El Leganés Genuine. Un equipo para sentirlo

Por Paloma Corbí

Los problemas desaparecen cuando el balón entra en juego. Recepción. Sprint. Pase largo. Iván desconecta de todo lo que ha ocurrido en su día. Finta. Pase corto. Tiro a puerta. Gol. El día acaba de pasar de mediocre a fabuloso.

Iván (23) es sólo uno de los 28 jugadores que se dejan el alma jugando en el campo del Leganés. Solo que ellos no forman el Club Deportivo Leganés. Su equipo es el Leganés Genuine, un equipo de jugadores con discapacidad intelectual que disputa una competición especializada desarrollada por LaLiga.

La historia de Iván no se puede entender sin Juan Antonio (54), ni la de Juan Antonio sin Iván. Hijo y padre comparten una misma pasión: el fútbol. Aunque de pequeño a Iván no le gustaba el deporte, pronto se convirtió en una manera de conocer y relacionarse con otras personas. Con 8 años sus padres decidieron que  fuera a un colegio para personas con discapacidad. Cambió su vida: “[dio un cambio tremendo y ]empezó a sentirse alumno del colegio”, recuerda su padre Juan Antonio. El fútbol les unió mucho más, primero en el equipo de este colegio y más tarde siendo su entrenador en las filas del Leganés Genuine.

El Grupo AMÁS ha sido el responsable de que estos jugadores vistan los colores del Leganés. Esta organización que apoya, impulsa y defiende los derechos de las personas con discapacidad intelectual propuso al club madrileño la posibilidad de colaborar, al principio solo entrenando, y en esta temporada, incorporándose a la disciplina del club representando al Leganés en esta competición.

Martes, 17:30 horas. Luce el sol sobre el terreno del anexo Jesús Polo y como cada semana, los jugadores del Lega Genuine entrenan en las instalaciones del club pepinero: un campo de fútbol 11 junto al estadio de Butarque que comparten con las categorías inferiores del Leganés. Es solo un entrenamiento, pero las gradas están a rebosar de padres que siguen los progresos de sus hijos.

Juan Antonio observa a sus jugadores trotar alrededor del campo,  -«No recortéis, no recortéis», se dicen unos a otros-. Respiran, beben agua y pasan al siguiente ejercicio: conducción de balón. – «¡Vamos, vamos!», se repiten entre ellos-. Luego hay partido. Ahí todos se ponen serios; el balón en el centro pero sin olvidar lo que les trae aquí: el compañerismo y la magia del fútbol. Y es que en La Liga Genuine no sólo gana quien mete más goles, también quien juega más limpio.

Y es que en La Liga Genuine no sólo gana quien mete más goles, también quien juega más limpio.

En sus cabezas resuena el grito que cada 15 días anima y levanta el estadio de Butarque, y en cuanto pueden lo cantan: «¡La la la la la la la oh Leganés, la la la la la la la oh Leganés!». Un lema que arranca sonrisas, levanta brazos y te hace saltar.

A estas alturas la Liga Genuine ya está decidida y el Leganés no está entre los elegidos que se llevarán trofeos a casa. Pese a todo, el domingo toca jugar el último partido de la temporada. Sonará su grito de guerra y saldrán al campo dispuestos a darlo todo. Aunque los 28 del Leganés no tendrán ningún título, ya son campeones.  

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