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«La lista de espera para evaluar el riesgo de que un agresor reincida llega a 2021»
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«La lista de espera para evaluar el riesgo de que un agresor reincida llega a 2021»

Hablamos con Eva Bajo, médica forense que atiende casos de violencia de género en el Instituto de Medicina Legal de Las Palmas

Eva Bajo, médica forense en Gran Canaria

Esta entrevista forma parte de un especial de Newtral por el 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Puedes leer también: Entrevista con la jueza Lara Esteve | Entrevista con la trabajadora social Flor Redondo | La ley de violencia de género, a examen


Eva Bajo es médica forense en Las Palmas desde hace casi dos décadas. Es la actual subdirectora del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses que atiende a la isla de Gran Canaria y también a las de Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa.

Su interés personal por la violencia machista la llevó a especializarse en cómo hacer frente desde el ámbito médico y judicial a este problema. Bajo trabajó también para la Unidad de Valoración Forense Integral (UVFI), la única en Canarias que funciona según estipula la Ley Integral contra la Violencia de Género, es decir, con un equipo especializado en violencia de género que trabaja de manera conjunta. 

Pregunta: ¿Qué deficiencias diría que hay en el ámbito judicial a la hora de abordar la violencia de género? 

Respuesta: Sobre todo falta tiempo para dedicárselo a la víctima. Te voy a poner de ejemplo un caso que suele ser habitual: llega una mujer a la que tenemos que valorar porque los vecinos han llamado a la Policía, alertando de que podría ser un caso de violencia de género por los gritos que oyen. El marido acaba detenido, y ella, al día siguiente, tiene que declarar pero no ha tenido ni siquiera tiempo de asumir lo que le está pasando, ni de pensar si se quiere divorciar ni qué quiere hacer. ¿Cómo va a hacerse dueña de su propio proceso?

Habría que explicarle bien las opciones, darle tiempo de pensar, que sepa qué va a pasar a continuación. Sin embargo, lo que ocurre es que es interrogada una y otra vez sobre lo mismo: primero con la Policía, después en el juzgado, luego con la médica forense… Está agotada, exhausta, aturdida.   

P: Las Unidades de Valoración Forense Integral (UVFI), contempladas en la Ley contra la violencia de género, están pensadas precisamente para abordar cada caso de manera individual.

R: Claro, la nuestra está funcionando como tal, pero solo tenemos a una psicóloga, a una trabajadora social y a una forense. Esto es insuficiente. Nuestra estimación es que deberíamos contar con cinco UVFIs en la provincia de Las Palmas: tres en Gran Canaria y una en cada una de las islas no capitalinas (Lanzarote y Fuerteventura). Esa sería la situación ideal. Para hacer frente a la carga actual de trabajo, deberíamos tener al menos tres. Nuestra lista de espera para evaluar aspectos como el riesgo de que un agresor pueda incurrir en una nueva conducta violenta grave, es decir, de de que reincida, —anótalo porque es flagrante— llega a 2021. Las diferencias a nivel nacional son escandalosas.

P: En Las Palmas tan solo hay una UVFI, pero según vuestras estimaciones, debería haber cinco. ¿Qué implicaciones tiene esto en vuestro trabajo diario?

R: Ya hay un consenso en la justicia moderna sobre cómo deben ser este tipo de valoraciones: multidisciplinares. Es decir, no vale solo con ver a la mujer o al menor, si lo hay, y decirles: «A ver, ¿dónde te pega? ¿Dónde tienes la lesión?».

Al final acabamos trabajando a destajo, haciendo informes rápidos, y omitiendo muchas cosas que se deberían hacer como, por ejemplo, la valoración del riesgo de esa víctima de sufrir una nueva agresión o la evaluación del impacto psicológico que la violencia o la propia denuncia tienen. 

La valoración urgente del riesgo no se realiza en muchos casos: los jueces no la piden porque no podemos hacerla por falta de medios. En cambio, se fían del Sistema VioGén, que es algo estandarizado, en el que la suma de X + Y + Z determina que el riesgo es bajo, medio o alto.

Cuando realizamos la autopsia de mujeres muertas a manos de sus maridos, en la mayoría de los casos no había denuncias previas. Pero cuando las había y se había hecho una valoración de peligrosidad, el riesgo no era alto. Por tanto, cabe preguntarse si el sistema VioGén como predictor de un asesinato machista es tan fiable como parece.

Por eso insisto en que analizar el riesgo es una cuestión muy técnica y requiere tiempo: hay que valorar a la víctima, al presunto agresor, a los menores, a otros familiares, las dinámicas y el contexto. Es importante estudiar cómo influye todo eso en su ámbito social, todo aquello que no nos está contando porque, a lo mejor, ni siquiera lo identifica como violencia.

P: Un ejemplo de esa violencia que las víctimas ni siquiera identifican como tal sería la violencia sexual en una relación de maltrato.

R: Exacto. Si decimos que de la violencia de género solo vemos la punta del iceberg, esto ni se contempla. He visto casos en los que la mujer te decía: «Yo ya le dejaba que me hiciera lo que quisiese con tal de que me dejase en paz». Eso es violencia sexual porque su libertad sexual está coaccionada. ¿Está consintiendo? Se está dejando. El consentimiento está viciado por una situación de presión constante.


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