavirus”, es decir,  “una extensa familia de virus” que se desconocían “antes de que estallara el brote de Wuhan (China) en diciembre de 2019” y que así como explica la Sociedad Española de Cardiología, son “comunes” en ella “las complicaciones cardiovasculares agudas y crónicas de las neumonía”. De ahí el término inicial asociado a esta enfermedad de ‘neumonía de Wuhan’.

Por último, en referencia a otras versiones del mensaje que añaden que tomando “tres aspirinas” de 500 mg «disueltas en jugo de limón hervidas con miel» se puede curar el COVID-19 porque son anticoagulantes, entender que aunque es cierto que la aspirina tiene ciertas propiedades anticoagulantes no se usa bajo prescripción médica en ningún caso como antitrombótico y por supuesto no cura del COVID-19. Y además, según explica Castillo Lozano, la mejor forma de administración de las mismas es con agua u otro alimento, sobre todo “cuando interese una respuesta rápida del medicamento.”

Fuentes 

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